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Categoría: Bioética

Cuidados paliativos: del curar al cuidar.
Cuidados paliativos: del curar al cuidar.

Cuidados paliativos: del curar al cuidar.

Autor: Dra. Ma. Elizabeth de los Ríos Uriarte

Profesora e investigadora de la Facultad de Bioética

Universidad Anáhuac México

La OMS estima que, anualmente, 40 millones de personas requieren cuidados paliativos en el mundo y de ellos, sólo el 14% reciben dicha asistencia. Las razones pueden obedecer a razones económicas, culturales o ambas pero, en cualquier caso, se ha evidenciado la carencia en este rubro de atención médica en los últimos meses y la crisis actual nos invita a fortalecer las estrategias de salud pública con enfoque en las enfermedades incurables que requieren un abordaje distinto.

Los cuidados paliativos, según la OMS es el: “enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales”. Su historia data de la Edad Media con la figura de los hospicios que albergaban peregrinos que llegaban, en muchas ocasiones, enfermos. Posteriormente su surgimiento público se remonta hacia 1967 con el Hospicio St. Christopher en Londres fundado por Cicely Saunders.

Los cuidados paliativos son entonces un tipo de atención médica enfocado ya no en el curar si no en el cuidar, de ahí que, etimológicamente, su raíz venga de “pallium” que significa manto aludiendo al acto de aliviar o asistir. Así, los cuidados paliativos entran en el proceso de enfermedad cuando ésta resulta incurable y avanzada dejando al enfermo en una situación terminal.

En México los cuidados paliativos cobran auge a partir de la reforma al artículo 166 Bis de la Ley General de Salud en 2009 en donde se procura atención médica a los pacientes diagnosticados en etapa terminal para garantizarles una muerte natural.

Ahora bien, es preciso entender que si bien se ha contemplado esta posibilidad como parte fundamental del derecho a la salud, no hay una eficiente puesta en práctica de los mismos en el sistema de salud, en parte, por razones económicas que implican invertir en la formación en este campo así como en unidades hospitalarias y medicamentos para asistir a los pacientes, pero, por otro lado,  hay una razón más de fondo que es cultural y tiene que ver con el poco entendimiento y los muchos mitos que se han generado en torno a los cuidados paliativos.

Por mencionar algunas de estas falsas creencias está, por ejemplo, la idea de que los cuidados paliativos son para el “final de la vida”; esto es incorrecto puesto que pueden ser administrados desde el inicio del diagnóstico y hasta por meses antes de ocurrir el momento del fallecimiento, por ende, no hay que esperar a que al paciente el queden horas de vida para acudir a ellos si no que hay que remitirlos desde el momento del diagnóstico inicial, lo que me lleva a mencionar que otro gran mito es creer que no sirven para nada, esto obedece a que, cuando la muerte está próxima y es cuestión de horas, los síntomas que presenta el paciente son muchos y muy variados y, en general, de muy difícil control, por lo que a veces el equipo de cuidados paliativos tarda mucho en encontrar los medicamentos apropiados y en las dosis específicas para cada paciente.

Otro aspecto que es muy importante a considerar es que no sólo alivian el dolor como generalmente se les ha asociado si no que constituyen una estrategia de atención integral al enfermo y a su familia de tal manera que, además de brindar la asistencia médica, acompañan los aspectos psicológicos, emocionales y espirituales del paciente y de su familia ayudando en el proceso de entendimiento y aceptación de la enfermedad y de la muerte.

A pesar de su inmensa bondad y pertinencia, aún falta mucho por hacer para impulsar una cultura que acoja los cuidados paliativos con agrado, un gobierno asigne un presupuesto a este rubro de atención, así como más políticas públicas que fortalezcan su puesta en práctica y su exigencia como derecho humano.

Ciudades Resilientes Ante Las Pandemias, Las Ciudades Como Un Arma Ante Las Pandemias
Ciudades Resilientes Ante Las Pandemias, Las Ciudades Como Un Arma Ante Las Pandemias

Por: Isidoro Levy Guakil

Mientras el mundo unido se esfuerza en mitigar la propagación del Covid-19; una crisis sanitaria especialmente de característica e impacto urbano, las ciudades en el mundo han fallado, provocando la propagación del contagio en grandes escalas, y la pandemia ha abrumado los sistemas de atención médica, lo que ha llevado a tomar medidas preventivas dramáticas en muchos países.

Esta crisis, no nos dejan más que reflexionar sobre lo que teníamos, lo que tenemos hoy en día, y lo que debemos tener en un futuro, y es por eso que nos resulta en un momento de oportunidad hacia el futuro, debemos pensar en como diseñar  las ciudades más seguras y con resiliencia hacia las pandemias para aportar ciudades y comunidades más sostenibles en el futuro próximo, y así potenciar nuestras ciudades para ser un arma más contra las pandemias. La bioética medioambiental bien nos dice como debemos quitar estas situaciones de riesgo que tenemos en cada una de las ciudades del mundo y empezar a diseñar de una manera más segura, debemos diseñar ciudades que garanticen los servicios básicos accesibles para todos, así como también se debe planificar que las áreas residenciales, fundamentalmente, estén próximas a las zonas verdes, entre varias otras acciones para reducir significativamente el número de muertes prematuras en la población y la propagación de pandemias.

Nos encontramos en un escenario mundial de rápida urbanización y disrupciones que cambian drásticamente la vida urbana. Vivimos en un mundo que está consumiendo más recursos de los que la tierra posee y comprometiendo seriamente la sustentabilidad del planeta. Esa extrema industrialización convirtió a las ciudades en las más voraces consumidoras de materiales, las que más recursos energéticos demandan y las que más basura generan. Ahora se agrega a este panorama la pandemia del Covid-19, una novedad que complica aún más el escenario.

El cambio tiene que ver con aprender a redefinir los problemas y sus condiciones de forma contextual y relacional, teniendo en cuenta que el inicio del análisis lo constituye la unidad hombre-entorno y no cada uno de forma separada. Ya que “si definimos problemáticas bioéticas y medioambientales de forma aislada será difícil hallas soluciones posibles.” (Blas lahitte, Hector, 2011)

Por ello, en clave de resiliencia, para aportar en la construcción de ciudades y comunidades más sostenibles en el futuro próximo, se debe plantear primero los aspectos más importantes que deben cambiar, “la salud, la educación, movilidad, comunicación, escala, gestión, entre otros son en lo que una ciudad se debe enfocar para hacer un cambio real ante las pandemias” (Victor Bouzas Blanco, 2020)

En el ámbito de la salud, el proceso de expansión del virus ha demostrado la debilidad de los sistemas de salud de las ciudades del mundo, incluso en países desarrollados. En este sentido es obvio que los sistemas de salud requieren más capacidades en términos de infraestructura (más unidades de cuidados intensivos, más personal, mejores protocolos, etc.); y el mismo principio de la ética nos dice es una responsabilidad el compartir el conocimiento creado en estos meses será fundamental en el futuro para responder más pronto y mejor ante una crisis sanitaria.

“La creación de la red Ciudades por la Salud Global (Cities for Global Health) en la que los gobiernos locales comparten libremente información sobre sus decisiones y acciones en medio de la pandemia; es un ejemplo, si bien es útil para que alcaldes, gobernadores y presidentes actúen en el momento, este repositorio se convierte en una herramienta para mejorar los sistemas públicos de salud en el futuro próximo.” (LA Network, 2020). Esto implica también garantizar los servicios básicos, ya que  muchas infraestructuras y dotaciones no se planifican para escenarios extremos sino en condiciones habituales, por tanto, en estos días por desgracia observamos la saturación del servicio sanitario en muchas ciudades de los países afectados por coronavirus. A pesar de que los urbanistas no tienen un papel fundamental, si que se debe realizar una reflexión cómo se puede proporcionar la mejor y más eficiente atención médica en una ciudad. También tenemos retos como mejorar la capacidad del transporte para conectar a los ciudadanos con el sistema de salud de manera segura y manera higiénica; ya que son esenciales para una ciudad que se enfrenta a una pandemia y así poder combatir o mínimo prevenir un poco la crisis.

En cuanto a la movilidad de una ciudad, la Directora Ejecutiva de ONU Habitat, Maimunah Mohd Sharif, hizo un llamado muy concreto para lo que debe ser la movilidad de las ciudades luego de la pandemia por covid-19 y sus aprendizajes. “Hago un llamamiento a todos para que proporcionen una movilidad segura hoy y empiecen a planificar la movilidad sostenible del mañana”.

Desde la perspectiva de la ética y el principio de la no-maleficiencia, las ciudades sobre todo deben ahora mantener un buen servicio público y la confianza en un buen servicio público, ya que hoy más que nunca, la movilidad dentro de una ciudad puede significar la vida o la muerte de personas,  las ciudades deben de dar prioridad al acceso a las personas que necesiten un transporte asequible y seguro, entre ellas las personas con discapacidad y las que estaban empleadas en los servicios esenciales.

En estos momentos la necesidad de mantener las redes de transporte público durante y después del brote, como columna vertebral de las ciudades, es lo que puede garantizar que la crisis sanitaria no se convierta en una crisis social, el transporte público es un servicio esencial para hacer frente a la pandemia. Ya que ”todos los medios de transporte público se consideren ahora como un servicio público, para salvar vidas y medios de subsistencia» (Maimunah Mohd Sharif, 2020)

“La ciudad es la forma y el símbolo de una relación social integrada”. (Lwesi Mumford, 1938), tomando en cuenta esto, podemos entender que “los procesos de planificación urbana participativos y los enfoques centrados en los grupos vulnerables, además de reducir el riesgo y facilitar la aplicación de los planes urbanos, ayudan a lograr un desarrollo equitativo y sostenible en las comunidades urbanas.” (UNISDR, 2017) y es por eso que sabemos la importancia de una comunicación buena dentro de las ciudades, desde la gestión hasta el comunicar a los habitantes es una gran herramienta para la prevención de pandemias como el Covid-19, haciendo a un lado todo el principio del modelo personalista y enfocándonos en un modelo de la bioética de la virtud donde nos tenemos que enofcar ne las personas y en donde se enfocar en la moral, la moral de comunicar las medidas adecuadas para la prevensión de contagios y la moral de comunicar a su ves, información concreta y real sobre las situaciones que estén pasando dentro de las ciudades, ya que el conocimiento y la comunicación es la mejor herramienta para combatir la propagación de virus.

La crisis que estamos viviendo el mundo entero en estas épocas es sin duda, una de las mayores amenazas que ha vivido el planeta en las últimas décadas, y muchos expertos pronostican que las pandemias se presentaran cada 5-10 años si no hacemos algo, es por eso que decidí hablar sobre este tema, porque la mejor manera de prevenir en un futuro una catástrofe de esta magnitud como futuro arquitecto y urbanista es al diseñar las ciudades para que sean menos factibles a las pandemias y a la propagación de estas mismas, como ya mencionamos, debemos de bajar la escala de las ciudades de hoy en día, ya no puede ser posible ciudades con 5 millones de habitantes en donde es prácticamente imposible evitar el contagio entre unos y otros, debemos planificar de una mejor manera las lineas de servicios básicos, la movilidad dentro de una ciudad, incrementar la más forestal de las ciudades, poner centros de atención medica en cada centro de barrios, y muchas más como ya mencionamos.

Está en nuestras manos si decidimos seguir viviendo de la misma manera que nos llevo a estar en esta situación, o actuar y hacer cambios en nuestra forma de vivir y de habitar nuestros espacios, ya no podemos seguir dañando al mundo y definitivamente ya no podemos seguir con el mismo estilo de vida de siempre. Esto fue un llamado del planeta para decirnos que algo estamos haciendo mal y que debemos de cambiar.

Double Standard: La desigualdad de la que todos quieren, Un vistazo a la otra cara de la moneda
Double Standard: La desigualdad de la que todos quieren, Un vistazo a la otra cara de la moneda

Autor: Luis David Suárez de la Cruz

“Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.”

la Granja” (1945, p. 89)1 , es un perfecto resumen de lo que pretende exhibirse en este escrito; el intento de los más privilegiados (y de sus seguidores) por justificar sus privilegios.

La desigualdad ha existido desde antes de que existieran siquiera las sociedades humanas, y ambas han evolucionado prácticamente de la mano. Hoy en día, ésta se manifiesta entre las distintas clases sociales, sexos, etnias, naciones, en fin… no es ningún secreto que la lucha por la igualdad es constante en el mundo contemporáneo, ni que la gran mayoría de las personas la considera una lucha justa, noble. Estamos viviendo una crisis de valores en la que predominan la falta de empatía y el relativismo. No pretendo repetirle al lector lo que ya escucha todos los días en los medios, sino indagar en aquello que no le dicen; no voy a hablar de la desigualdad descarada y evidente que tantas personas enfrentan día con día, sino de aquella que pasa desapercibida, silenciosa, o incluso disfrazada de justicia.

Mucho se habla, y con toda razón, de la injusticia que sufren las mujeres en Latinoamérica y Medio Oriente por el simple hecho de ser mujeres, o de cómo el color de piel de los afroamericanos los ha convertido en los sospechosos de facto de cualquier crimen violento, o de la supuesta inferioridad del trabajador extranjero frente al nacional. Pero nadie menciona que los requisitos de aptitud física de las mujeres para enlistarse en el ejército de los Estados Unidos son menores que los de los hombres, o que el ex-presidente de los Estados Unidos Barack Obama recibió el premio Nobel de la paz a pesar de autorizar más de 10 veces más ataques con drones que su antecesor George Bush. La lista podría seguir, pero ése no es el punto. El punto es, ¿por qué no se habla de esto? En primer lugar, porque son hechos poco divulgados. No fueron algo que resonara en las noticias. Pero, ¿y qué hay de aquellos que sí lo saben? La respuesta es sencilla: temen ser tachados de sexistas, racistas, xenófobos, y tantas otras palabras que se han puesto de moda en el léxico del siglo XXI. Hemos llegado a un punto en el que el juicio sobre la moralidad de los actos humanos se aplica de forma distinta a cada persona y el fin pareciera justificar los medios: un punto en el que, absurdamente, se pretende alcanzar la justicia mediante la privilegiación y la opresión.

Muchos podrían pensar que estos son problemas menores y que no tiene mucho caso dedicarles un escrito; justamente por lo poco que se abordan es que me parece prudente abordarlos. Si lo vemos como un “taijitu” (el famoso símbolo del “Yin-Yang”), en donde el yang (el blanco) representa a los privilegiados y el negro (el yin) a los oprimidos (que, por mucho tiempo, la historia caracterizó con esos mismos colores a la piel de los hombres), el escrito estaría enfocado en el yin dentro del yang y en el yang dentro del yin; en la opresión dentro del privilegio y el privilegio dentro de la opresión.

En los párrafos siguientes, me doy a la tarea de profundizar en algunos de estos casos y buscar las razones para que dos personas o dos grupos sean juzgados de distinta manera al afrontar la misma situación, y cómo se transgiversa la ética social al hacer dichas comparaciones.

Hablemos de política

10 de diciembre del 2009. Barack Obama, entonces presidente de los Estados Unidos, acepta el premio Nobel de la paz, otorgado por “his extraordinary efforts to strengthen international diplomacy and cooperation between peoples” [sus extraordinarios esfuerzos por fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos] (NobelPrize.org, 2009, p.1)2. No había pasado ni un año desde que asumió la presidencia, y su discurso sobre un mundo sin armas nucleares y “guerra justa” ya había capturado los corazones de millones de personas. Él mismo reconoció que no se sentía digno del premio, y lo veía más como un “llamado a la acción” que una recompensa. Recordemos que una de sus principales promesas de campaña fue terminar con la guerra en Irak. Siete años después, la administración de Obama acumulaba 26,172 bombas lanzadas en ese año (nótese que la imagen tiene un error en el título, la suma sigue siendo 26,172) , en su mayoría en Siria e Irak (Zenko, 2017, p. 2)3. En el transcurso de esos años, la violencia en Medio Oriente no hizo más que aumentar.Figura 1: número de bombas lanzadas por los Estados Unidos
a otros países en 2016. Disponible en internet en la dirección

https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-president-barack-obama-bomb-map-drone-wars-strikes-20000-pakistan-middle-east-afghanistan-a7534851.html (acceso 12 de mayo del 2020)

La situación del actual presidente, Donald Trump, no es demasiado diferente; tras sus reuniones con el dictador norcoreano Kim Jong-un (que lo convertirían en el primer presidente norteamericano en ejercicio en cruzar la “línea” que separa a las dos Coreas) en 2019, muchos de sus seguidores argumentaron que esto lo volvía digno candidato al premio recibido por su antecesor. Sin embargo, dichas reuniones, aunque lucían prometedoras, no llegaron a ningún acuerdo de desnuclearización. Por otro lado, es bien sabido que Donald Trump autorizó varios ataques con misiles dirigidos a Medio Oriente, el más prominente el del 3 de enero de este año, que acabó rápidamente con la vida del mayor general iraní Qasem Soleimani.

Vemos a dos presidentes de la unánime nación más poderosa del mundo, que mucho ladraron y poco mordieron; que prometieron acabar con una guerra, y acto seguido la continuaron. ¿Cuál es la diferencia entre ambos? Que, a comparación de las críticas que recibe Trump todos los días, las de Obama son inexistentes; que, cuando la economía norteamericana va mal, Trump es un incompetente, pero cuando va bien, es gracias a lo que le dejó Obama. ¿Realmente fue mucho mejor presidente Obama de lo que ahora es Trump? ¿O se les juzga con distinta severidad por el partido al que pertenecen, o peor aún, por su color de piel? De ser así, ¿es el color de piel el equivalente moderno del “Anillo de Giges”, “un anillo mágico que hace invisible a su portador al girarlo” (Cortina, 2013, p. 258)4, eximiendo a su portador de las consecuencias de sus actos? ¿Está Obama exento de toda crítica por ser el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos? Una sociedad sin consecuencias, en la que la conciencia moral o nuestra “voz interna” no nos dice que lo que estamos haciendo está mal, podría desbaratar el orden de la civilización y hacerla descender a la anarquía.

Hablemos de igualdad de género

Analicemos otro caso: las dichosas cuotas de género. Estoy seguro que muchos estarán de acuerdo conmigo cuando digo que un trabajo se le debe asignar al aplicante más capacitado, independientemente de su sexo, edad, nacionalidad, clase social, o cualquier otro motivo (siempre, claro, dentro de los confines de la ley), y el sueldo debería ir acorde a dicha capacitación. Pero en la realidad, no siempre es el caso. Rara vez, de hecho. Un ejemplo interesante es el de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, para la cual, los requerimientos para pasar el examen de aptitud física son distintos para hombres y mujeres (y también varían por edades).

Tabla 1. Requerimientos para flexiones/dominadas

Male Marine Pull-up
Standards/Age
    Female Marine Pull-up
Standards/Age
   
Age Group Minimum Maximum Age Group Minimum Maximum
17-20 4 20 17-20 1 7
21-25 5 23 21-25 3 11
26-30 5 23 26-30 4 12
31-35 5 23 31-35 3 11
36-40 5 21 36-40 3 10
41-45 5 20 41-45 2 8
46-50 5 19 46-50 2 6
51+ 4 19 51+ 2 4

Fuente. Stew Smith. Marine Corps Physical Fitness Test (PFT). Disponible en internet en la dirección https://www.military.com/military-fitness/marine-corps-fitness-requirements/usmc-physical-fitness-test (acceso 12 de mayo del 2020)

Para muchas personas, esto tiene sentido; después de todo, hombres y mujeres son biológicamente distintos, y el hombre promedio es más fuerte que la mujer promedio. Sin embargo, muchos otros, y en ellos me incluyo, creemos que es injusto y hasta estúpido: hablando estrictamente del ejército, uno quiere que su unidad sea lo más eficiente posible, y rebajar sus estándares reducirá invariablemente su eficiencia. Pero no por esto creo que las mujeres no puedan o no deban pertenecer a las fuerzas armadas si así lo desean; más bien, creo que los requisitos deberían ser iguales para todos. Seas hombre o mujer, deberías ser capaz de cargar a tu compañero de 80 kilogramos si es herido y debe retirarse del campo de batalla. Muchas mujeres se han mostrado a favor de esta postura, argumentando que bajarles los requisitos por ser mujeres las hace quedar como el sexo débil. Aún así, muchos lo ven como una postura sexista, pues esto aumentaría la dificultad de una mujer para obtener el mismo puesto que un hombre; sin embargo, podemos verlo desde el extremo opuesto, actualmente, a los hombres se les exige un mayor rendimiento para el mismo puesto que a una mujer.

Considero prudente hacer aquí la distinción entre igualdad (tratar a todos por igual) y equidad (tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales); ambos conceptos tienen su lugar y momento en la sociedad, pero al confundirlos y aplicar uno cuando debe aplicarse el otro lleva a polémicas como ésta: en la que se aplica equidad cuando, en mi opinión, debería aplicarse igualdad.

Conclusión

Como estos casos hay muchos más, y revisarlos todos va más allá del alcance del presente ensayo. De cualquier forma, creo que no hace falta hacerlo, pues considero que el mensaje es claro: la lucha por la igualdad, la equidad, y la justicia debe continuar, sí; pero debe pelearse en todos los frentes, incluso aquellos que parezcan abandonados o sin importancia. Tenemos una obligación hacia nosotros mismos y hacia los demás de no callar ante lo injusto y luchar por lo que es correcto: “El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad… pero es un buen arduo de alcanzar, porque exige la capacidad y la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio.” (Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, 2004, p. 167)5. De no hacerlo, la lucha se verá fracturada, incompleta; contraria al fin último del hombre de buscar la perfección y la felicidad, pues sabemos que un hombre que no es íntegro y congruente con lo que él mismo piensa y considera sagrado, no puede ser feliz. Pelear sólo cuando y donde nos conviene nos hace cómplices de la desigualdad que, supuestamente, queremos abolir; nos vuelve infelices; y, como el cerdo Napoleón en “Rebelión en la Granja”, nos terminamos convirtiendo en aquello que tanto odiamos y juramos destruir.

Ética en el Big Data y datos personales
Ética en el Big Data y datos personales

Para los últimos años, todos nos hemos vuelto cada vez más cercanos a las redes sociales, y a veces sin querer, brindamos a compañía de Inteligencia Artificial y de Big Data justo los datos necesarios para que puedan ofrecernos lo que estamos buscando o incluso pensando.

Primero, se debe entender bien qué es el Big Data: son todos los datos que se han acumulado a lo largo de tiempo de personas que brindan información, y puede ser bien, por medios digitales, escritos, platicados, etc. Hay que enfatizar el hecho que esta gran acumulación de datos es difícil de analizar, pero teniendo al personal capacitado, se puede crear los modelos necesarios para darle al usuario justo lo quiere encontrar; desde ofrecerle un producto que había estado buscando, hasta usar su información personal sin que él se entere para análisis más complejos y no bien informados.

Hay que destacar que como usuarios de la tecnología, brindamos datos personales sin realmente conocer su destino, y estos datos a su vez se usarán en algún algoritmo que aprenderá por sí mismo a dar respuestas y así hacer recomendaciones o dar cierta información a alguna empresa de Big Data, entonces las grandes pregunta serían: ¿qué tan ético es que un algoritmo (no una persona) use datos de las personas para aprender y usarlos? y ¿qué podemos hacer nosotros como personas que brindamos datos personales? Ya se vio un ejemplo donde el uso de un algoritmo de caja negra (esto quiere decir que se sabe la información que entra en él y el tipo de respuesta que se busca, pero no se conoce el proceso) generó gran controversia y problemas, Cambridge Analytica usó la información de miles de usuarios de Facebook disfrazada de encuesta para saber el tipo de personalidad para posteriormente tener publicidad política en cada Facebook de la persona encuestada.

Se puede dar otro ejemplo fuera de redes y se basa en llamadas telefónicas que, aunque se encuentre privada la información en sí de la conversación, se pueden tomar otro tipo de datos: duración, lugar de ambas llamadas, cuántas veces se ha hablado a ese número, etc. y esto es suficiente información para crear más algoritmos y nuevos resultados sin que nadie de los implicados esté enterado al respecto.

Y, en tercer lugar, el ejemplo que más ha dolido a las personas es que han tachado a algunos algoritmos de sexistas, machistas o racistas dados los “malos” resultados que pueden darse y dañando la dignidad de muchísimas personas que hacen búsquedas o reciben cierta información que no querían ver.

Los resultados de los algoritmos se ven todos los días: noticias, publicaciones, llamadas y algunos otros ejemplos que han creado el llamado “Determinismo algorítmico” que hace que cada uno lea, escuche y vea lo que el algoritmo quiere.

Como ya se había dicho antes, los algoritmos aprenden solos y ahí radica el gran problema y solución de todo: debe existir una mayor supervisión humana en el proceso para saber qué tipo de resultado se dará y así mitigar los efectos negativos que se han obtenido, deben dejar de ser una caja negra tanto para el creador como para los usuarios. El diseñador o diseñadores de cualquier tipo de algoritmo debe tener conocimiento de la Declaración sobre la ciencia y el uso del saber científico (hecho por UNESCO en 1999), resaltando los siguientes puntos:

  • “Las tecnologías basadas en nuevos métodos de comunicación, tratamiento de la información e informática han suscitado oportunidades, tareas y problemas sin precedentes para el quehacer científico y para la sociedad en general”
  • “La comunidad científica y los políticos deberían tratar de fortalecer la confianza de los ciudadanos en la ciencia”
  • “La revolución de la información y la comunicación ofrece medios nuevos y más eficaces para intercambiar los conocimientos científicos y hacer progresar la educación y la investigación”
  • “La investigación científica y el uso del saber científico deben respetar los derechos humanos y la dignidad de los seres humanos, en consonancia con la Declaración Universal de Derechos Humanos y a la luz de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos”
  • “La ciencia aporta una contribución indispensable a la causa de la paz y el desarrollo y a la protección y la seguridad mundiales”

Y se resaltan los puntos anteriores ya que todos guardan una profunda relación con el deber del científico de datos de velar por la dignidad humana, y entonces también será su deber que sus creaciones (en este caso, algoritmos) trabajen y den resultados que no perjudiquen de ninguna forma. Sin embargo, se sabe que hay muy pocas instituciones que realizan formaciones sobre temas éticos y sobre todo relacionados con la deontología. Así, que se debe vigilar que más proyectos y empresas tenga a la ética como un pilar básico.

La creciente evolución de la ciencia de datos ha provocado también una revolución en las prácticas deontológicas, y esto quiere decir “hacer lo correcto y lo debido en el trabajo”, y aquí debería ser el conocer todas las implicaciones de la recopilación y el tratamiento de todos los datos, así como la realización de modelos (descriptivos y predictivos) y lamentablemente aún no está bien establecido en muchos casos, debido a que es un sector nuevo y existen leyes que rijan sobre el quehacer de todos los científicos de datos que se encuentran trabajando; y fuera del ambiente ético también debe existir una regulación en la privacidad, protección de datos y la organización (quién se hace responsable de la protección, cómo hacer un buen diseño de la investigación para proteger la privacidad, etc.). Y aquí debe tomarse también en cuenta que la baja regulación solo ha puesto un mayor énfasis en los límites que le ética que se debe fijar en los investigadores para ciertas prácticas.

Ahora debe también tomarse en cuenta a la persona que está brindando los datos, se ha mencionado ya mucho sobre cómo trabajan con los datos, pero no sobre quien los proporciona. Dada la forma actual de dar los resultados, bien la persona podría dar cierta información, pero no saber el resultado que tendrá y suscitar una “revelación imprevista” del algoritmo como predecir un dato de la persona y el usuario podría saberlo o no comprenderlo al dar su consentimiento al participar en algún estudio. La persona que da los datos siempre debe ser consciente de a quién da los datos y para qué se usarán, ninguna entidad puede actuar como el dueño de los datos; todo usuario tiene derecho al acceso a su propia información y no debe tener ninguna barrera ante la falta de transparencia. Mencionado antes el acceso, hay que recordar los datos ARCO para quien da información, que son:

acceso, rectificación, cancelación y oposición; estos siempre van a garantizar el buen uso y la protección de cada dato que se brinde a cualquier institución con el propio consentimiento.

Después de analizar los problemas, hay que analizar en qué habría que trabajarse en los siguientes años. Primero, hay que ser conscientes que los investigadores tienen diversos retos enfrente referentes a la privacidad y protección de los datos que manejan en los diversos proyectos. Es verdad que siempre al inicio de algún proyecto no se sabe con seguridad el manejo que se dará a los datos; sin embargo, debe plantearse bien los diversos caminos que podrían tomarse y darlo a conocer a los usuarios que darán su información.

Para los investigadores y científicos de datos deberán siempre conocer las amenazas para los usuarios, comunicarlas oportunamente y realizar actividades para poder mitigarlas; esto siempre se hará desde que se tenga una propuesta del proyecto, para tener una comunicación en tiempo para todos.

Por último, cabe recalcar que el Big Data seguirá desarrollándose para lograr nuevos resultados, es una herramienta del presente y del fututo para muchos campos, pero se deberá encontrar una regulación y una buena ética en proyectos e investigación. Hay que ser ahora más que nunca responsables con los datos que compartimos todos los días.

Autor: Martha Judith Méndez Pérez

La desigualdad social de las mujeres en México
La desigualdad social de las mujeres en México

Se debe mencionar que la desigualdad social no se ha erradicado en México ni mucho menos la pobreza, ya que esto a pesar de que sea una estrategia de desarrollo, aún se lucha en contra de esta debido a que las malas políticas públicas, la corrupción, el desvío de recursos, entre otros factores, han contribuido a que cada vez más a que esta sea imposible de erradicar, sin embargo debemos mencionar que este trabajo no pretende tocar de grosso modo la desigualdad social de la población de México en general, ya que pretende plantear en específico la desigualdad social que vive la mujer en todos los aspectos en México.

Es así, que a pesar de que la mujer ha luchado al paso de los años para que sus derechos sean los mismos que los del hombre, para que perciban la misma retribución económica cuando se tiene el mismo puesto de trabajo que un hombre o para que puedan ser titular de aquellos cargos políticos y gubernamentales entre otras cosas, aún es imposible que la mujer se tratada de la misma manera, ya que incluso es víctima de violencia, la cual se ha desato en los últimos años y sobre todo en los últimos meses.

La igualdad no es una exigencia, ni se debe de ver como un derecho o como una consecuencia, sino que esta es intrínseca al hombre, porque el hombre es persona, es igual por esencia, es un ser racional, con dignidad humana y con el mismo potencial, por lo que entonces, los hombres y las mujeres deben gozar de los mismos derechos y deben ser respetados de la misma forma, sin embargo, esta idea fundamental que se toma del pensamiento filosófico, aún no ha sido completamente respetada ni mucho menos practicada.

El concepto de persona es un concepto que se está perdiendo ya que un gran número de mujeres se ven inmiscuidas en situaciones de violencia por lo que es importante retomar este concepto desde diversos puntos entendiendo si la dignidad de las mujeres se está viendo afectada en muchos ámbitos, los cuales van desde el familiar hasta el laboral.

Es de esta manera, que las condiciones y el acceso a las oportunidades hacen gran diferencia entre las mujeres que las tienen y quienes no, por lo que son más susceptibles

de violaciones a sus derechos aquellas que se encuentran en una desigualdad social ya que desde este punto no pueden acceder a la educaron o a otras oportunidades fundamentales. Es por esto que los aspectos psicológicos, culturales y sociales también son diferentes ya que una mujer de un nivel socioeconómico bajo posiblemente presente autoestima baja, abandono de estudios lo que se reflejara en pocos ingresos, conductas de riesgo como los embarazos adolescentes, menores servicios de salud etc., en comparación con aquellas que tienen un nivel socioeconómico más alto y que por ende sus derechos se ven mucho menos afectados.

La persona y la dignidad humana

 Se sabe de la importancia de la persona, ya que para empezar desde el punto de vista jurídico se es persona y se tienen derechos desde el momento de la concepción, por lo que además, las personas se distinguen porque tienen ciertas características que las diferencian de los demás seres vivos ya que estas tiene notas que la definen como lo es la intimidad, la manifestación y el diálogo, por lo que son características intrínsecas que sin importar el género se tienen.

De esta manera tanto los hombres como las mujeres gozan de la misma dignidad humana, la cual aunque muchas veces aparece como un conjunto de condiciones materiales de vida que permiten una calidad de existencia propia del hombre y otras esta se puede tomar para sentirse ofendido, sin embargo también es aquella condición que le permite al hombre tener esos derechos humanos que se les reconocen por los diversos instrumentos internacionales o nacionales y que no se pueden afectar bajo ninguna condición.

En algunos países la dignidad humana es un principio que se establece en sus declaraciones políticas y en sus constituciones, en este sentido Alemania fue el primer país que la incorporo en su constitución y actualmente el ordenamiento mexicano la contempla en la Constitución General para todas las personas, por lo que es menester mencionar que la dignidad humana se debe ver también como un principio de derecho público porque en la medida en la que los derechos humanos son verdaderos, protegen a los bienes de la persona y a la persona misma quien debe ser más protegida que los bienes 1.

El rol de la mujer y los aspectos sociales, económicos, psicológicos y culturales

Actualmente en México el papel de la mujer ha cobrado gran importancia ya que es más común ver a las mujeres representando un factor económico importante debido a las actividades que realizan, sin embargo, esta situación cambia dependiendo del nivel socioeconómico al que la mujer pertenezca. Si una mujer tiene mayores ingresos se debe a que la actividad que realiza requiere de mayor especialización por lo que debió de haber obtenido un grado escolar profesional lo que le facilita sus condiciones sociales ya que es más fácil que esta tenga una familia integra, mayor autoestima, menores conductas de riesgo, comunicación con sus seres queridos, ingresos que le alcancen para las necesidades básicas por lo menos, así como un mayor acceso a las oportunidades. Sin embargo, bajo esta idea nos encontramos bajo una desigualdad social, debido a que si las mujeres no tienen las mismas oportunidades que otras, entonces se esta bajo un factor de desigualdad económico, el cual si bien es cierto no es un factor de desigualdad de género, si es un factor que lo potencializa.

Por otro lado tenemos a la mujer con un nivel socioeconómico bajo que probablemente tiene una familia más inestable así como en su relación de pareja, tiene menores ingresos, autoestima baja, menor grado de escolaridad, no cubre sus necesidades básicas y tiene un menor acceso a las oportunidades, por lo que en ese ejemplo nos encontraríamos en una desigualdad social respecto de otras mujeres y en una desigualdad de género, ya que son las mujeres con este perfil, las que en su mayoría sufren de violencia familiar.

En esta comparación es claro que la mujer que tiene menos recursos es más propensa a que sus derechos se violen y a que no sea tratada como debe ser ya que tiene dignidad igual que cualquier otra por el simple hecho de ser persona, aunque esto no significa que las mujeres con más recursos sean inmunes a la violencia, en consecuencia, la mujer en México no sólo sufre de desigualdad de género sino que también sufre de desigual social, la cual muchas veces se puede prevenir y el gobierno prefiere no intervenir.

La violencia y sus generalidades hacia la mujer mexicana

México ha hecho avances importantes en la normatividad para el cumplimiento de los derechos humanos y sobre la violencia contra la mujer, la cual no se ha erradicado. Es por esta razón que tampoco se puede hablar de los derechos humanos como exclusivos

para la mujer porque se estaría contradiciendo en carácter de universal de los Derechos Humanos, sin embargo, existe la necesidad de establecer derechos, normas e instancias internacionales y nacionales para proteger y garantizar los derechos de las mujeres por las violaciones a la dignidad humana que ellas presentan las calecen gran medida se debe a los aspectos culturales y sociales

Es de esta manera que realmente se confirma entonces que la discriminación y la exclusión hacia la mujer son prácticas que no permiten el ejercicio pleno de las mujeres especialmente en las zonas rurales e indígenas, aunque las mujeres de niveles socioeconómicos más altos lo sufren en la diferencia de salarios, hostigamiento y/o acoso laboral, o incluso llegan a sufrir de violencia por parte de su pareja.

Se dice que una parte de las mujeres que son víctimas de la violencia están relacionadas con el estado de alcoholización de su agresor lo que pudiera ser un factor para que esta exista pero que no la determina porque un agresor ejerce violencia sin tener alcohol en el cuerpo, es así que mencionaremos también que las manifestaciones de enojo, los celos, etc., pueden coexistir o no con la violencia

¿Cómo concienciar a la población sobre la violencia hacia la mujer y sobre la desigualdad social en la que esta se encuentra?

Se debe señalar que el maltrato puede ser emocional, físico, psicológico y/o sexual. Es importante crear programas que informen y que promuevan la igualdad y la equidad de género para que las generaciones más pequeñas puedan reconocer a un agresor y cuando a se les están violentando sus derechos. Asimismo, la comunicación con la familia resulta un factor determinante con la ayuda de la educación que se recibe en la escuela y en la familia por lo que las políticas públicas deben ser a largo plazo y firmes, que ayuden a los niños y a los jóvenes a detectar conductas violentas y que no permitan ellos vivir situaciones así 4.

Asimismo, se deben implementar programas dirigidos hacia las mujeres que les garanticen sus derechos y su acceso a ellos por parte del Estado, ya que resulta realmente inadecuado y discriminatorio que no todas las mujeres sean y tengan las mismas oportunidades, debido a que entre menos las obtengan, más puertas se les cierran y más sufren respecto a la desigualdad social y de género en este país.

Debemos atender a varias conclusiones, la primera de ella es aquella que se refiera al concepto de persona, ya que este se está perdiendo debido a que si se tomara en cuenta sabríamos que tanto el hombre como la mujer son personas y tienen dignidad humana, lo cual parece que se desconoce o que realmente no es así porque México sigue teniendo tintes machistas que no lo dejan avanzar, ni progresar respecto a estos temas sociales, por lo que entonces estamos ante una inminente problemática social que tiene que frenar.

La dignidad es un valor intrínseco a todos por lo que esta no se debe de ver violentada con otros actos que afecten a la mujer, vulneren sus derechos humanos o la dejen en estado de desigualdad. Es por esta razón que se debe de concientizar a la población desde la temprana edad para que se pueda erradicar la violencia de género en nuestro país, por lo que el gobierno debe de tomar un papel activo en el que impulse campañas en los niveles de educación básicos, además de elaborar programas sectoriales que tengan como objetivo promover la igualdad de género y ayudar a que las desigualdades sociales se erradiquen, haciéndolo de manera local y federal en coordinación con todos los niveles de gobierno.

Es así como también debemos ser conscientes que la desigualdad de la mujer no sólo es una desigualdad de género, sino que también se trata de una desigualdad social debido a que dentro de las mismas mujeres existen miles de diferencias y de variables que hacen que sus vidas sean más o menos apegadas a derecho, por lo que se debe de tomar una solución también en ese sentido que ayude a las más necesitadas.

Finalmente, debemos conocer todos los actos que engloban la violencia hacia la mujer, entendiendo que la violencia se presenta en todos los ámbitos socioeconómicos (en unos más que otros y de diferente manera) y que ninguna mujer está exenta de ella ya que no solo se basa en la condición económica sino también en los ámbitos sociales, psicológicos y culturales.

Autor: Diana Chahin Sesin

Esquema de las dimensiones y desarrollo de la persona
Esquema de las dimensiones y desarrollo de la persona

La corporeidad

Las dimensiones de la persona es un termino contemporáneo acuñado por Mounier que quiere expresar lo siguiente: así como un volumen no se puede expresar sin dimensiones, del mismo modo el hombre no se expresa sin sus dimensiones… (corporeidad, intersubjetividad, etc.). Por lo tanto una dimensión debe ser: universal, interdependiente, abarque la totalidad de la persona, inmanentes y trascendentes al hombre.

Emmanuel Mounier expuso en su doctrina diversas dimensiones. El Prof. P. Juan Gabriel Asencio LC en su catedra de antropología destaca las siguientes dimensiones de la corporeidad basándose en los textos de Mounier y de otros personalistas.

  • Corporeidad: El hombre es un ser-en-el-mundo que se relaciona con el mundo a través del cuerpo. El cuerpo es un lugar de encuentro (yo-mundo). El cuerpo es el instrumento y al mismo tiene límite por el cual el hombre crece, aprende y se realiza.
  • Historicidad:  Nace del ser corpóreos, y por tanto materiales, sujetos al cambio y con ello al tiempo. El hombre crece, aprende y se realiza siempre en el tiempo. El hombre puede captar el tiempo objetivamente (reloj) o subjetivamente (“el tiempo pasa volando”).
  • Intersubjetividad:  Nos da el concepto de relación. El hombre es un ser relacional, sin relaciones el hombre no es capaz de desarrollarse, pues es el OTRO quien le enseña a ser hombre y le dice quién es.
  • Sexualidad:Una aplicación intersubjetiva a nivel sexual. La sexualidad no es sólo un dato objetivo. Este dato también se vive subjetivamente, y se desarrolla en ambas vertientes. El adolescente comienza a crecer

subjetivamente. La sexualidad se confirma, culmina en la paternidad (genitorialidad), en la unión hombre-mujer (como complementarios).

  • Culturalidad:Es una aplicación de la intersubjetividad en la sociedad. La cultura nace en las relaciones sociales. Es por ello que hombre siempre crea cultura, por necesidad. La cultura le enseña a ser hombre se una manera concreta.

La constitución psicológica de la persona: la autoconciencia o inteligencia humana

El corazón humano refleja la capacidad del ser humano de dirigir su reflexión hacia sí misma por medio de las facultades más altas como la razón, el sentimiento moral, la libertad, buscando siempre y en todo lugar de su existencia a su causa eficiente, ejemplar y final: Dios su creador. Al ser el hombre la unidad de cuerpo y alma “corpore et anima unus” están manifiestan la relación que existe entre razón y voluntad (potencias del alma) con las facultades corpóreas y sensibles. Por las cuales el hombre se da cuenta de si y de su existencia en la intersubjetividad de su propia persona, es este darse cuenta del propio yo y de su propio destino o finalidad lo que hace al hombre superior a todo lo material, es necesariamente por la autoconciencia abierto a la trascendencia.

Por su espiritualidad el hombre supera a la totalidad de las cosas y penetra en la estructura más profunda de la realidad. Cuando se adentra en su corazón, es decir, cuando reflexiona sobre su propio destino, el hombre se descubre superior al mundo material, por su dignidad única de interlocutor de Dios, bajo cuya mirada decide su vida. Él, en su vida interior, reconoce tener en « sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma » y no se percibe a sí mismo « como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana »

 Es por medio de esta autoconciencia que se da por medio de la actividad psíquica que el ser humano se da cuenta de sí mismo y de sus actos operativos. Es a lo que la tradición escolastica ha denominado como «la Reditio Completa »

 La espiritualidad : los derechos del hombre por su Imago Dei

Maritain es uno de los mayores filósofos contemporáneos que ha influido con su pensamiento en documentos tan importantes para la historia de las naciones como la declaración universal de los derechos humanos. La visión antropológica de Maritain es la del hombre como un compuesto de alma y cuerpo, el cual al desarrollarse en la historia personal crea su propia identidad existencial por medio de su actuar libre, orientada su libertad por la razón hacia su propio fin. Son estas tres capacidades humanas: la razón, la libertad y la vocación (misión o finalidad para la cual existe el ser humano) las que hacen a todos los hombres iguales y dignos, encontrándose aquí el fundamento de los derechos del hombre.

 La persona humana la encontramos en las manifestaciones de las dimensiones de la persona, tales como: 1) Personalista (la dignidad de cada miembro de la sociedad trasciende la sociedad misma) en la que el fin es el proceso de personificación del individuo por medio de la perfecta libertad. 2) Comunitaria (el hombre es un ser social por naturaleza) en la que el fin se encuentra en el bien común de la sociedad. 3) Pluralista (para el proceso de personificación se requiere pluralidad de comunidades autónomas) donde la principal y fundamental es la familia, en orden superior el Estado, pero de igual modo existen agrupaciones de asociación libre de envergadura para el proceso de personificación como es la Iglesia para los cristianos. 4) Teísta (Dios como principio y fin de la persona humana) en efecto, es necesario destacar el papel divino como la base y fundamento de la ley natural, como el principio de autoridad y de la convivencia civil, pues solo en Él se comprende la libertad, igualdad y fraternidad expuestas por el evangelio, si bien no es necesaria la creencia en Dios para el reconocimiento de la dignidad humana, sin embargo, sin esta no se puede encontrar el principio y fundamento de dicha dignidad.

Autor: Fernando Nañez Delgadillo

La importancia de la Bioética
La importancia de la Bioética

Nos encontramos en el siglo XXI donde el progreso científico es lo primordial para el ser humano; los avances científicos se encuentran por encima de todo y la globalización en todo rincón. Podríamos decir que nos encontramos en un capitalismo violento desinteresado por el hombre y solo que importa es el dinero y las humanidades van perdiendo el sentido para el mismo ser humano.

Para poder hablar de bioética podremos iniciar desde la ética; y ésta se convierte en la reflexión crítica sobre los valores y principios que guían nuestras decisiones y comportamientos. Pareciera oportuno explicar que la ética ya no es tan valorada en la civilización posmoderna por todo lo que estamos viviendo en estos momentos de crisis de racionalidad llegando al grado de comportarnos como animales. La ética en este sentido propondrá un límite a la persona partiendo desde su dignidad humana; con ello la rescatamos desde la filosofía que deriva la antropología, el personalismo, la ética y la moral.

Ahora que hay cambios modernos y el avance tecnológico está a cualquier precio, llegamos a decir que la vida de la persona no cuesta, no tiene valor y llegamos a tal problema que, en el tiempo de la segunda guerra mundial, los alemanes asesinaron a miles de judíos en las cámaras de gas. Utilizamos nuestras herramientas científicas para asesinar.

El nacimiento de la bioética se debe a estos cambios exagerados que resurgen para si como problemas bioéticos, donde le compete analizar y criticar. Este concepto engloba la disciplina que combina con el conocimiento biológico con el de los valores humanos. Se interesa en las cuestiones de las ciencias de la vida, como por ejemplo el aborto, la biomedicina, la eutanasia, la pena de muerte y sobre el cuidado sanitario, todo se debió a un dialogo antropológico entre la medicina y la ética renovando así una ética médica tradicional.

Podremos llegar a decir que el nacimiento de la bioética de debió al surgimiento de una civilización posmoderna regenerando con sigo el progreso científico y sus principales problemas atendida desde la medicina, pero pareciera un gran cambio económico y tecnológico que llega a un punto de que se convierte en colectivismos o individualismo, tanto como uno y otro son extremos por el motivo que se convierte en un anti humanismo. Actualmente este año 2020 estamos viviendo una enfermedad que se ha vuelto pandemia (covid-19)  y sobre todo el país de México está sufriendo un problema bioético.

Se está presentando una desvalorización del ser humano, donde el dinero para los insumos se convierte en casas lujosas de los mismos gobernadores, dónde el trato es como si fueran animales y en todos los noticieros mencionan un gran numero de marchas por la falta de presupuesto para los doctores y enfermeros y falta de insumos.

La bioética se preocupa por la dimensión moral de la vida humana, su significado de vida (bio) se vive a muerte, así es, la muerte que se genera por el aborto y que muchas personas están a favor, el valor del cuerpo humano y la dignidad de la misma persona han decaído, la sexualidad está transgirversado por culpa de las ideologías de la muerte y las relaciones interpersonales se viven en individualismos, ya no hay una civilización del amor que es una esperanza que muchos esperan.

La civilización evoluciona rápidamente y solo nos queda seguir reconstruyendo una nueva sociedad con la necesidad de recuperar los valores que cimienten toda civilización. La importancia de la bioética es el interés por la propia naturaleza humana, vista desde su plenitud  y una segunda visión es bajo la responsabilidad del trato a nuestra casa común, la tierra. El principio es el respeto al desarrollo que el hombre está produciendo en aumento los recursos que la tierra nos proporciona y sobre todo la defensa de los animales.

Solo depende de ti que no te dejes llevar con las ideologías que van en contra con la dignidad humana porque todo lo que vives se convierte en un dilema bioético, si eres enfermera, doctor o algún especialista de medicina debes de tener un cuidado sobre tu paciente, te debe de interesar sobre el derecho a la salud, pero esta parte no solo son para los médicos, sino para todos.

Como escribe Juan Manuel Burgo en su proyecto humanista, es una dialogización entre antropología y un enfoque personalista desde una existencialidad.

Recordemos: la persona se convierte en el centro de la bioética y que a su vez se convierte en una regularización de la conducta humana en el campo de la vida y la salud bajo los principios éticos, recuperemos todos el valor de la vida humana, juntos construyamos un mundo mejor y guiemos las futuras generaciones. La persona no es objeto, es persona. No somos animales, somos personas de naturaleza racional y espiritual.

Autor: Irving Alberto Torres Menchaca

Elementos a considerar en los cuidados paliativos
Elementos a considerar en los cuidados paliativos

Lo primero que hay que destacar en los cuidados paliativos es el principio bioético de la autonomía de la voluntad del paciente. En efecto, se debe tener en cuenta si el paciente es curable o en cambio se encuentra en una situación de fase terminal ante una enfermedad no curable. En caso de tratarse de una enfermedad curable se le propondrán al paciente los medicamentos que atenúen los síntomas de la enfermedad que causen molestias y dolor junto con el tratamiento para su cura, de ser una enfermedad curable se le propondrán al paciente los medicamentos que atenúen su dolor y darle la opción sobre en donde desea transcurrir los últimos meses de vida, ya sea en la propia casa o en un centro de atención médica.

Son ocho los aspectos a tratar en un buen plan de cuidados paliativos:

1) El manejo de la enfermedad, 2) La atención a los aspectos físicos, 3) Aspectos psicológicos, 4) Aspectos sociales, 5) Espirituales, 6) Asuntos prácticos, 7) Últimos días y 8) Pérdida y duelo.

Para el manejo de la enfermedad es fundamental atender no solamente desde el punto de vista médico sino psicológico la enfermedad del paciente, se le debe de dar la información sobre su caso concreto en donde si es imposible la cura por medio de tratamientos se le deban dar los recursos no solo físicos y médicos para hacer frente a la realidad de su enfermedad, sino también los medios psicológicos para poder sobrellevarla..

En la atención de los aspectos físicos, el médico al saber que la enfermedad es incurable debe establecer un programa en donde se den los medicamentos que disminuyan el dolor según la etapa propia de su proceso, reduciendo poco a poco el estado de conciencia del paciente conforme aumenten los padecimientos.

Sobre los aspectos psicológicos el personal médico de una manera empática debe ir preparando psicológicamente tanto a la paciente como a sus familiares para el trance en el dolor de la enfermedad y en el de la muerte y los sucesos posteriores. Por ello es necesario aunarlo a la dimensión espiritual de la persona y así mismo entablar un diálogo con los hijos o padres buscando su bien psicológico ante la evidencia de la futura falta.

En los aspectos sociales el personal médico debe ver el entorno sobre el que se desarrolla la enfermedad de su paciente, en efecto hay que considerar los aspectos sociales como los amigos, las relaciones sociales con las que habitualmente convivía y buscar un apoyo en todas ellas fundamentalmente en el núcleo familiar para beneficio del paciente.

En la atención espiritual la persona practicante requiere unos cuidados necesarios para la atención de su alma según la propia fe religiosa o las convicciones éticas, las cuales siempre deben de ser proporcionadas en la medida de las posibilidades.

El personal médico y la familia deben asegurarse de los asuntos prácticos que puedan surgir, haciendo previsión al posible estado de inconciencia en el que se encontrará el paciente en el  futuro. Tal es el caso de pedir su última voluntad y arreglar el testamento si así lo desea la persona.

Es fundamental ofrecer un espacio en los últimos momentos a los seres queridos y al personal médico para poder despedirse de la paciente con el objetivo de conservar un buen recuerdo que si bien es doloroso, es muy beneficioso para los familiares de la paciente.

El médico como bien dicta el juramento hipocrático, al pasar el umbral de la puerta de los hogares se vuelve con el tiempo parte de la familia, por ello debe estar presente y ayudar en el dolo de los familiares de sus pacientes y despidiéndose él mismo de su paciente.

Autor: Fernando Nañez Delgadillo

Vacuna contra el COVID-19: ¿asumiremos el riesgo de acelerarla?
Vacuna contra el COVID-19: ¿asumiremos el riesgo de acelerarla?

Es evidente que todos, a nivel mundial, clamamos por que los científicos encuentren, lo antes posible, una vacuna que prevenga de contraer la enfermedad del siglo que tantos estragos ha provocado en la vida de los países. Sin embargo, la urgencia de detener los contagios nos puede llevar a cometer atrocidades de las que, después, nos podamos arrepentir.

A nivel ético y bioético, existe el principio de precaución que nos exhorta a que, ante acciones, tratamientos, terapias o cualquier intervención sobre la que no conozcamos sus efectos secundarios ni consecuencias, lo mejor es no realizarlas. De igual manera, existe otro principio que es el de proporcionalidad que consiste en medir los riesgos y los beneficios de una determinada acción y si los primeros no sobrepasan los segundos, entonces proceder a actuar.

Tomando en cuenta estos dos principios conviene preguntarnos si estaríamos dispuestos asumir los riesgos de comercializar una vacuna que lo mismo puede curar o dañar.

Consideremos que, el desarrollo de una vacuna, pasa por tres etapas:

  • De exploración: aquí se empiezan a descubrir los antígenos naturales o sintéticos que pueden servir para la fabricación de la vacuna.
  • Preclínica: estos antígenos se comienzan a probar en animales, generalmente ratones, para observar cuáles podrían ser algunas de las reacciones en humanos.
  • Clínica: esta etapa a su vez se subdivide en tres: a) fase I en donde se estudia la seguridad de la vacuna aplicándosela a un grupo no mayor a 100 personas sanas y que, por ende, no sean poblaciones de riesgo, b) fase II en donde se prueba la vacuna en un grupo mayor de personas y se introducen grupos placebo con la finalidad de comprobar si la vacuna es eficiente o no y c) fase III donde se aplica a un grupo mucho mayor de individuos con inclusión de grupos de riesgo y poblaciones vulnerables, esto para comprobar tanto la seguridad como la eficacia en poblaciones de riesgo y ver si se comporta igual que en poblaciones sanas.

Si queremos obtener un resultado de una vacuna que sea segura y que además provoque los anticuerpos precisos para combatir una infección por coronavirus, tendríamos que someternos a los tiempos de cumplimento de estas fases, que, normalmente duran entre 10 y 15 años. Provocar el adelanto de los resultados sólo por la urgencia de sacar la vacuna nos llevaría a saltarnos alguna de estas fases y arriesgar la vida de aquellos sujetos que decidieron contribuir a esta experimentación y hasta provocar daños irreparables con el comercio de la misma.

Hay que tener presente que, internacionalmente, existen documentos que regulan las investigaciones y experimentaciones con sujetos humanos para brindarles la máxima protección posible.. Basta recordar los experimentos cometidos con los presos en los campos de concentración Nazi por del Dr. Mengele que fueron verdaderos actos de terror o la triste historia del experimento de Tuskegee en Estados Unidos donde más de 600 sujetos fueron inoculados con sífilis con el propósito de observar la evolución normal de la enfermedad hasta la muerte de la persona.

Así las cosas, si por principio de precaución se debe proteger a la persona de actos que le provoquen un daño y por principio de proporcionalidad se le debe resguardar de aquellas acciones que produzcan más riesgos que beneficios, quizá sea más seguro por ahora y por los meses que están por venir, atenernos a las máximas indicaciones de seguridad y protección de contagios que presionar al gobierno de cada país y a los organismos internacionales a sacar una vacuna al mercado que, sabemos que, de no pasar por las fases y los tiempos establecidos, podrán producir otros efectos adversos que, pudieran, incluso, ser más mortales que el mismo coronavirus.

Autor: Dra. Marieli de los Rios Uriarte

Hacia una solidaridad universal
Hacia una solidaridad universal

Nadie se salva solo. Esta sentencia parece estar recorriendo nuestras mentes y corazones desde el inicio de la pandemia del coronavirus y, sin embargo, las medidas de contención obligan a estar solos, confinados en casa, en el mejor de los casos rodeados de la familia y, en el peor, en la soledad que desgarra.

¿Cómo resolver esta contradicción entre la necesidad de los otros y la obligación de aislarnos de ellos? Quizá haya que echar mano de un nuevo concepto que ha estado surgiendo en las conversaciones de los dirigentes de diversos países y de los organismos internacionales: una solidaridad universal.

Estar cerca del otro no necesariamente conlleva una cercanía física, lo hemos descubierto con el uso de las tecnologías que nos acercan y hasta nos permiten pasar un cumpleaños virtual con muestras de cariño que, quizá de forma presencial, no hubiéramos podido sentir. El estar en casa obliga a estar en las pantallas, es decir, no hay pretextos para no estar, para ausentarse, para evadir las llamadas, los compromisos, la responsabilidad. Estas en casa y tienes tiempo, de hecho, todo tu tiempo está disponible, a veces debatiéndose entre las obligaciones laborales y las necesidades familiares pero de que hay tiempo, eso, nadie lo puede negar.

La nueva solidaridad que proponen tendría que trascender la capacidad de estar físicamente tal como lo hemos trascendido todos desde hace varios meses, encontrar la manera de atender las necesidades de los otros –sin olvidar las nuestras- desde las trincheras de las nuevas tecnologías y de la distancia social, que no emocional.

Ante la constatación del fracaso de los sistemas gubernamentales y del colapso mayor o menor de los sistemas de salud mundiales, muchos se han cuestionado sobre la posibilidad de recurrir a un nuevo orden con una nueva gobernanza mundial que, entre otras cosas, dictara los procesos de protección de la salud de las poblaciones a nivel mundial.

Profesora e investigadora de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac México.

Pensándolo a fondo no parece una mala idea considerando que una voz líder creíble y confiable, digna de seguirse por su congruencia personal y rigurosidad científica hubiera sido deseable hace varios meses, no obstante, el riesgo de centralizar las leyes y darle univocidad implica asumir el deterioro de las libertades individuales, de las democracias particulares y de la vida en común según los contextos culturales de cada país.

Ahora bien, tal vez haya que pensar esa nueva gobernanza mundial no como una persona o grupo de personas si no como un precepto: el llamado urgente a la solidaridad.

Después de constatar que lo que afecta en un lado del planeta termina por afectarnos a todos y que, en realidad y a pesar de los ideales de la modernidad, no existen las razones individuales si no los sentires comunitarios, repensar nuevas formas de vivir después de la pandemia, será incorporar a nuestros hábitos y modos de vida la actitud solidaria de saber estar más allá de las barreras físicas.

La indiferencia, el egoísmo y el odio no pueden seguir siendo los cánones que rijan la vida postpandemia, hay que dejarles paso a la compasión, a la generosidad, a la preocupación por el otro y a la atención solícita de todos y cada uno de los que habitamos la Casa Común.

Esto no significa destruir la vida política de cada país ni suplantar las autoridades locales, si no más bien, abrir la posibilidad a crear políticas públicas que tengan un enfoque mundial en donde todos los gobiernos se sientan comprometidos no ya por el bien de su país y de sus ciudadanos si no por el bien del mundo y de todos.

No hay cabida para delinear fronteras, la pandemia ha dejado claro que esto no sirve más que para generar motivos de guerra y destrucción, es necesaria una acción global que no sólo frene esta crisis mundial si no que prevenga otras que pueden acontecer en un futuro.

No hay tiempo para discutir de quién es la cura o quién sacará primero la vacuna, lo que urge ahora es trabajar por el bien común y esto exige la renuncia a la fama y a las riquezas, tan perseguidas en nuestra época posmoderna, y velar, más bien, por la satisfacción de sentirnos hermanados en el sufrimiento pero salvados por la solidaridad universal.

Autor: Dra. Marieli de los Rios Uriarte