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Vida - Bioética - Page 6
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Categoría: Vida

La Bioética y las Leyes
La Bioética y las Leyes

La ciencia avanza a pasos agigantados y los medios que va desarrollando con el apoyo de la tecnología, abren posibilidades extraordinarias en beneficio de la Persona Humana.

No obstante, si la aplicación de estos medios es prematura, sin el debido estudio y reflexión de sus repercusiones que no siempre son las adecuadas, su efecto se revierte, y actúa en lugar de a favor en contra de la Persona Humana.

De ahí la necesidad, como hemos dicho ya en otros artículos, de la Bioética como herramienta indispensable para, desde todas las disciplinas analizar la bondad de los procedimientos médicos apoyados por la tecnología.

Del mismo modo, fundamentados en estas reflexiones y desde la propia evidencia, se hace necesaria una adecuada legislación que establezca criterios y límites en la aplicación de estos procedimientos, promoviendo una adecuada praxis.

Hoy por hoy, estamos lejos de que esto sea una realidad. Las leyes actuales, relacionadas a los temas de la vida son ambiguas y pareciera que existe un enorme desconcierto del legislador sobre las bases que debieran considerarse para regular adecuadamente la aplicación de estos avances y el manejo de sus consecuencias.

Quepa mencionar solamente el ejemplo del manejo de los embriones humanos, que es indiscriminado, fundamentado exclusivamente en situaciones prácticas y económicas, sin que la legislación aporte una normativa clara.

El legislador, para verdaderamente responder de manera adecuada y eficiente a las necesidades actuales, deberá efectivamente considerar las nuevas oportunidades que la ciencia aporta, pero también el que estas se fundamenten en una ética intrínseca, es decir que busque el bien de la Persona Humana, en su integralidad. Esto necesariamente repercutirá en una mejor sociedad.

Quede aquí, queridos lectores la reflexión de esta semana y ya nos veremos la próxima vez con un nuevo tema que nos ayude a todos a tener un criterio adecuado, sobre los temas que afectan nuestra vida.

MBPP

Transhumanismo
Transhumanismo

En este tiempo, somos testigos de cómo la ciencia y especialmente la tecnología, ofrecen
alternativas extraordinarias para mejorar sustancialmente la vida de las personas que sufren de
alguna discapacidad.

Algunos ejemplos loables son las prótesis avanzadas que incluso permiten a algunos atletas
participar en competencias casi sin ninguna desventaja o las nuevas tecnologías que dan
oportunidad a los sordos para oír y a los ciegos para ver.

No obstante, el Transhumanismo es otra cosa. Este sugiere, antropológicamente, que estaríamos
en una etapa de “transición” entre el homo sapiens y el homo technologicus, el cual dependería
más de la ingeniería genética, la manipulación embrionaria y fetal, la medicación, que de su propia
naturaleza y biología.

Esto, que parecería parte de la Ciencia Ficción se impulsa y desarrolla. Es el sueco Nick Bostrom,
profesor de la Universidad de Oxford y Presidente de la Asociación Transhumanista Mundial es
uno de sus grandes promotores partiendo de Darwin y de los fundamentos de la Ingeniería
Genética.

El Transhumanismo no está tan lejos de nosotros. Tomemos como ejemplo el caso de algunos
medicamentos que están “de moda” para potenciar las capacidades de estudio en los jóvenes.
También las operaciones estéticas extremas o los implantes que animalizan a las personas.
Este fenómeno se centra en lo material y lo funcional, dejando de lado todas las características
trascendentales de la Persona humana y por tanto su dignidad.

Debemos estar muy atentos a las implicaciones bioéticas de estos procedimientos y propuestas,
de lo contrario, queridos lectores, probablemente estaríamos enfrentando el exterminio del
hombre, por el hombre fundamentado en una utopía.

Nos veremos la próxima semana con un nuevo artículo y una nueva reflexión.

MBPP

Dilemas Bioéticos
Dilemas Bioéticos

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), define el término dilema, como: “Argumento formado de dos proposiciones contrarias disyuntivamente, con tal artificio que, negada o concedida cualquiera de las dos, queda demostrado lo que se intenta probar.”

Más claro, un dilema es una duda, una disyuntiva, sobre qué camino tomar, en este caso en temas relacionados con la vida, especialmente de la vida humana.

¿Qué es lo que genera estos dilemas? ¿Por qué en nuestro tiempo es más común que surjan, que tengamos que afrontarlos?

La respuesta es muy clara: cada día conocemos más de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, de cómo funciona.

Esto, aunado a la tecnología que propone alternativas, establece la necesidad de reflexionar desde muchos ángulos cual es el camino correcto desde una perspectiva ética (bien y mal).

En esta columna, insistimos siempre en la necesidad de cobrar conciencia de que, durante nuestra vida, debemos tomar decisiones bioéticas constantemente, no solo cuándo se presenta una situación extrema, como pudiera ser una enfermedad.

Hace pocos días se ha anunciado quienes son los ganadores del Premio Nobel de Medicina. Se trata de los doctores: Young, Rosbash y Hall, quienes han descubierto en las “moscas de la fruta” un gen que controla el reloj biológico.

Su descubrimiento plantea que este gen (que posee cada célula del cuerpo de los seres vivos) regula a través de algunas proteínas el comportamiento de la temperatura, el sueño, la presión arterial, el estado de alerta, etc., en función de del ciclo de 24 horas en el que vivimos, el día y la noche.

Obviamente, este reloj biológico, se adapta al lugar en el cual se encuentra la persona en el planeta, es por ello que se presentan fenómenos cómo el Jet Lag cuándo se viajan a lugares distintos al propio y que suponen cambios de horario.

Es así en este caso, que al menos a mí se me presenta un dilema bioético con respecto al tema del cambio de horario.

Si bien es cierto que hay países en lo que los cambios de estación suponen cambios dramáticos en el clima y la duración del día y de la noche, existen otros, como México en el que estos no son casi perceptibles.

¿Es entonces justificable que, en México, haya cambio de horario? ¿Los beneficios obtenidos en la comunicación y la economía se han puesto por encima de la probable afectación en la salud de las personas?

Dos preguntas, para dar respuesta a un dilema bioético que se presenta hoy y ahora con este descubrimiento y que no pretende más que ser un ejemplo de cómo la Bioética está presente en nuestras vidas, más allá de lo que podemos suponer.

Dejo ahí las preguntas a su consideración, ahora a investigar y tomar postura, mientras que nos vemos la próxima semana con un nuevo tema y una nueva reflexión.

MBPP

Sismos y…amor a la vida
Sismos y…amor a la vida

Doña María Altagracia, es una mujer de 107 años que vive en una comunidad del Estado de Chiapas a la que entrevistaron por la televisión debido a los sismos que han ocurrido en nuestro país. Aun en su silla de ruedas, hablaba de su andadera, que no tenía en ese momento a la mano. A pesar de su edad y de su condición de salud, muy buena, la señora se veía alegre, alegre por su amor a la vida.

También hemos podido ser testigos de los enormes esfuerzos que se están haciendo para salvar una vida, una sola vida de entre los escombros de edificios dañados. Autoridades y sobre todo la sociedad civil concuerdan en hacer lo posible por rescatar a esas personas sin importar tiempo, esfuerzo o recursos.

En lo personal, he tenido la oportunidad de colaborar en los últimos días en un Centro de Acopio. Cadenas de cientos de personas que durante horas y horas recogen y cargan víveres, medicinas, ropa para enviar a las comunidades más necesitadas. Salvar vidas el objetivo, la meta, la ilusión y esperanza de cada uno de ellos.

También y hay que decirlo, se han presentado abusos y rapiña. Sorprendentemente a los pocos minutos del sismo del día 19 de septiembre, delincuentes asaltaban a transeúntes y automovilistas aprovechando la situación caótica en las calles.

La naturaleza con todo su poder y la condición humana herida por el mal. No obstante, la mayoría, casi todos los mexicanos unidos, solidarios y activos…luchando por la vida.

Nuestro país ha sido lastimado gravemente en estos días, los daños son muchos y recuperarnos será un proceso de mucho tiempo. La solidaridad y subsidiaridad deben ser un ejercicio de largo plazo, más allá de los primeros momentos.

Sin embargo, México demuestra que ama a la vida. Ama a la vida humana. La de Doña María Altagracia y la de los niños y personas que han sido rescatadas. México se duele de los pequeños que murieron en un colegio de la Ciudad de México.

Los mexicanos, tenemos un alto valor Bioético, los mexicanos valoramos la vida. Toca ahora levantar la mano de la misma forma, con el misma generosidad y entrega por los miles de niños que mueren, victimas del aborto.

Ojalá que este momento de prueba, sirva para aclarar la conciencia de todos.

Ya nos veremos queridos lectores la próxima semana, con un nuevo tema y una nueva reflexión.

MBPP

El derecho a la verdad, en la enfermedad
El derecho a la verdad, en la enfermedad

Todos hemos visto en alguna ocasión, la escena trágica de una película en la que el médico informa a los familiares de un enfermo grave, sobre su situación y recomendándole no decirle nada…por su bien.

Sin embargo, cuando toca a uno mismo estar en la situación con un enfermo, el dilema es muy fuerte: ¿Debe decírsele la verdad? ¿Será contraproducente para su salud? (más…)

Matrimonio: ¡La fiesta de la vida!
Matrimonio: ¡La fiesta de la vida!

Vivimos en un tiempo, en que el matrimonio es una institución francamente debilitada desde la forma en que se percibe, en algunas leyes y en la sociedad. (más…)

Grandes metas… ¿A toda costa?
Grandes metas… ¿A toda costa?

No sé si se han dado cuenta, queridos lectores, de que en los últimos tiempos es más común ver embarazos múltiples. Más allá de los gemelos o cuates… ¡trillizos, cuatrillizos, quintillizos y más!

En gran medida, este incremento en la frecuencia se debe a algunos métodos de reproducción artificial que consisten en la fecundación de varios óvulos provenientes de la madre.

Es un hecho, que algunas de esas madres, conscientes de lo que han hecho, optan por que les sean implantados todos, o la mayoría de los embriones. Como verán no se trata de que al médico le “fallo” el tratamiento.

En la mayoría de los casos, se implanta solamente uno de ellos y los padres tienen la potestad de decidir si el resto se congelan para implantarlos después, para donarlos a otras mujeres, para la investigación con embriones o bien para “desecharlos”.

Solamente en Estados Unidos se calcula que hay 500,000 embriones congelados, en España 400,000 y así las cifras que siempre son informales…el sentido común indica que serán muchos más…tantos como para llenar, quizás, alguna ciudad.

¿Qué pasará con estas personas (embriones congelados), que permanecen a la espera de que alguien decida? Es incierto, ni siquiera las propias autoridades lo saben.

Este es un triste ejemplo de lo que sucede cuando no se juzga con la suficiente profundidad sobre la factibilidad de algunas tecnologías o avances científicos y sin tener en cuenta el principio bioético que nos dice: “no todo lo técnicamente posible es moralmente admisible”.

Darle la posibilidad a un matrimonio que no puede procrear para hacerlo es loable, no obstante, hay que conocer y analizar los medios, ya que pueden estar afectando a otras personas.

Frecuentemente se comete el error de solamente analizar la finalidad. La Bioética ayuda a todos a ver el todo y de ese modo decidir debidamente con respecto a estos temas.

Ojalá que seamos más conscientes de esta necesidad para que efectivamente los avances científicos y tecnológicos colaboran para el bien de todos.

Nos vemos la próxima semana, con un nuevo tema y una nueva reflexión.

MBPP

¿Qué es la Neuroética?
¿Qué es la Neuroética?

No cabe duda de que, si bien todo el cuerpo humano es maravilloso en su anatomía y su función, una de sus partes más misteriosas y en la que los científicos han tenido que esforzarse más para conocer y comprender, es el cerebro.

Incontables procesos químicos y eléctricos se llevan a cabo en millonésimas de segundo, para permitir a cada uno mover siquiera un dedo, distinguir un bello paisaje e incluso preparar al cuerpo de una mujer para ser madre.

También es el cerebro, el que permite que conceptualicemos la realidad que percibimos desde los sentidos, llevemos a cabo juicios y tomemos decisiones. Es el centro de nuestra inteligencia y la principal herramienta de nuestra voluntad.

Es también en este órgano en donde se disparan nuestras emociones: ira, alegría, tristeza, sorpresa, etc. Aparentemente es el centro de nuestra personalidad.

No sorprende entonces, que la ciencia y la tecnología se vengan ocupando con gran fascinación del tema, logrado en los últimos tiempos avanzar de manera sorprendente en el conocimiento del cerebro humano y sus características. De ello se ocupan, las Neurociencias.

Hoy por hoy, a través de ellas, es posible tener un mayor conocimiento de graves enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, brindando mayores esperanzas a las personas afectadas y a sus familiares, en la búsqueda de una cura o en el peor de los casos de cuidados paliativos más convenientes para aliviar el dolor.

No obstante, estos avances también suponen graves riesgos si es que son utilizados con mala intención o sin una reflexión profunda que establezca límites razonables. El primero de ellos será siempre mirar a la persona desde la integralidad y no solamente el órgano, respetando su dignidad.

Cabe señalar como ejemplo los progresos de la Imagenología, que permite observar las reacciones del cerebro frente a ciertos estímulos y que pueden variar de persona a persona, según sus creencias, modos de pensar, etc.

Es así como, en el año de 2002, muy recientemente, se realizó en la ciudad de San Francisco una primera reunión entre expertos de las universidades de Stanford y California en San Francisco para discernir en lo que desde entonces se conoce como Neuroética.

Es entonces que puede decirse que la Neuroética es la parte de la Bioética que de manera multidisciplinaria analiza y reflexiona sobre lo que está bien o está mal con respecto a la aplicación de los avances científicos y tecnológicos que se refieren al cerebro, su funcionamiento y las implicaciones que supone.

El pensamiento de cada persona supone el grado más profundo de intimidad y ninguna persona tiene derecho a pretender conocerlo o manipularlo, quepa aprender del pasado, cuando en ese esfuerzo de poder se han cometido gravísimas acciones en contra de la dignidad de la persona.

Habrá entonces que estar atentos no solamente a estos avances, sino a lo que la Bioética vaya estableciendo.

Quede aquí esta nueva reflexión para la semana. Invitándoles siempre a profundizar en medios confiables que aporten información precisa, documentada y bien intencionada.

Nos vemos la próxima semana con un nuevo tema.

 

MBPP

¿Existe el Síndrome Postaborto?
¿Existe el Síndrome Postaborto?

Insistiremos siempre en que la persona humana ha sido dotada con la posibilidad de optar, tomar decisiones, ser libre. Nadie, está “obligado” para asumir las decisiones de otros y nadie posee el “derecho” a imponer sus propias decisiones o modos de pensar a los demás.
No obstante y del mismo modo, la decisión supone consecuencias, inexorablemente, para bien y para mal.

Para aquellos que defienden el aborto, este constituye un “derecho” de la mujer, la que en consideración de sus circunstancias particulares puede decidir sobre si “lleva a término” un embarazo “no planeado” o “no conveniente”.
Si bien desde el punto de vista ético, esto no es válido ya que se atenta contra otra persona (el niño), a pesar de los rebuscados argumentos de la sociedad postmodernista, existen otras muchas evidencias de que el aborto (provocado) es el homicidio de un ser vivo de la especie humana en el estado más vulnerable de su existencia.

No tratamos aquí de “defender posiciones”, sino llamar la atención de que en el aborto provocado, hay más de una víctima.
El cuerpo de la mujer, se prepara desde el momento de la concepción (unión del espermatozoide y el ovulo) para cobijar, proteger, alimentar, para después dar a luz a su hijo. Desde ese momento sus procesos biológicos, cognoscitivos y psicológicos se “disparan” y la conviertes (más allá de su propia voluntad), en madre.
Tal pareciera que hemos hecho a un lado esto y que abortar es tal cuál “cortarse las uñas” y “si te vi, no me acuerdo”, pasar la página con los “pequeños inconvenientes” y volver a la “normalidad”.
Por la experiencia científica, hasta un 99% de las mujeres que han sufrido la experiencia de un aborto sufren del Síndrome Postaborto.

Algunos de los síntomas que pueden presentarse son: Depresión, tristeza, baja autoestima, pensamientos suicidas o atentados suicidas, trastornos de alimentación, entre otros.
Si aunamos esto a la imposibilidad de expresarlo, por un sentido de culpabilidad o bien porque la sociedad no lo reconoce, podemos imaginar el trance por el que pasan estas mujeres y quizás también sus familias.
Sea cuál sea nuestro modo de pensar, si es que tenemos un caso cercano, no deberíamos de hacer juicio, sino procurar el apoyo necesario para brindarle la oportunidad de superar (en todo su derecho), las consecuencias de una mala decisión.
Con esta reflexión les dejo esta semana, esperando encontrarlos la siguiente con un nuevo tema y una nueva posibilidad para valorar el privilegio de vivir.

MBPP

La importancia de la historia
La importancia de la historia

¿Qué sería de cada uno de nosotros, si el pasado quedara en el olvido? La vida de la persona humana es un trayecto que si bien se construye cada día, también se enriquece con lo que ha venido pasando. Aprendemos y vamos poniendo “tabique a tabique” lo que somos.

Lo mismo ocurre con todos los seres humanos. Los acontecimientos que van ocurriendo y que afectan para bien y para mal van haciendo historia, la historia de la humanidad y de su pensamiento.

Todas las culturas, derivan de esa historia y del pensamiento de personas que han contribuido en su construcción, no por casualidad…son un camino trazado, cimentado, firme.
Es cierto que los avances científicos y tecnológicos contribuyen a que nos conozcamos mejor como especie y como personas y que esos conocimientos necesariamente deben provocar cambios. La cultura es tan dinámica como lo somos cada uno de nosotros.

No obstante, resulta poco serio pensar que esos avances aporten lo necesario para desacreditar todo lo aprendido a lo largo del tiempo, sobre todo lo que se refiere a quienes somos.

Muchas tendencias de pensamiento actuales, dejan de lado lo aprendido hasta ahora y proponen teorías “de vanguardia”, como decía Chesterton: “no tengas la mente tan abierta que se te caiga el cerebro”.
Esto resulta muy peligroso. Poniendo un simple ejemplo, es absurdo pensar que se aplique una nueva vacuna contra la Polio, cuando la actual ha erradicado la enfermedad de la faz de la tierra.

Es así que, tratándose de temas de vida, las decisiones bioéticas deben ser tomadas no solamente desde las actuales propuestas, sino desde una reflexión que considere lo que ha venido siendo y los argumentos que eventualmente pudieran cambiarlo, analizándolo a profundidad desde sus sustentos.

De este modo, pudiéramos comprobar fácilmente que el “pre embrión” no es sino un simple término semántico e ideológico que pretende justificar el aborto y que no goza de un sustento científico o antropológico que eche por la borda lo que hasta ahora la humanidad ha considerado.
Desacreditar nuestra historia y lo que hemos venido aprendiendo, sin bases serias, es tanto como desacreditarnos a nosotros mismos. Arrancar una porción de nosotros para “ser” alguien distinto. Un simple experimento de las postmodernidad, muy riesgoso.

Es así, benévolo lector, que en este día te invito a conocer y valorar lo que somos, desde la madurez del tiempo y la reflexión, antes de “comprar” innovadoras teorías o ideologías, que no son más que eso.
Te espero la próxima semana en El Rincón de la Vida, con un nuevo tema y una nueva invitación para conocer más sobre todo aquello que afecta la vida…nuestra vida.

MBPP