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Categoría: Vida

LOS ABUELOS:  UNA AMISTAD ESPECIAL
LOS ABUELOS: UNA AMISTAD ESPECIAL

El mundo está cambiando y nuestra expectativa de vida va en aumento; y como en todo,  existen ventajas y desventajas, oportunidades y retos. El día de hoy quiero enfocarme a una de las grandes oportunidades que tenemos al convertirnos en personas mayores, y me refiero al hecho de ser abuelos.

He escuchado decir que son la cereza del pastelel postre de la vida,  lo que si es un hecho es que la convivencia actual de tres o hasta cuatro generaciones juntas dan lugar a una de las relaciones más simples, profundas e importantes: los niños y sus abuelos. Esta estrecha relación se origina desde el día en que nace el nieto, los abuelos establecen una conexión única ya que este pequeño es parte de su hijo o hija y es la continuidad y crecimiento de la familia.

Por otro lado, la llegada de los nietos ocurre en una etapa muy distinta a cuando ellos fueron padres. Ese período vital, en el que recogen sus años vividos, facilita la relación con los hijos de sus hijos.

Los abuelos son, en la mayoría de los casos, personajes inolvidables en la vida de los niños. Comparto contigo la descripción de niños de 8 años que de forma muy graciosa pero real, definen como son sus abuelos:

  • Cuando salimos a pasear con ellos, se detienen para enseñarnos cosas bonitas como hojas de diferentes formas, un ciempiés de muchos colores o la casa del lobo.
  • Los abuelos son una señora y un señor que como no tienen niños propios les gustan mucho los de los demás.
  • Son unos señores que para leer usan anteojos, siempre los pierden y cuando me he quedado a dormir con ellos usan unas ropas bien cómicas.
  • Un abuelo es una abuela pero hombre.
  • Los abuelos son gente que no tiene nada que hacer, solo están ocupados cuando nosotros los vamos a visitar.
  • Los abuelos son personas con las que es bien divertido salir de compras. Ellos no nos dicen ¡apúrate!
  • Nos responden preguntas como: ¿por qué Dios no está casado? o ¿por qué es que los perros persiguen a los gatos?.
  • No les importa contarnos el mismo cuento varias veces y les encanta leernos historias.
  • Todo el mundo debe buscarse unos abuelos, son las únicas personas grandes, que siempre están contentas de estar con nosotros.
  • Ellos saben que podemos comer algunas chucherías antes de acostarnos, les encanta rezar con nosotros y nos besan y consienten aunque nos hayamos portado un poco mal.

En esta amistad especial, el beneficio es mutuo:  el niño aporta una visión hacia lo joven, hacia el dinamismo  de la vida y la alegría que muchas veces olvidamos los adultos.   Los abuelos aportan seguridad, tranquilidad y contención a sus nietos;  estos últimos ven en sus familiares mayores un ejemplo, una forma de hablar y de elevar la voz, distinta a los padres, que a veces están sobrepasados por el trabajo y las circunstancias. Crean un sentido de pertenencia a la familia.

En nuestro mundo que envejece rápidamente, las personas mayores y en especial los que son abuelos desempeñarán un papel cada vez más importante.

 

LUCIA LEGORRETA DE CERVANTES.  Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.  cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comYouTube  LuciaLegorretaOFICIAL.   Lucy_Legorretalucialegorretadecervantes

¿Tiene tu hijo baja tolerancia a la frustración?
¿Tiene tu hijo baja tolerancia a la frustración?

Me llamó la atención cuando leí esta afirmación:   baja tolerancia a la frustración en la infancia:  bomba de tiempo.

Aprender a tolerar la frustración desde pequeños, permite que los niños puedan enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la vida.

Empecemos por definir que es la frustración. Es un sentimiento que surge cuando no logramos conseguir nuestros deseos.   Es una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir.   Ante estas situaciones, la persona suele reaccionar con expresiones de ira, ansiedad, tristeza, angustia o disgusto.

En un niño, es la forma que tiene de afrontar situaciones en la que no puede hacer lo que él o ella quiere.   De aquí la importancia de enseñar a nuestros hijos a tolerar la frustración desde que son niños, aunque esto signifique que de vez cuando los veamos sufrir un poco.

Este sufrimiento será pasajero y muy poco comparado con el que puede sentir cuando se enfrente a los problemas de la vida, y que no tenga a nadie que los “alivie”

En la etapa infantil, los niños piensan que el mundo gira alrededor de ellos, que el mundo existe porque ellos existen.  Son egocéntricos y no saben esperar:  quieren todo y lo quieren ya…y si no se los damos lloran, se enfadan, hacen berrinches y se frustran por no conseguir sus deseos.     Estos comportamientos son parte de su evolución, y como papás no debemos dejar que nos atrapen sus demandas.

¿Cómo saber si alguno de tus hijos tiene baja tolerancia a la frustración?

  • Son niños exigentes y demandantes
  • Buscan satisfacer sus necesidades en forma inmediata, sino lo consiguen acuden a las pataletas y al llanto
  • Les cuesta trabajo manejar sus emociones
  • Son impulsivos e impacientes
  • Desarrollan fácilmente problemas de ansiedad
  • Son poco flexibles y les cuesta trabajo adaptarse a situaciones nuevas.

Para que puedas enseñarles a tus hijos a tolerar la frustración, existen algunos consejos útiles que pueden servirte: 

  1. Dar ejemplo: la actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las situaciones adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a solventar sus problemas.  ¿Cuál es tu actitud ante las adversidades de la vida?
  1. Edúcalo en la cultura del esfuerzo: es importante enseñar al niño que es necesario esforzarse.  Así aprenderá que el esfuerzo es, en muchas ocasiones, la mejor vía para resolver algunos de sus fracasos.
  1. No darle todo hecho: si le facilitas todo a tu hijo y no le permites alcanzar sus retos por si mismo, será difícil que se equivoque y aprenda de sus errores para saber como enfrentarse al fracaso.
  1. No cedas ante sus rabietas: las situaciones frustrantes terminan muchas veces en berrinches.   Si los papás cedemos ante ellos, el pequeño aprenderá que es la forma más efectiva de resolver los problemas.
  1. Marca objetivos: hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole objetivos realistas y razonables, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que, por su edad o madurez, sea incapaz de superar.
  1. Convierte la frustración en aprendizaje: las situaciones problemáticas son una excelente oportunidad para que el niño aprenda cosas nuevas y las retenga.   De esta forma, podrá afrontar el problema por sí mismo cuando vuelva a presentarse.
  1. Enséñale a ser perseverante: la perseverancia es esencial para superar situaciones adversas. Si el niño aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus problemas, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.

Las normas y los límites son fundamentales en la educación, con tranquilidad y amor, pero siempre con firmeza.   El NO, aunque los frustre, es necesario.

En muchas ocasiones, es más sencillo ceder y dejarlos que hagan lo que quieran, pero a la larga, créeme que te lo van a agradecer.    Sino los educamos correctamente, los estamos limitando.

Si reconoces que tu hijo es un niño con baja tolerancia a la frustración, es momento de reconducir esta situación,  puedes reeducarlo poco a poco, cambia tu estilo de educación antes de que sea demasiado tarde.

¡Apaga esta bomba de tiempo!   Enseña a tus hijos a tolerar la frustración, a posponer las recompensas, para que cuando sean jóvenes y adultos sepan hacerlo por si solos.

 LUCIA LEGORRETA DE CERVANTES.  Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.  cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comYouTube LuciaLegorretaOFICIAL.   Lucy_Legorretalucialegorretadecervantes

La soledad: Una nueva epidemia mundial
La soledad: Una nueva epidemia mundial

Me llamó mucho la atención, al mismo tiempo que me dio tristeza cuando leí que la entonces Primera Ministra de Gran Bretaña, Theresa May creó una Secretaria de Estado para luchar contra la soledad.

Se ha catalogado como una epidemia social, que en el caso de Inglaterra afecta a nueve millones de personas, que representa al 14% de la población.   Es una triste realidad de la vida moderna y se ha convertido en un desafío para los gobiernos.

Consiste en atender a la soledad que padecen hombres y mujeres mayores, aquellos que han perdido a seres queridos, a los cuidadores, en resumen, a aquellas personas que no tienen a nadie con quien hablar o compartir sus pensamientos y experiencias.

El problema crecerá a medida que la expectativa de vida crece, hay cada vez más adultos mayores que viven solos.

La soledad está muchas veces asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión y ansiedad, las cuales además de afectar a la persona, le cuestan dinero al país.

Estudios han demostrado que la soledad produce estrés y que puede ser tan dañina para la salud como fumar o beber en exceso.   Somos seres sociables, y el no comunicarnos con los demás, tiene efectos peligrosos en nuestra salud.

Para que te des una idea de la situación.  Hasta 200,000 personas mayores en Reino Unido no han tenido una conversación con un amigo o familiar en más de un mes.   ¡Te imaginas esto!  En España, en uno de cada cuatro hogares, vive una persona sola.

Pero la soledad no sólo se está presentando en personas mayores.  La adicción entre los jóvenes a la tecnología está causando no solo aislamiento social, sino trastornos de atención, depresión, ansiedad e ideas suicidas según la nueva campaña en los Estados Unidos La verdad sobre la tecnología.

En las últimas décadas, la soledad ha pasado de desgracia personal a como ya mencionamos una epidemia social.  Cada vez más personas viven solas, trabajamos en casa, estamos inmersos en la tecnología, pasamos tiempo solos y convivimos poco con los demás.

Después de estudios e investigaciones en los Estados Unidos, Europa, Asia y Australia, se ha llegado a afirmar que la soledad, entendida como aislamiento social, puede representar una mayor amenaza para el sistema sanitario que la obesidad, y que además la conexión social puede reducir en un 50% la muerte prematura de quienes están o se sienten solos.

¿Qué hacer ante esta epidemia moderna?

Por supuesto que los gobiernos deben fomentar lugares de convivencia, parques y actividades para que los ciudadanos convivan, pero nosotros podemos hacer mucho también.

Reflexiona si algún familiar o persona cercana está sola. Acércate a ella, convive y no permitas que se aísle.  En nuestro país la familia sigue siendo un valor muy importante, no lo perdamos.

¿Y por qué no?  Hacer que la gente solitaria haga trabajo voluntario. El ayudar a los demás crea un propósito de vida.  ¿Por qué no convertir el altruismo en una herramienta para ayudar a combatir la soledad?

Te parece bien, empecemos hoy y no permitamos que nadie a nuestro alrededor viva en soledad.

LUCIA LEGORRETA DE CERVANTES.  Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.  cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comYouTube  LuciaLegorretaOFICIAL.   Lucy_Legorretalucialegorretadecervantes

El papá en la Primera Infancia
El papá en la Primera Infancia

Al estar embarazada una mujer surge un lazo natural con el bebé que va a nacer  durante estos meses ella se prepara para la maternidad.

Te has preguntado ¿Que sucede con el papá?  ¿Cual es tu papel como padre en esos meses y en los primeros años de tu hijo o hija?

Las investigaciones han demostrado que el rol del padre durante la primera infancia es vital. Esta comienza durante el embarazo y termina cuando el pequeño cumple seis años de edad. En ella se sienta la base para el desarrollo de las capacidades y habilidades del niño

Es por ello, que aunque la mamá pasa más tiempo cerca de su hijo, los papás deben estar comprometidos con su papel de crianza.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación , la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estos primeros años definirán el futuro de los pequeños, pues son en los que más están expuestos a la influencia de su entorno y el contexto en que viven.

Cuando se desarrolla el cerebro de los pequeños, sus experiencias y estímulos influyen directamente en sus conexiones neuronales y no prestarles la atención debida implica consecuencias irreversibles y aumenta el riesgo de que se desarrollen problemáticas cómo comportamiento violento, deserción escolar, alcoholismo y padecimientos como depresión.

Es increíble que en los primeros mil días, el cerebro de los bebés forma nuevas conexiones a un ritmo asombroso: hasta mil conexiones por segundo, un ritmo que no se repite de nuevo.

Con cada abrazo y cada beso, con cada alimento nutritivo y con cada juego, ayudas a desarrollar el cerebro de tu bebé.

Toma en cuenta que más del 80% del cerebro de tu bebé se forma antes de los tres años.

Cómo podrás darte cuenta, tu presencia como papá es indispensable en estos años.  Es por ello que comparto contigo algunos consejos prácticos que puedes seguir:

  • jugar con ellos, porque en esta actividad los niños expresan sus sentimientos, aprenden y se divierten.
  • abrazarlos y besarlos, porque ese contacto contribuye a su autoestima y confianza
  • alimentarlos sanamente y con cariño, pues eso es clave para su desarrollo y crecimiento
  • enséñales a respetar su cuerpo e integridad desde temprana edad.

Cuida mucho los pleitos y conflictos con tu pareja, y que aunque parezca que no se dan cuenta, si les afecta.

Estate atento a los cambios debido a la llegada de un nuevo miembro de la familia, si algún familiar muere, si tiene problemas para comer o dormir, o bien un cambio de escuela o trabajo.   Todo esto puede llegar a afectarles.

Papá solo hay uno en su vida y estos años son básicos para que tu hijo o hija se desarrolle sanamente.  ¡No los pierdas!   ¡Pasan muy rápido!

LUCIA LEGORRETA DE CERVANTES.  Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.  cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comYouTube LuciaLegorretaOFICIAL.   Lucy_Legorretalucialegorretadecervantes

Como mejorar la comunicación con tus hijos
Como mejorar la comunicación con tus hijos

¡Nunca hemos estado tan comunicados, pero nunca tan alejados a la vez!, escuché decir a un a especialista en tecnología al referirse a la familia.  Es la contradicción de estos tiempos.

Al principio me pareció una afirmación exagerada, pero a medida que reflexioné me di cuenta de que tenía razón. 

Nuestra sociedad está viviendo cambios continuos, cada vez hay más medios que le permite a la persona comunicarse con los demás. Paradójicamente,  este intercambio se ha vuelto más difícil.

¿Qué se puede hacer para mejorar la comunicación con nuestros hijos?  Te presento 5 consejos que podrán ayudarte:

  1. Aprender a escuchar

Con todas las distracciones que existen resulta a veces más difícil concentrarse y   poner atención.

Es necesario que cuando se vaya a establecer una plática con alguien nos dispongamos a escuchar.  ¿Cómo se logra esto?    Buscar un lugar que invite a la conversación, que los ruidos externos sean los menos posibles.

Es necesario hacer a un lado los pensamientos que uno tiene ya que estos también son considerados ruidos que obstruyen la comunicación.

Cuando una persona pide tiempo para platicar, es necesario dejar todo aquello que se está realizando y se prepare a escuchar, esto permitirá abrir canales de comunicación y por ende mejorarla.

Por último, no hay que olvidar el tener contacto visual, esto genera confianza y la persona siente que realmente es especial porque se le está escuchando con todos los sentidos.

  1. No dar consejos al menos que los pidan

Algunas personas tienden a querer solucionar los problemas de los demás. A veces se piensa que el dar un consejo puede ser de gran ayuda, pero el hijo no lo pide lo único que se puede generar es que la comunicación se interrumpa. Si se quiere dar un consejo es necesario pedir permiso; en caso de que digan que no, es probable que lo único que quieran es que se les escuche.

Esto puede resultar difícil, a veces es mejor cuestionar a la persona para que ésta encuentre la solución al problema.

  1. Buscar un lugar apropiado

Hay situaciones que requieren de más atención que otras, en caso de que sea algo muy importante se debe de buscar un lugar dónde existan menos distractores. Para lograr una buena comunicación hasta el más mínimo detalle cuenta: la iluminación, que el lugar sea acogedor, privado, que el clima sea bueno, la música sea tranquila y lo más importante que no exista mucho ruido externo que impida una buena conversación.

  1. No minimizar el problema o situación

Generalmente cuando alguien quiere hablar, es porque lo que está viviendo en ese momento es muy importante.    Se puede llegar a pensar que minimizar la situación o el problema puede ayudar a la otra persona a encontrar la tranquilidad o la solución,  sin embargo, lo único que se puede lograr es cortar el canal de comunicación. Se le puede ayudar a dimensionarlo, pero nunca a restarle importancia.

  1. Generar empatía

Para tener una buena comunicación es importante generar una empatía. ¿En qué consiste esto? En realmente comprender lo que tu hijo o hija está viviendo, sin generar juicios, simplemente tratar de ver y sentir lo que la otra persona está viviendo. Comúnmente, se dice ponerse en los zapatos del otro.

Debemos ser conscientes como padres de familia que la comunicación es una fuerza que acerca y une a los miembros de una familia.    En la familia es donde cada uno es aceptado y respetado tal y como es y, en definitiva, si ese niño o adolescente vive un clima de confianza en su casa, tendrá una mayor seguridad en sí mismo y vivirá mucho más feliz.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

Femenina o Feminista
Femenina o Feminista

No cabe duda que los esfuerzos realizados por lograr una mayor igualdad entre la mujer y del hombre han sido muchos y necesarios.   Pero yo me pregunto,  ¿ha sido positivo este cambio?  ¿somos más felices las mujeres de hoy que las que vivieron décadas atrás?    Es algo difícil de responder ya que, por un lado, vemos a mujeres en puestos públicos y privados, egresadas de universidades y superándose cada día más, y por el otro, observamos que las depresiones, adicciones, divorcios y suicidios en mujeres incrementan día a día.

Vale la pena recapacitar sobre lo que está ocurriendo, sobre todo, porque es evidente que el papel del hombre a lo largo de los años ha sido el mismo.  Somos nosotras quienes hemos cambiado e incidido, sin duda alguna, en la dinámica social

Los años dedicadas al estudio y al trabajo por y para la mujer mexicana, me han llevado a concluir que el tipo de feminismo que realmente valora tanto a la mujer como al hombre y, por tanto, el que más beneficia a nuestra sociedad, es el feminismo en equilibrio, donde las mujeres en lugar de buscar una óptica feminista,  luchamos por una óptica femenina en la cual se contempla al hombre y a la mujer como un todo.

Reconocemos que la mujer necesita del hombre y viceversa, por lo que ella lo debe involucrar en la paternidad, en la educación de los hijos, para que su intervención no sea solo biológica, sino total.   La mujer y el hombre somos un complemento, no una competencia; con igualdad de derechos y responsabilidades.

En este mundo lleno de cambios y oportunidades para nosotras, tenemos el gran reto de crear una figura de mujer, que, en contraposición con las formas radicales de feminismo, desarrolle en toda su amplitud y armonía las riquezas de la auténtica feminidad en los diferentes papeles que a cada una le ha tocado vivir:   como esposa, madre, soltera; como profesionista o estudiante,  como hija, amiga y como ciudadana.

Debemos sentirnos orgullosas de ser mujeres, no hacer a un lado nuestra esencia, ni mucho menos negar nuestras cualidades:

  • Feminidad: mostrar que eres mujer en el vestir, hablar y actuar.  Es un error pensar que para ser más moderna se tiene que ser menos femenina.
  • Comprensión: la mujer posee una gran empatía hacia los demás, sabe ponerse en su lugar y entender lo que está viviendo el otro.
  • Intuición: ese sexto sentido que nos indica cuando algo no está bien.  Es la voz que nos hace decir:  no me late, no lo creo, no me gusta.
  • Atención a lo concreto: dirigirse más  a lo profundo, al detalle.
  • Creatividad e ingenio: capacidad de presentar lo cotidiano, con un toque de alegría y satisfacción.
  • Generosidad: una especial entrega hacia los demás, tanto cercanos como lejanos.
  • Compromiso: la mujer pone su corazón en lo que hace.
  • Capacidad de escucha: ella no oye palabras, sino corazones
  • Servicio: amor, disponibilidad, dedicación y entrega a los demás.

La mujer humaniza de manera natural los ambientes donde se desarrolla:  la familia, la oficina, la escuela.   No debe negarse la posibilidad de imprimir ese toque por competir con los hombres y adoptar sus características.

El hombre y la mujer tenemos la misma dignidad:  somos dos caras de una única moneda que es el ser humano.   Por lo tanto, es importante dejar de equiparar el significado de diferente con calificativos como mejor o peor. Y es que la persona existe de dos modos:  el femenino y el masculino.

Necesitamos de hombres y mujeres para vivir y hacer crecer plenamente nuestras cualidades;  aprovechemos estas diferencias para crecer juntos como personas y mejorar así la sociedad.

Los desafíos son muchos, pero hay que afrontarlos.  Tenemos el gran reto de vivir nuestra feminidad en un mundo en el cual ya no se exige ser femenina.  Tenemos el gran reto de ser madres y enseñar a ser madres, en un mundo en el cual ya no se valora la maternidad.  Tenemos el gran reto de ser mujeres que vivan su vida en equilibrio y tranquilidad.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

El cerebro enamorado
El cerebro enamorado

¿Estás o has estado enamorado alguna vez?   Sabes lo que le ocurre al cerebro tanto de hombres como de mujeres cuando se encuentran en esta situación?

El amor romántico es un fenómeno universal, de siglos de tradición, el sentimiento humano sobre el que más se ha pensado y escrito.   Por ningún otro se ha sufrido ni disfrutado con tanta intensidad.

Sin embargo, la neurociencia del amor, que apenas tiene 30 años ha descubierto algo muy importante:  enamoramiento y amor no son lo mismo.

El amor es duradero, maduro, acepta errores.  El enamoramiento es transitorio y no es que no acepte equivocaciones, simplemente no las ve. Cuando nos enamoramos, en realidad no vemos al otro en su totalidad:   la persona observada funciona como una pantalla donde proyectamos aspectos idealizados de nosotros mismos.

Nos dice Louann Brizendine, neuropsiquiatra y autora de los libros El cerebro femenino y el cerebro masculino:

“Enamorarse es una la de las conductas o estados cerebrales más irracionales que cabe imaginar tanto en hombres como en mujeres.   El cerebro se vuelve ilógico, en el umbral de un nuevo romance, ciego a las deficiencias del amante.

Es un estado involuntario.  Estar apasionadamente enamorado, o el llamado amor enajenado, forma un estado cerebral estudiado y documentado en la actualidad”

Veamos entonces, que pasa con nuestro cerebro cuando nos enamoramos, que les sucede a nuestros hijos adolescentes cuando conocen a ese joven o esa joven que los vuelve locos.   Es interesante lo que la ciencia nos demuestra.

Esa suerte de amor convive en los circuitos cerebrales con estados de obsesión, manías, embriaguez, sed y hambre.  No es una emoción, pero intensifica o disminuye otras emociones.

Los circuitos del enamoramiento son primariamente un sistema de motivación que es diferente en el área cerebral del impulso sexual, pero tiene superposiciones con la misma.

Esta actividad cerebral febril funciona sobre hormonas y sustancias neuroquímicas tales como la dopamina, el estrógeno, la oxitocina y la testosterona.

Los circuitos cerebrales que se activen cuando estamos enamorados igualan a los del drogadicto que ansía desesperadamente la siguiente dosis.

Vamos a explicarlo en forma sencilla:   aparecen dos vías:  una estimulante que concentra nuestra atención y nuestros sentimientos en esa persona produciendo por un lado sensación de intenso placer y a la vez de relajación;   y otra inhibitoria, descartando todas las características negativas, impidiendo apreciar los errores e incapacitando al observador para emitir juicios sobre la persona de la que está embelesado.

La corteza pre frontal es la más racional del cerebro, la que nos hace pensar, razonar, valorar pros, contras y alternativas, hacer al fin y al cabo juicios.

Si observar o pensar en la persona amada hace que esta región cerebral se apague, es comprensible que exista tendencia a obviar sus fallos. No concebimos que nuestro amado pueda tener malas intenciones ni observamos en él defectos.

Al visualizar a la persona amada, se estimula el sistema límbico y se produce una liberación de dopamina, la sustancia del amor, del placer, del disfrute…y de la adicción.

Se asocia con la motivación y las conductas orientadas a alcanzar un fin, por lo que buscamos las cosas que tenemos en común, pudiendo hacer que cambiemos hábitos como nuestra manera de vestir o nuestros gustos personales con tal de agradar.    Si surgen obstáculos en la relación, los sentimientos se intensifican:   el llamado efecto Romeo y Julieta, ante la adversidad aumenta la producción de dopamina.

La noradrenalina también se incrementa y ayuda a focalizar la atención, recordaremos detalles minúsculos del ser amado y del tiempo que hemos pasado juntos.

La disminución de serotonina conlleva una tendencia al pensamiento obsesivo.  No podemos dejar de pensar en él o ella, analizamos todo lo que hace, lo que dice, lo que piensa.  Cualquier pequeña muestra de desatención puede desencadenar una cascada de inseguridades y temor a la pérdida.

El enamoramiento produce un estado de excitación cerebral tan intenso que impide desarrollar cualquier otra actividad, por eso se ha de terminar.   No se podría vivir en un estado de enamoramiento constante, el cuerpo no lo soportaría y nuestra responsabilidad social tampoco.  Por eso necesitamos el amor.

¿Cuándo dura el cerebro enamorado?  Los estudios sobre el amor apasionado muestran que dura de seis a ocho meses, y he algunos llegan a afirmar que hasta dos años.

Mi consejo personal:   una pareja no debe casarse cuando están enamorados, dejen pasar por lo menos año o año y medio de que se conocieron para tomar esta decisión tan importante en la vida.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

¿Por qué fallan los propósitos?
¿Por qué fallan los propósitos?

¿Te has preguntado porque hacemos grandes propósitos y no los cumplimos?  Y todavía más importante:  ¿Cuándo los hacemos?.   Hoy vamos a reflexionar sobre este tema.

Los hacemos cuando una parte de nosotros reconoce lo que debería estar haciendo y no hace,   Dicho de otro modo, un propósito suele ser una obligación que nos imponemos, generalmente cuando empieza un año calendario o un año escolar.

Pero resulta que no nos gusta hacer nada por obligación, y menos aún si es por y para nosotros mismos.   Aquí entra la verdadera auto motivación.

Cuantas veces hemos dicho: este año seré puntual…voy a dedicar más tiempo a la familia…haré más deporte….aprenderé computación, inglés…me tomaré las cosas con más tranquilidad…y otros muchos propósitos.

Como ya mencionamos, estos propósitos generalmente coinciden con épocas de inicio,  como si pusieramos el marcador de nuestro reloj en ceros, como si el tiempo fuera nuestro amigo y nos va a dar un empujón.

Todas son frases que hablan de un escenario futuro, que estamos convencidos debemos cambiar.    La realidad, es que esto no funciona así:  las buenas intenciones NO son suficiente.

Lo que realmente cuenta es la capacidad de motivarse a uno mismo, de encontrar las fuerzas movilizadoras en nuestro interior, sin tener que esperar a que estímulos externos nos pongan las pilas.  Estamos acostumbrados a una sociedad con todo tipo de estímulos,  a un sistema educativo que premia los resultados finales y a la competitividad;  a un sistema productivo basado en el ejemplo del palo y la zanahoria.

Estamos poco entrenados en la tolerandia a la frustración, a la espera paciente y al esfuerzo disciplinado.

Es por ello que las intenciones deben de ir acompañadas de una estrategia.    Te has propuesto algo, ahora define como lo vas a hacer, en que tiempo y bajo que condiciones.

¿Quieres empezar a hacer ejercicio?   Define que tipo de ejercicio vas a realizar, en donde,  cuanto tiempo, que ropa necesitas, lo harás solo o acompañado.    Las condiciones deben ser realistas y graduales.

De nada sirve proponerte algo que está fuera de tu realidad, o empezar a hacer ejercicio una hora al día, ya que lo dejarás de inmediato.

Automotivarse, como todo, es un aprendizaje.   Y aprendemos entrenándonos.   Y nada mejor para lograrlo que unas cuantas pequeñas frustraciones, para darnos cuenta de que podemos sobrevivir y seguir adelante.

La automotivación se ejercita cuando somos capaces de orientarnos hacia el logro, obteniendo como beneficio la satisfacción del esfuerzo realizado, por la ilusión y el optimismo que hemos generado en la aventura de conquistar nuestros propios retos.

No basta tener propósitos, tenemos que orientarlos a metas, sueños y deseos.     Sueña alto, proponte metas altas.   Pero no te quedes ahí, una vez definido el objetivos, establece estrategias:   acciones muy concretas con horarios y fechas, y verás que cada vez serán menos los propósitos fallidos.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

Una Navidad diferente
Una Navidad diferente

¿Acaso pensaste el pasado 31 de Diciembre al desear a tus seres queridos un feliz 2020 que ocurriría todo lo que nos ha tocado vivir?.  Yo tampoco. De lo que si estoy convencida es que esta Navidad será muy diferente a las pasadas.

¡Ojo!, no estoy diciendo que será peor que los anteriores, simplemente será diferente. Hemos aprendido muchas lecciones de vida que podemos poner en práctica estas fiestas.

Lo más importante en nuestra vida son las relaciones humanas, sobretodo con nuestros seres queridos.  Aunque no podamos abrazarlos o besarlos, podemos decirles con palabras o con una carta lo importante que son para nosotros, y lo mucho que los queremos y necesitamos.

Si por alguna circunstancia, estás peleado con algún familiar o amigo cercano; si hace meses o años que no te hablas con esa persona, es momento de dejar atrás rencores y resentimientos y limar asperezas.  Toma el teléfono, habla con ellos, y perdónalos. El perdón es el mejor regalo que te puedes dar esta Navidad.

Y que decir de los regalos a los que estamos acostumbrados:  dar y recibirlos.  Una gran enseñanza de esta pandemia y confinamiento ha sido que podemos vivir con muy pocas cosas materiales, solo las necesarias, no las superfluas.  Sugiero, dejar los regalos materiales a un lado, y a cambio dar un pequeño detalle, una carta o simplemente una sincera felicitación.

Lo más probable es que sean muy pocos los brindis de Navidad de las empresas; escasas las cenas con amigos cercanos y seguramente no tendremos las tradicionales posadas.

¿Por que no? este año destinar este dinero, que acostumbramos gastar en las fiestas o regalos navideños, a aquellas familias que están pasando momentos difíciles, que han perdido el empleo, o más duro aún han pérdido a un ser querido.

Me gusta esta Navidad diferente: menos gastos, regalos, fiestas, reuniones, y más reflexión, solidaridad, detalles, perdón y amor hacia los cercanos y también hacia los lejanos.

Te invito a centrarte y pensar lo que SI tienes en tu vida en estas fiestas: salud, trabajo, familia, bienestar, y dejar a un lado aquello que NO tendremos por el momento.

Estoy segura de que esta Navidad diferente, nos hará sentirnos mejores personas y más felices.

Te deseo una muy feliz Navidad en compañía de tus seres queridos!  Te agradezco tu compañía a lo largo de este año tan especial  y te mando un fuerte abrazo virtual con mucho cariño!

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

Los niños y la muerte.
Los niños y la muerte.

Escuché hace poco a un padre decir:  ha muerto mi madre y no sé como decírselo a mi hija que tiene seis años.   No quisimos que la viera y le hemos dicho que está de viaje y ella pregunta con frecuencia acerca de cuando viene la abuela pues tenía muy buena relación con ella.

Nos preparamos para la muerte de un ser querido, pero no nos preparamos para ayudar a nuestros hijos en este tema.

Es importante explicar en forma clara a nuestros hijos lo sucedido.  No es bueno decir que la persona fallecida se ha ido de viaje, ni decir que se ha dormido.   Ambas afirmaciones crean en los niños la idea de que esa persona retornará de su viaje o despertará de su sueño.

Se sabe además de algunos niños que temen dormirse porque han identificado el sueño con la muerte.   No se debe temer al uso de palabras como muerte o muerto que, en los niños darán una idea clara de lo que ha sucedido.

No es bueno abundar en detalles sobre cómo se produjo la muerte del ser querido, la explicación debe ser breve y clara.

Se debe estar atento y escudriñar los sentimientos de los niños ya que, los más pequeños, suelen tener la sensación de ser culpables de la muerte del ser querido.   Se les debe explicar en forma clara que lo que ellos hayan dicho o pensado no ha provocado la muerte del ser querido.

Los niños, según sus edades, entienden la muerte de diversas maneras.  Por lo general lo chicos no entienden el significado de la muerte hasta los tres años.

Entre los tres y los cinco años suelen considerar a la muerte como un estado reversible y temporal. Después de los cinco años entienden que la muerte es un estado definitivo, pero hasta los diez años no creen que pueda pasarles a ellos.

Luego de los diez años suelen entender que la muerte es un estado definitivo y que necesariamente todos llegamos a ella.  Claro que esto no es matemático y muchos de los niños que ya han pasado por la triste experiencia que significa perder a un ser querido, suelen ser muy adelantados en la comprensión de este fenómeno.

No debe impedirse que participen del velatorio y sepelio, aunque tampoco se les debe obligar a participar de ello.   En el caso de que ellos quieran hacerlo, se les debe explicar con anterioridad lo que van a ver en ese momento.

Al participar de estos eventos les damos la posibilidad de experimentar la sensación de una despedida definitiva.

No debemos temer llorar delante de nuestros hijos, ellos comprenderán y nos acompañarán en el dolor, pero debemos evitar las situaciones de gritos escandalosos y signos de desesperación, pueden dejar en ellos una imagen sumamente negativa y desesperanzada.

Si los niños sienten deseos de expresar su dolor, no debemos impedirlo.   Quizás lo mejor es ayudarles a que lo hagan comunicándoles que nosotros también compartimos esa pena.     Cuando el dolor no se exterioriza puede manifestarse de maneras no conscientes  (pesadillas, dificultades en la escuela, entre otros)

Los niños se sienten mas consolados con un abrazo que con palabras sentidas.

Si se tiene fe y se cree en la vida eterna, la cuestión será más sencilla, menos penosa.   Porque esa separación definitiva, se transforma en la esperanza de reunirnos con la persona amada al final de nuestros días.

Un niño entiende perfectamente esto, lo que le parece una injusticia es que después de esta vida no haya nada.   No olvidemos que los niños al ser más puros, tienen más facilidad para llegar a las verdades esenciales del ser humano.

Muchas veces a los que nos crea un problema es a los padres, porque no vivimos de acuerdo con la verdad de que después de esta vida hay otra.

Se les quiere ocultar a los hijos la verdad sobre el destino del hombre y lo único que se consigue es hacerles daño a ellos y, de paso a nosotros.

La educación en los momentos duros de la vida es muy importante,   nuestros hijos deben saber y nosotros demostrarles que no todo es color de rosa, y que habrá situaciones dolorosas y tristes.

Como padres debemos de aprender a hablar de la muerte con naturalidad desde que nuestros hijos son pequeños.   Recordemos que lo único que tenemos seguro en nuestra vida todos los seres humanos es que vamos a morir.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta