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Categoría: Vida

Madres trabajadoras:  Una gran fuerza
Madres trabajadoras: Una gran fuerza

Mamá, una de las primeras palabras que aprendemos a decir al crecer.   Los datos nos indican que en México residen 40.8 millones mujeres mayores de 15 años, de las cuales 71.6% han tenido al menos un hijo.    Es decir: siete de cada diez.

A lo largo de la historia las madres han jugado un papel fundamental en la sociedad.  Cada vez vemos a más padres involucrados en la educación de los hijos, pero sigue siendo la mujer la principal educadora.

Los niños pequeños necesitan la guía de ellas para aprender cómo cuidar de sí mismos, y muchas veces es el papel de la madre enseñar habilidades básicas de la vida a sus hijos. Parte de esto es andar creando límites para los niños puedan seguir o protegerse.

La evidencia psicológica ha demostrado que, si la relación entre la madre y el niño es fuerte, entonces ese niño tiene más probabilidades de crecer con una vida estable y feliz. Los niños que no reciben el amor y el cuidado de sus madres tienen una mayor probabilidad de tener problemas de fijación y las cuestiones de seguridad emocionales. Además de dar a luz o en su caso adoptarlos, las madres dan a luz a niños que crecen un día para convertirse en miembros contribuyentes de la sociedad.

Muchas madres hacen grandes sacrificios para sus hijos. Y hoy en día el papel de la madre se ha diversificado mucho, ya sea por decisión de mantener una carrera profesional, por las necesidades económicas o por las diversas razones que las impulsen hoy en día muchas mujeres no solo se encargan de la crianza de sus hijos, sino que también son parte de la fuerza laboral.

Si eres una mamá que está educando sola y que trabaja fuera de casa,  te recomiendo algunas medidas que pueden ayudarte:

– Padre y madre al mismo tiempo:   hombres y mujeres tenemos diferentes formas de educar, por lo que es recomendable encontrar figuras paternas cercanas que puedan ayudarte en situaciones especiales o periódicas.   Puede ser el abuelo, un tío, hermano o primo que te apoyen para tocar temas de estudios, sexualidad, amigos o posibles peligros.

– Habla mucho con tus hijos:  explícales porque sales a trabajar y estás menos tiempo con ellos.   Háblales de cómo te sientes, de tus alegrías y tristezas;  preocupaciones y logros.   Para que sepan y vivan esta realidad contigo.

– Establece límites:  aunque estés fuera de casa mucho tiempo es indispensable que en tu hogar existan reglas y límites.    Es fácil caer en el error de compensar el tiempo fuera de casa con regalos, permisos y poca exigencia.

– Dedícate tiempo a ti misma:    las madres trabajadoras se exigen demasiado y se olvidan de su persona.    Es importante que busques distracciones, pasatiempos, diversiones y que no te olvides de lo importante que eres:   visitas al doctor, alimentación, vida espiritual, entre otras.

¿Cuántas madres trabajamos?

Las cifras revelan que el  96 % de las mujeres con hijos participan en la producción de bienes y servicios. En México, por cada 10 horas de carga total de trabajo remunerado y no remunerado realizadas por las mujeres, los hombres realizan 8.3 horas.

Algunos critican a las madres trabajadoras.  Se llevó a cabo un estudio con el que, se comprobó que el ser una madre trabajadora no repercute negativamente en los hijos, todo lo contrario, estos serán los próximos triunfadores del mundo, unos adultos con éxito y un futuro brillante.

De la misma forma las madres que no trabajan y se dedican 100 por ciento al hogar también benefician a sus hijos de formas diversas e importantes, esto sin dejar de tomar en cuenta que ser ama de casa también conlleva tiempo, dedicación y esfuerzo no remunerado económicamente.

No obstante, lo anterior,  sea que la mujer decida ser madre trabajadora o dedicarle todo el tiempo del día a sus hijos, siendo que ninguna de las opciones está exenta de dificultades, beneficios y responsabilidades,   se debe respetar la decisión de las mujeres ya que cada una contribuye de su manera en gran medida al desarrollo de la sociedad.

¡Una gran ovación a las madres, que se merecen toda nuestra admiración y respeto!

Autor: Lucía Legorreta de Cervantes

Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.

cervantes.lucia@gmail.com  

www.lucialegorreta.com.  

Facebook:  Lucia Legorreta

FEMINISMO: ¿Hemos ganado o perdido las mujeres?
FEMINISMO: ¿Hemos ganado o perdido las mujeres?

Durante los últimos años, el papel de la mujer ha cambiado muchísimo. Retrocedamos tres generaciones y veamos cómo las mujeres nacidas en los años treinta, muy pocas trabajaban o estudiaban.  Se casaban muy jóvenes, de catorce o quince años; se dedicaban de lleno a su casa, a su marido, las familias eran más grandes: el promedio de hijos por mujer en los años sesenta, en México, era de siete; no trabajaban a menos que fuera necesario.

Con las mujeres que nacieron en los años cincuenta y sesenta, se inició el cambio: empezamos a estudiar, a formarnos, a trabajar, a votar. Las oportunidades de trabajo y realización se incrementaron en los campos políticos, laborales, económicos y sociales.  Las familias se vieron reducidas a dos o tres hijos: aparece el movimiento feminista y una nueva forma de vida en la cual la mujer compagina familia y trabajo.

Ahora prácticamente las mujeres jóvenes estudian o estudiarán preparatoria, muchas terminarán una carrera y hasta una maestría;  piensan trabajar, hablar varios idiomas, saber de computación, tienen pensado el número de hijos que les gustaría tener (uno o dos máximo); no se quieren casar a temprana edad.  En fin, su vida es muy diferente a la de sus abuelas o la de sus mamás.

El día típico de una mujer ejecutiva o profesionista que está casada y tiene un empleo de gran responsabilidad en una empresa, es mucho más ajetreado y estresante que el de la mujer de hace unas décadas.   Muy probablemente se inicia en las primeras horas de la mañana y no termina antes de las once de la noche. Su trabajo puede incluir varios viajes al mes, comidas o cenas fuera de casa, largos horarios de oficina y por supuesto estar disponible en su celular para cuando la necesiten.

Si bien estas condiciones de trabajo son las mismas para los hombres, para una mujer estas actividades se suman a las responsabilidades de atender el hogar y a los hijos, y en algunas ocasiones a sus propios padres.

Encontramos entonces mujeres luchando día a día por ser buenas profesionistas, esposas, madres, amigas e hijas;  haciendo ejercicio para estar en forma; buscando métodos de belleza para estar guapas y atractivas; asistiendo a reuniones sociales y terminando muchas de ellas totalmente agotadas, estresadas o hasta deprimidas a lo largo de los años.

Por un lado, acepto esta realidad en el cambio de la mujer. Me parece algo maravilloso ya que tenemos más oportunidades que antes; pero por otro lado, percibo el gran riesgo que tenemos de caer en un desequilibrio de vida, que nos lleve a descuidar nuestra esencia como mujeres, como madres y como esposas.

¿Quién inventó eso del Feminismo?, me preguntaba una amiga, si hace unos años estábamos tan contentas, y ahora resulta que tenemos que ser súper mujeres: hacer de todo y hacerlo bien.

La liberación femenina ha traído, sin duda, muchos beneficios. No obstante, en este camino se han perdido algunas ventajas, tales como el tiempo libre, la serenidad y vivir con más sencillez.

¿Dónde está aquella mamá tranquila y en paz a la que encontrabas en su casa por las tardes?  ¿Dónde está aquella esposa que estaba al pendiente de las necesidades de su cónyuge?  ¿Dónde está aquella mujer que vivía feliz y serena?

Como todo en esta vida,  el equilibrio es lo más deseable.  Estoy convencida de que no podemos y no queremos volver a las condiciones de hace tiempo, pero tampoco me convence la vida que nos estamos auto imponiendo.

Vivamos un Feminismo en equilibrio. Esto implica el realizarnos como mujeres en el campo laboral, pero también realizarnos como mujeres en el campo familiar y personal y no permitir que este dizque feminismo nos llene de ideas absurdas de competir con los hombres y hasta de vivir peleados con ellos.

Recobremos nuestra feminidad, ¡para que resurjan los caballeros de antes! El sentirnos protegidas por un hombre no es señal de debilidad, dejémonos consentir y conquistar por ellos, y comprobaremos cuánto más felices podemos ser. 

Autor: Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comFacebook:  Lucia Legorreta

Matrimonio: unidad y procreación.
Matrimonio: unidad y procreación.

Es muy importante, en esta época que estamos viviendo, reflexionar sobre algunos aspectos importantes que llevan a un hombre y a una mujer a dar el paso trascendente, del matrimonio.

Pareciera obvio, pero aun así es fundamental recordar que lo que motiva, sostiene y hace perdurar este vínculo, es el amor.

No obstante, pareciera que hoy en día existe una enorme confusión en el significado del amor, en un sentido profundo y serio.

Ya en algún artículo anterior, se decía que el amor es un proceso que implica el compromiso integral de la persona: su corporeidad, su afectividad, su inteligencia y su voluntad.

El amor del que se compromete al matrimonio, debe ser: total, reciproco, único, fiel, indisoluble y fecundo. No es poca cosa.

Este amor, del que hablamos, tiene consecuencia en el matrimonio dos aspectos fundamentales, que le caracterizan. Sin ellos, la realidad es que el vínculo matrimonial (visto desde la evidencia), no existe.

Unidad y procreación: consecuencias, frutos y valores propios del matrimonio que es producto del amor.

La unidad, supone que el hombre y la mujer que se aman, unen sus vidas en un proyecto común, muy peculiar: amarse el uno al otro. Amarse desde su corporeidad, en su sexualidad; amarse desde su inteligencia, jugando cada cual su propio rol, individual, característico de su persona, pero orientado al bien del otro; amarse desde su voluntad, aceptando virtudes y defectos, siendo subsidiarios: ofreciendo lo bueno de cada uno y supliendo y apoyando en el error.

Desafortunadamente el mundo actual, promueve una igualdad mal entendida entre hombre y mujer, que obstaculiza esta complementariedad. No se malentienda, hombre y mujer son iguales en dignidad. Esta dignidad presupone que cada cual tiene los mismos derechos de persona, las mismas oportunidades de persona.

No obstante, debe reconocerse la diferencia. Una diferencia que no es genital, sino sexuada. Cada uno posee características distintas, no superiores e inferiores, distintas, que bien aceptadas y asumidas, se complementan a la perfección.

La procreación es el otro aspecto inseparable del matrimonio. La unión que tiene como proyecto final el amor, no puede estar cerrado a la consecuencia natural que es la procreación.

Otras especies animales, capaces de reproducirse a partir de la copula, lo hacen por instinto. Instinto de conservación de la propia especie. Los “rituales” de cortejo buscan la selección del más fuerte, que se reproduzca con una mayor oportunidad de sobrevivir y dar continuidad…a la especie.

Entre las personas, la copula, es relación, relación entre personas. El vínculo de esa relación es el amor, no el instinto.

Es entonces que esa relación, producto del amor, no puede estar cerrada a la vida. El celo humano no existe, la posibilidad de la relación sexual es abierta, como abierto es el amor y abierta es la vida.

El que se ama, no puede dejar de ver en la procreación, el fruto del amor mutuo, del compromiso mutuo.

Estoy seguro querido lector que si repasas estas sencillas palabras junto con la persona a la que amas, con toda claridad descubrirás que no son simples palabras, sino realidad que nace de tu corazón. Dar el paso, con compromiso, es lo que sigue.

Ya nos veremos en el siguiente artículo, también relacionado con el matrimonio.

MBPP.

Matrimonio: El valor del cuerpo.
Matrimonio: El valor del cuerpo.

Muy queridos lectores, este será el primer artículo de varios en los que hemos de hablar del matrimonio.

Ustedes se preguntarán porque en un espacio de Bioética hablaremos de este tema. En este primer artículo, trataremos de explicarlo.

Cómo hemos dicho, la Bioética se ocupa de analizar y establecer aquello que es bueno para la vida, especialmente para la persona humana.

Para todos nosotros resulta evidente que la persona es un ser de relación. Esto significa que, por su propia naturaleza, el hombre necesita de otros iguales que él, no solo para ser mejores, sino inclusive para sobrevivir. Como ejemplo, mencionare un tema muy de moda: la comunicación. Su desarrollo está fundamentado en esta necesidad de relación. Aún y con todos los avances tecnológicos, ninguno de estos ha logrado superar al lenguaje, fenómeno peculiar y muy complejo, propio únicamente de la persona humana.

Pues bien, de las relaciones que el ser humano es capaz de desarrollar, la más rica y fructífera es la familia. Un grupo de personas con una vida común, que les permite satisfacer sus necesidades y crecer en un medio seguro que contribuya al bien de cada uno de sus miembros a través de un lazo, también peculiar, que es el amor.

El principio de la familia, es una pareja que decide unirse para convivir bajo un mismo techo, contribuyendo a un objetivo común: caminar por la vida, para lograr la plenitud.

¿Pero cómo es que el ser humano puede relacionarse: comunicarse, amar y ser amado?

El medio a través del cual esto es posible, es el cuerpo.

Nuevamente, volviendo a la evidencia (aquello que la realidad nos muestra) las personas, si bien iguales… (porque somos personas) somos distintas. Nuestro cuerpo es sexuado. Somos hombres o mujeres.

Unos y otras, de suyo, poseemos características particulares, en lo biológico, en lo psíquico, en lo físico, etc.., que nos diferencia, pero que bien visto, nos complementa.

De lo anteriormente expuesto, podemos concluir lo siguiente:

  1. Es a través del cuerpo que la persona humana se desempeña en el mundo.
  2. El cuerpo es sexuado, distinto desde su propia naturaleza: hombre y mujer.
  3. La plenitud de la persona está en la relación con los demás, para llegar a la plenitud.
  4. La relación primordial de la persona humana es la familia.
  5. La familia inicia en una relación de pareja.
  6. La pareja se complementa: hombre y mujer (equilibrio)
  7. El matrimonio formaliza en el compromiso el nexo fundamental: el amor.

Ya nos encontraremos queridos lectores en el próximo artículo, en el que seguiremos profundizando en el tema del matrimonio.

MBPP.

Cuidados paliativos y voluntades anticipadas.
Cuidados paliativos y voluntades anticipadas.

María es una mujer de ochenta años que ha gozado de buena salud. En una visita rutinaria a su médico, se descubre que sufre de Cáncer de pulmón, en estado muy avanzado. El pronóstico es que María no podrá sobrevivir a la enfermedad y cuenta solamente con unos pocos meses de vida.

Al conocer la noticia, María se angustia mucho, no por ella, reconoce que a su edad es el camino natural. Su sufrimiento consiste en la incertidumbre de lo que ha de ocurrir, faltando ella, con su esposo mayor que ella, que no puede valerse por sí mismo y de su hija mayor que sufre de un retraso mental profundo. Si bien, cuentan con lo necesario para vivir modestamente gracias a la pensión de ambos, no hay quien vele por ellos faltando ella.

María y su esposo tienen otro hijo que vive en los Estados Unidos, tienen alguna comunicación, pero ni él puede visitarles por su situación económica, ni ellos pueden viajar a la ciudad en que vive.

Los especialistas que comienzan a atender a María, reconocen este como su mayor dolor y comienzan a hacer los esfuerzos necesarios para que el hijo se entere de la situación, visite a sus padres y pueda determinarse la forma en que esposo e hija de María reciban los cuidados necesarios al morir ella.

Pocas semanas después y gracias a sus gestiones, Marcos visita a sus padres, tiene la oportunidad de despedirse de María, dándole la tranquilidad de que él y su familia les han de atender faltando ella.

María muere a los pocos días, en paz, tranquila y alegre. Marcos cumple la promesa hecha a su madre y nuevamente con la ayuda de los médicos, consiguen la forma de llevar a su padre y hermana a vivir con él.

María no recibió ningún tratamiento para luchar contra su enfermedad.

Ustedes, queridos lectores, creen que este es un caso de ficción que me inventé con romanticismo y buena voluntad. Debo decir que poco más o menos es una situación real.

Estaremos movidos a juzgar con dureza y opinar que los médicos han hecho mal al distraer su atención en un tema “secundario”, en lugar de avocarse a tratar de prolongar la vida de María a través de tratamientos agresivos, quimioterapias, radioterapias o tratamientos experimentales.

Nuestra naturaleza, como ya hemos dicho, nos mueve en defensa de la vida, que es nuestro valor fundamental (en una adecuada jerarquía de valores). No obstante, como hemos dicho, María murió en paz cuando tuvo que morir y lo hizo llena de respeto y amor. Murió dignamente.

Los médicos que le atendieron, eran especialistas en medicina paliativa (de los cuales hay muy pocos en nuestro país).

Paliar, significa mitigar y en medicina mitigar los efectos de una enfermedad, incurable, irreversible, progresiva y que se pronostica con menos de seis meses de vida. Es decir, una enfermedad terminal.

Los objetivos de esta especialidad médica son muy concretos: mantener a la persona alimentada e hidratada; limpia y bien atendida en un lugar digno; hacer todos los esfuerzos para eliminar o disminuir el dolor y dar la atención humana y espiritual que el paciente requiere. A este esfuerzo llamamos métodos ordinarios o tratamientos ordinarios.

En nuestra cultura, el médico debe prevenir o curar, en esto se invierte muchísimo dinero. Al enfermo terminal se proporcionan cuidados paliativos, cuando ya se encuentra en franca agonía, habiendo desperdiciado un tiempo invaluable para que la persona llevara una buena calidad de vida.

Es conveniente, que cada uno de nosotros, con mucha madurez hablemos con los más cercanos, dándoles a conocer lo que nos gustaría que se hiciera en caso de ser víctimas de una enfermedad terminal.

Por otro lado, también es valioso saber que, en la Ciudad de México, existe la Ley de Voluntades Anticipadas, que garantiza que, al paciente en estado terminal, que no pueda expresar su voluntad en ese momento, le sea tratado conforme él o ella decidan, a través de un representante legal, específico para ello y que hará valer esa decisión.

El “testamento vital” debe hacerse ante Notario Público y no necesariamente debe renunciar a los cuidados extraordinarios, sino expresar con toda claridad la voluntad del paciente para ser atendido conforme su propia decisión, en caso de enfrentar, se repite, una enfermedad terminal.

Con esta reflexión quedamos, queridos lectores, esperando encontrarnos de nuevo, muy pronto.

MBPP.

¿Hasta cuándo debe lucharse para conservar la vida?
¿Hasta cuándo debe lucharse para conservar la vida?

Recuerdo vívidamente la tristeza y frustración de mi hija, al comentarnos aquella primera vez en que fue testigo de la muerte de un paciente en el hospital en el que realizaba sus primeras prácticas de medicina. No podía comprender como médicos y enfermeras detuvieron todo esfuerzo por reanimar a la persona.

La medicina es para curar y los médicos para defender la vida, pero ¿Hasta dónde es bueno, llevar este esfuerzo?

Nos aferramos naturalmente a la vida, es el medio para trascender y procurar la felicidad. Amamos la vida como el mayor de los dones, pero la muerte, es tan natural como la vida. Llegará inexorablemente a cada uno de nosotros, cuando así deba ser. Es un gran misterio, pero misterio que hay que aceptar con toda humildad.

Es por ello, que la Bioética procura una atención especial a los tratamientos médicos que se practican, sobre todo en personas que sufren de enfermedades crónicas o terminales.

Siempre será el primer criterio, pensar en la persona y no en la enfermedad. Hay circunstancias en que será más valioso procurar la mejor calidad de vida, mientras esta se conserva, que luchar por prolongarla.

De lo contrario, sin juicio de la intención que motive a médicos o familiares, se cae en el gran riesgo de prolongar inútilmente la vida a costa de un mayor sufrimiento del paciente enfermo a través de la aplicación de tratamientos excesivos, experimentales o artificiales (tratamientos extraordinarios). A esto llamamos, ensañamiento terapéutico.

¿Cómo juzgar, si un esfuerzo terapéutico es excesivo o no?, es complicado. No hay recetas y depende estrictamente de cada caso, no obstante, será necesario considerar:

A). La condición de edad y salud del paciente. Si se trata de un enfermo crónico (enfermedad incurable, progresiva e irreversible) o terminal (las mismas condiciones del enfermo crónico, agravadas por un pronóstico de vida menor a seis meses).

B). El beneficio que el paciente ha de obtener, equiparado a las molestias y reacciones colaterales que ha de sufrir con el tratamiento.

C). La disposición del paciente para recibir el tratamiento (sin que esto suponga acceder a un deseo de muerte).

Si bien estos criterios son de carácter bioético, la legislación mexicana las observa, especialmente en la NOM-011-SSA3-2014, Criterios para la atención de enfermos en situación terminal a través de cuidados paliativos.

Cabe aclarar, que debido al temor de caer en el ensañamiento (obstinación) terapéutico, algunos países han legislado sobre el derecho de las personas para decidir de manera anticipada sí su voluntad es recibir o no tratamientos extraordinarios (especialmente resucitación y conexión a ventiladores). Es ya el caso de la Ciudad de México, que cuenta con la Ley de Voluntades Anticipadas, que en la actualidad es demasiado ambigua, no obstante, esto lo trataremos de manera más profunda en un artículo posterior.

MBPP.

El final de la Vida…. ¿Cuándo morimos?
El final de la Vida…. ¿Cuándo morimos?

Principio y final de la vida, temas trascendentales para la persona humana que le interesan a cada uno de nosotros. Todos hemos llegado al mundo y algún día tendremos, inexorablemente que irnos. Es por ello que la Bioética, debe considerarlos fundamentales.

El conocimiento de la anatomía y fisiología del cuerpo humano, que permanentemente descubre alguna maravilla más de nuestros cuerpos permite también el que tengamos una idea más clara de cuando nos vamos.

Antaño, el paro cardiorrespiratorio, era indicio innegable de nuestra partida. Aun y cuando, desde el siglo XVI se hablaba de la “insuflación artificial”, no fue sino hasta 1960, cuando formalmente se reconocen e implementan los procedimientos de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), que han permitido desde entonces, salvar muchas vidas.

Entonces, ¿Cuándo sobreviene la muerte? No deja de ser aun un gran misterio.

Actualmente, se considera que la muerte sobreviene cuando el cerebro, el cerebelo y el tallo cerebral han perdido sus funciones. Es el tallo cerebral el que controla las funciones vitales. La circulación de la sangre por acción del corazón y el trabajo pulmonar, dependen de ello. Esto se considera “muerte encefálica”, irreversible del todo.

Sin embargo, es importante distinguir que no siempre que hay un daño cerebral, hay muerte encefálica. El cerebro humano puede perder algunas de sus funciones, incluso a un grado muy profundo, sin que esto suponga la muerte.

Puede ocurrir, por ejemplo, que un paciente presente en un estudio de encefalograma, actividad casi nula, lo que llaman los médicos un “encefalograma en línea”. Esto representa que la corteza cerebral (la parte más superficial del cerebro y que es responsable de las funciones complejas) está dañada, pero no que la persona esté muerta; incluso si los reflejos (reacción de las pupilas) no responden, tampoco representan la muerte.

Nuestra legislación previene con claridad, que, para declarar la muerte clínica de una persona, deberán presentarse al menos dos encefalogramas en línea, falta de reflejos y la imposibilidad de respirar de manera autónoma.

Si bien el cadáver de una persona, siempre debe ser respetado, es una responsabilidad de familiares, equipos médicos y de apoyo sanitario reconocer, que mientras que la muerte clínica no sea declarada, que mientras hay vida, nos encontramos frente a una persona, que por incapacitada que esté, merece todo el respeto a su dignidad.

Quede hasta aquí la reflexión querido lector y hemos de continuar con este tema en los próximos artículos.

MBPP.

Animales de Laboratorio
Animales de Laboratorio

Durante los últimos años, ha proliferado la tendencia por parte de algunos sectores sociales sobre dejar de utilizar a los animales en los laboratorios para la investigación científica y el desarrollo de técnicas, tratamientos y vacunas que contribuyan a la cura y prevención de enfermedades en las personas.

Para poder hacer un juicio sobre este tema, habrá que partir de distintos puntos, los comparto con ustedes:

1.- A través de la historia de la humanidad, la experimentación científica en animales ha permitido desarrollar los medios necesarios para salvar a millones de personas de enfermedades terribles, sin necesidad de exponer a ninguna sola en su salud o en poner en riesgo su vida.

En otros tiempos, era permitida la experimentación en criminales y proscritos, situación que éticamente sabemos inadmisible ya que la salud y la vida de una persona no puede ser sacrificada por las de otros, ya que todos gozamos de la misma dignidad.

Es así que la experimentación y desarrollo de tecnologías médicas, usando como medio a animales de laboratorio, constituye el mal menor, ya que no conocemos en la actualidad ningún otro medio para hacerlo.

Es por ello que en beneficio de la salud y vida del género humano es legítimo y justificado el experimentar con animales de laboratorio.

2.- No obstante, lo anterior y para que esta legitimidad se confirme, es necesario que los animales de laboratorio estén sujetos a un trato adecuado que satisfaga las necesidades básicas de estos animales y no suponga ningún tipo de abuso o ensañamiento en la investigación.

Cumplir con ello, es reflejo del nivel ético de la persona sobre el resto de la naturaleza, habla de lo que somos frente a los demás seres, especialmente los vivos.

Investigando un poco al respecto, encontré la NOM-062-ZOO-1999 (Norma Oficial Mexicana: Especificaciones técnicas para la producción, cuidado y uso de los animales de laboratorio).

He quedado gratamente sorprendido del cuidado y esmero con la que se ha elaborado este documento, que norma sobre:  la crianza, selección, alimentación, trato, hábitat, cuidado y muerte en estos animalitos.

Para aquellos tan preocupados por el tema y que desean que no se utilicen más en beneficio de la humanidad es conveniente su lectura y ver lo que el ser humano puede hacer para lograr un buen trato, incluso en los seres que son utilizados para este fin, necesario para nuestra raza humana.

3.- En este sentido, debemos aceptar que vivimos en un tiempo en que las personas se reconocen tan poco en sí mismas, que menospreciando la dignidad de la que todos gozamos, somos capaces de ponernos, ya no a la par, sino, en segundo término, frente al resto de los seres de la naturaleza.

Resulta muy poco comprensible que mientras que se invierte tiempo, dinero y esfuerzo en la defensa (ignorante) de otros seres (ya vimos que hay regulación) existan decenas de miles de embriones humanos congelados; niños, jóvenes y adultos afectados por enfermedades y personas en pobreza extrema, todos en un inexorable estado de vulnerabilidad.

Ojalá querido lector que esta reflexión sirva para que cada uno de nosotros tomemos conciencia de quienes somos, los problemas que nos aquejan y de la responsabilidad que tenemos, primero de nosotros y después de los demás seres que nos rodean. De otro modo, el esfuerzo será no solo infructuoso, sino poco legítimo.

Nos vemos la próxima semana, con un nuevo tema y una nueva reflexión.

MBPP

La Bioética y las Leyes
La Bioética y las Leyes

La ciencia avanza a pasos agigantados y los medios que va desarrollando con el apoyo de la tecnología, abren posibilidades extraordinarias en beneficio de la Persona Humana.

No obstante, si la aplicación de estos medios es prematura, sin el debido estudio y reflexión de sus repercusiones que no siempre son las adecuadas, su efecto se revierte, y actúa en lugar de a favor en contra de la Persona Humana.

De ahí la necesidad, como hemos dicho ya en otros artículos, de la Bioética como herramienta indispensable para, desde todas las disciplinas analizar la bondad de los procedimientos médicos apoyados por la tecnología.

Del mismo modo, fundamentados en estas reflexiones y desde la propia evidencia, se hace necesaria una adecuada legislación que establezca criterios y límites en la aplicación de estos procedimientos, promoviendo una adecuada praxis.

Hoy por hoy, estamos lejos de que esto sea una realidad. Las leyes actuales, relacionadas a los temas de la vida son ambiguas y pareciera que existe un enorme desconcierto del legislador sobre las bases que debieran considerarse para regular adecuadamente la aplicación de estos avances y el manejo de sus consecuencias.

Quepa mencionar solamente el ejemplo del manejo de los embriones humanos, que es indiscriminado, fundamentado exclusivamente en situaciones prácticas y económicas, sin que la legislación aporte una normativa clara.

El legislador, para verdaderamente responder de manera adecuada y eficiente a las necesidades actuales, deberá efectivamente considerar las nuevas oportunidades que la ciencia aporta, pero también el que estas se fundamenten en una ética intrínseca, es decir que busque el bien de la Persona Humana, en su integralidad. Esto necesariamente repercutirá en una mejor sociedad.

Quede aquí, queridos lectores la reflexión de esta semana y ya nos veremos la próxima vez con un nuevo tema que nos ayude a todos a tener un criterio adecuado, sobre los temas que afectan nuestra vida.

MBPP

Transhumanismo
Transhumanismo

En este tiempo, somos testigos de cómo la ciencia y especialmente la tecnología, ofrecen
alternativas extraordinarias para mejorar sustancialmente la vida de las personas que sufren de
alguna discapacidad.

Algunos ejemplos loables son las prótesis avanzadas que incluso permiten a algunos atletas
participar en competencias casi sin ninguna desventaja o las nuevas tecnologías que dan
oportunidad a los sordos para oír y a los ciegos para ver.

No obstante, el Transhumanismo es otra cosa. Este sugiere, antropológicamente, que estaríamos
en una etapa de “transición” entre el homo sapiens y el homo technologicus, el cual dependería
más de la ingeniería genética, la manipulación embrionaria y fetal, la medicación, que de su propia
naturaleza y biología.

Esto, que parecería parte de la Ciencia Ficción se impulsa y desarrolla. Es el sueco Nick Bostrom,
profesor de la Universidad de Oxford y Presidente de la Asociación Transhumanista Mundial es
uno de sus grandes promotores partiendo de Darwin y de los fundamentos de la Ingeniería
Genética.

El Transhumanismo no está tan lejos de nosotros. Tomemos como ejemplo el caso de algunos
medicamentos que están “de moda” para potenciar las capacidades de estudio en los jóvenes.
También las operaciones estéticas extremas o los implantes que animalizan a las personas.
Este fenómeno se centra en lo material y lo funcional, dejando de lado todas las características
trascendentales de la Persona humana y por tanto su dignidad.

Debemos estar muy atentos a las implicaciones bioéticas de estos procedimientos y propuestas,
de lo contrario, queridos lectores, probablemente estaríamos enfrentando el exterminio del
hombre, por el hombre fundamentado en una utopía.

Nos veremos la próxima semana con un nuevo artículo y una nueva reflexión.

MBPP