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Categoría: Bioética

Bioética y los grupos antivacunas
Bioética y los grupos antivacunas

Se ha considerado a las vacunas como uno de los grandes avances dentro de la medicina moderna, dado el hecho de que previenen enfermedades en las que algunas de ellas suelen tener un índice de mortalidad elevado. Recuerdo el tiempo en el que llegamos a hacer diagnóstico de polio (enfermedad invalidante) en niños o de meningitis por pneumococo (índice alto de mortalidad), principalmente en niños que no los habían vacunado. Gracias a la aplicación masiva de vacunas muchas enfermedades ya no se hacen presentes (sarampión, rubeola, paperas, hepatitis B, difteria, tétanos, poliomielitis, tosferina, Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C, entre otras).

Sin embargo a pesar del beneficio que aportan estas hay grupos de padres de familia que se manifiestan en contra de la aplicación de vacunas a sus hijos ya que consideran que las vacunas son malas por sus efectos adversos (en la actualidad estos rara vez se presentan y generalmente sin consecuencias). Otros las rechazan por su ideología religiosa, o por ser padres naturistas que confían en la inmunidad natural, otros pertenecen al grupo de escépticos con la industria o bien los que interpretan erróneamente los informes de la Secretaria de Salud.

La realidad es que no podemos aceptar los argumentos que están en contra de las vacunas desde una posición meramente científica y si deberemos buscar lo que es el mejor interés para el niño, mismo que aún no tiene capacidad para decidir si acepta o no la vacuna, en otras palabras deberemos aceptar que es lo más conveniente para el niño relacionado en este caso a su salud (Principio de Beneficencia).

El personal de salud que aplica vacunas deberá de proporcionar información veraz sobre la vacuna(s) que va a aplicar de tal forma que los padres o tutores del niño entiendan perfectamente cuales son las ventajas y/o riesgos al aplicar las vacunas, para que se tome una decisión.

Ante cualquier duda relacionada a vacunas lo mejor es consultar a su médico de confianza y así disipar las interrogantes que pudiera haber.

Autor: Dr. Jorge Adrián Chuck Sepúlveda

Médico Pediatra y Bioeticista.

Universidad Autónoma de Guadalajara.

Vulnerabilidad, sociabilidad y bioética
Vulnerabilidad, sociabilidad y bioética

“La vulnerabilidad es el lugar de nacimiento de la conexión y la ruta de acceso al sentimiento de dignidad. Si no se siente vulnerable, el intercambio probablemente no es constructivo”

 – Brene Brown –

La Bioética es “la rama de la ética aplicada que reflexiona, delibera y hace planteamientos normativos y de políticas públicas para regular y resolver conflictos en la vida social, especialmente en las ciencias de la vida, así como en la práctica y en la investigación médica que afectan la vida en el planeta, tanto en la actualidad como en futuras generaciones” (CONBIOÉTICA, 2014).

Esta definición, aunque correcta, es teórica, y la bioética se vive en el día a día, ya sea en situaciones propias o ajenas y en la mayor parte de las decisiones que tomamos.   Desde lo que se come, se usa y cómo nos relacionamos y tratamos a otros seres.

En la actualidad el uso de las redes sociales es excesivo, pues dejan de ser una herramienta y se convierten en un estilo de vida, si no es que, en una vida ´paralela´, en donde se proyecta el ideal de la persona, más que su realidad. En este proceso, en que se olvida la realidad, los defectos y la imperfección de los demás, se enfatiza el defecto propio. Con esta situación la vulnerabilidad y las relaciones humanas se vuelven cada vez más superficiales. Se busca cubrir la propia vulnerabilidad y encontrar la de los demás, de esta forma las relaciones humanas se debilitan, mientras que las que no tienen riesgo se potencializan.

La relación con los animales se ha humanizado en los últimos años, se les da a éstos el cariño y amor que no se tiene el valor para darle a los seres humanos. Los animales solo regresan amor, la relación no representa ningún riesgo, pues lo que se da, es recíproco. No hay miedo de ser rechazado y el cariño que se da se tiene de regreso.

La bioética tiene una base en el trato de la persona y la vida que le rodea, este trato cambia con el tiempo, sin embrago, siempre es importante cuestionar los sucesos, conductas y ritos de la sociedad en la que se está inmerso, por lo que se invita a la reflexión de lo siguiente:

¿Por qué empezamos a conectarnos con los animales y a separarnos de las personas? ¿Qué tiene la relación con el animal qué no tiene la del hombre? ¿Por qué se le prefiere? ¿Qué es lo que nos da tanto miedo de las relaciones humanas? ¿Por qué no se tolera la frustración y se crece con el dolor?

Autor: Evelyn Sa

Sin donaciones no hay trasplantes
Sin donaciones no hay trasplantes

Se define al trasplante como la intervención quirúrgica por medio de la cual se inserta en una persona un órgano o tejido obtenido de un donador. Para nuestra Ley General de Salud un trasplante consiste en:

la transferencia de un órgano, una porción de tejido o de un grupo de células de una parte del organismo a otra o de un individuo a otro debiendo cumplirse la condición de que se integren al organismo.

Los trasplantes de órganos y tejidos son una realidad que surge de los avances científicos en las ciencias de la salud del siglo XX. Debido a que son procedimientos en los que intervienen factores científicos, sociales, éticos y filosóficos requieren de un marco jurídico adecuado. Hoy en día los trasplantes permiten incrementar las esperanzas de vida de muchas personas que requieren de un órgano sano.

Los trasplantes pueden provenir de donación inter vivos o mortis causa. Los primeros son aquellos que se realizan con un órgano o tejido proveniente de un donador vivo, y en este caso se podrá trasplantar un tejido, órgano o la parte de éste a otra persona, siempre y cuando no implique un riesgo grave para la salud del donante, por lo tanto, no podrán donarse órganos únicos como el corazón, pero si un riñón, parte del hígado, médula ósea, etc.

Los que provienen de donación mortis causa o post mortem son aquellos que se realizan con el órgano o tejido de un donador después de su muerte. En este caso se puede donar cualquier órgano como el corazón, el hígado, las córneas, cerebro, gónadas y hasta el rostro.

En México los trasplantes están debidamente regulados en la Ley General de Salud que fue reformada y adicionada en 2009,  en el Reglamento de la Ley General de Salud en materia de control sanitario de la disposición de órganos, tejidos y cadáveres de seres humanos  y en la Norma Técnica número 323 para la disposición de órganos y tejidos de seres humanos con fines terapéuticos.

El trasplante es un tratamiento médico muy complejo, y el único tratamiento que necesita la solidaridad de otras personas, a través de la donación, para llevarse a cabo.

Razones por las cuales todos deberíamos ser donantes de órganos:

  • Porque a diario miles de personas en el mundo fallecen por la insuficiencia terminal de un órgano.
  • Porque el trasplante es el único tratamiento médico que requiere del apoyo incondicional de la sociedad.
  • Porque con este gran acto de solidaridad y generosidad se contribuye a disminuir cada vez más el número de pacientes en lista de espera para un trasplante, única alternativa para mejorar su calidad de vida.
  • Porque si en vida fuimos serviciales al prójimo, ¿por qué no seguir siéndolo después de haber dejado de vivir?
  • Porque en lugar de dejar los órganos al destino de la descomposición, sería mejor dejarlos a la noble y más solidaria causa de donarlos a personas que esperan un trasplante para poder seguir viviendo o para mejorar su calidad de vida.

Sin donaciones, no hay trasplantes… Por ello la importancia de donar órganos.

Seamos donantes de vida.

Autor: Dora García Fernández

El pobre NO es pobre porque quiere
El pobre NO es pobre porque quiere

«Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades
nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera».

Papa Francisco

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 1 es poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo y entre sus metas incluye crear oportunidades para empleos buenos y decentes y asegurar los medios de vida, apoyar prácticas inclusivas y negocios sostenibles y promover mejores políticas gubernamentales e instituciones públicas justas y responsables.

Pero, ¿Qué es la pobreza? La Organización de las Naciones Unidas (ONU) la definió en 1995 como una condición caracterizada por una grave carencia en las necesidades humanas básicas, incluyendo alimentación, agua potable, instalaciones sanitarias, salud, vivienda, educación e información. No sólo depende del ingreso, sino también del acceso a los servicios.

Hace unos días estaba pensando sobre cual tema escribiría mi artículo de este mes para Bioética para Todos, me llegó la idea cuando platicaba con un amigo que tiene 11 años de edad, hijo de una querida amiga. En la conversación el afirmó que los pobres son pobres porque quieren y me expuso sus puntos de vista. Decidí escribir sobre este tema para apoyar la toma de conciencia en cuanto a la pobreza y nuestra corresponsabilidad, conocer la realidad es el primer paso para poder cambiarla.

Los pobres serían los responsables de su pobreza si todos hubiéramos nacido con las mismas oportunidades y en el Estado de bienestar impulsara el crecimiento económico y la cohesión social que garantice el orden, la justicia y el buen funcionamiento de la sociedad.

Los resultados obtenidos en cuanto a la reducción de la pobreza han sido sobresalientes en las últimas décadas. El mundo logró cumplir la meta del primer Objetivo del Milenio, disminuir a la mitad para 2015 la tasa de pobreza registrada en 1990, alcanzándola en 2010, cinco años antes del plazo previsto. Pero aún siendo así la cantidad de personas que viven en condiciones de pobreza extrema en el mundo sigue siendo inaceptablemente alta. La mayoría de las personas pobres del mundo viven en zonas rurales y tienen escasa instrucción, trabajan principalmente en el sector de agricultura y son menores de 18 años.

Si conservamos el rumbo actual está en riesgo alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible, el mundo no será capaz de erradicar la pobreza extrema para 2030, lo cual se debe a que cada vez es más difícil llegar a las personas que viven en la pobreza extrema,
dado que con frecuencia se encuentran en países con continuos conflictos y en zonas remotas. El acceso a la educación, servicios de salud, electricidad, agua potable y otros servicios fundamentales sigue estando fuera del alcance de millones de personas,
frecuentemente por razones socioeconómicas, geográficas, étnicas y de género y si a ello le sumamos el componente de la corrupción de los funcionarios públicos el presupuesto destinado por el Estado para combatir éste flagelo se va por el caño.

No todo es responsabilidad del gobierno, la mano invisible que mueve el mercado debe encontrar su contraparte en una mano visible, humana y generosa que ayude a salir de la condición de pobreza a quienes tenemos la posibilidad de alcanzar, podemos tocar muchas vidas si nos lo proponemos. En este sentido la Biblia nos da un mensaje muy claro en cuanto a elegir la opción por ayudar al pobre: Si alguien no tiene ropa ni comida, y tú no le das lo que necesita para abrigarse y comer bien, de nada le sirve que tú le digas «Que te vaya bien, abrigate y come».

Seguramente te preguntaras como puedes ayudar, pues bien, te dejo estos sencillos consejos que todos podemos practicar.

1 Informate para que no pienses que el pobre es pobre porque quiere, juzgar a la gente por su condición o ignorar la pobreza a tu alrededor no ayuda.

2 Haz donaciones, puedes renunciar a algo especial para ti en este mes como por ejemplo comprarte esa prenda nueva de ropa o comprar el café costoso. El dinero que ahorras puedes donarlo a una organización o directamente a una persona pobre. Además de dinero también puedes donar alimentos, prendas de vestir o medicamentos.

3 Haz trabajo voluntario, no importa que tengas muchos compromisos en la escuela o en el trabajo, siempre disponemos de tiempo. Puedes dedicar 2 o 3 horas a la semana para dar un curso sobre cómo hacer el currículum vitae o desarrollar habilidades computacionales o como crear alguna actividad productiva como producir algún alimento o artículo para vender.

4 Apoya a los legisladores que impulsen leyes o proyectos de ley para ayudar a los pobres.

5 Escribe una columna en algún periódico, revista o blog que contribuya a la toma de conciencia para ayudar a los pobres. También puedes hacerlo en tus redes sociales.

Álvaro Alarcón Tabares es maestro en Derechos Humanos por la CNDH y maestro en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac.

Twitter: alvaroalarcon_
Instagram: alvaroalarcon_

Conflictos de interés en Bioética Clínica
Conflictos de interés en Bioética Clínica

Tener intereses personales ante una situación es algo no sólo natural si no, bueno ya que nos impulsa a buscar un objetivo determinado; sin embargo, cuando se tienen intereses que conducen a ganancias secundarias en una situación donde la vida, salud e integridad de otra persona debieran ser los principales móviles resulta cuestionable desde la ética

Es frecuente que en un caso clínico, las personas busquen otros fines que pueden confundir e incluso disfrazar del bien del paciente; así, se pueden presentar los conflictos de interés que se dan cuando alguna de las partes involucradas quiere o desea un beneficio secundario a determinadas acciones. Es necesario aclarar que siempre son intencionales, es decir, la persona sabe o es fácil hacerle ver que en realidad está buscando un interés que le conviene a él o a ella en particular pero que, por ello, pueden estar desviando su juicio o su decisión del bien objetivo al que hay que dirigir todos los esfuerzos.

No hay que entender que tener conflictos de interés en el área clínica sea siempre malo, si se buscan ganancias que, además, traerán un beneficio hacia el paciente, estos se convierten en una herramienta que facilita llegar al éxito en el tratamiento siempre y cuando sepamos abordarlos adecuadamente.

Los conflictos de interés los pueden presentar el propio paciente, la familia, el médico o profesional de la salud o bien la institución. Pueden ser en relación a protocolos de investigación, requerimientos o deseos personales, escasez de recursos, etc. Así mismo, surgen bien sea ante la discrepancia en diagnósticos o tratamientos y pueden o no poner al paciente en algún riesgo de sufrir un daño. Por ello la importancia de establecer lineamientos éticos para su buen manejo en caso de presentarse.

Se aconsejan a continuación cuatro líneas de acción para tratar adecuadamente los conflictos de interés:

1.- Asegurar los intereses del paciente (el mejor y mayor interés del paciente).

Hay que recordar que lo primero y principal que debe guiar la toma de decisiones debe ser el bien del paciente aún con independencia de lo que éste pueda desear para sí mismo en caso de que solicite algo que no le ocasionará beneficios o lo pondrá en riesgos innecesarios.

2.- Hablar claramente sobre el conflicto de interés. Declarar cuando alguien tiene un conflicto de interés (personal, profesional, económico), ayuda a identificar posibles riesgos y valorar la objetividad de las decisiones tomadas. Además, es preciso que se mantenga al paciente informado de su participación en acciones en las que se buscan otros fines como lo es en un protocolo de investigación y que se cuente con su consentimiento.

3.- Proteger al paciente de cualquier daño o riesgo posible. Se deben valorar los riesgos o posibles daños que el conflicto de interés pudiera ocasionar y deberán suspenderse de inmediato aquellas acciones que lo generen aún habiendo contado con el consentimiento inicial. Ningún conflicto de interés, ni si quiera previamente declarado, deberá quedar por encima del bienestar, de la integridad y de la dignidad del paciente.

4.- Establecer reglamentos (límites) que prohíban determinadas acciones o situaciones en detrimento del paciente. Parte importante es la prevención, así, se establecerán acciones preventivas que orienten la actuación de los agentes involucrados en posibles conflictos de interés.

En conclusión, es necesario que se fomente la comunicación y el diálogo respetuoso y honesto entre todos los agentes involucrados en un caso clínico, que se legitimen sus derechos así como sus deseos e intereses pero nunca a costa del bienestar del paciente. El bioeticista clínico deberá, por ende, favorecer un clima en que se puedan tomar decisiones objetivas y que, en caso de haber conflictos de interés, se declaren y se evalúen en base a sus posibles consecuencias.

Autor: Dra. Ma. Elizabeth de los Rios Uriarte

¿Qué es la fecundación asistida?
¿Qué es la fecundación asistida?

Una de las razones más importantes para que una pareja recurra a las técnicas de fecundación asistida es la infertilidad o esterilidad.

Actualmente, se emplea el término de infertilidad o esterilidad indistintamente, aunque, para algunos autores, no quieren decir lo mismo.

Desde el punto de vista médico, infertilidad es la imposibilidad de tener hijos vivos, siendo posible la fecundación, y por tanto, el desarrollo del embrión o feto. En cambio, la esterilidad, es la imposibilidad de efectuarse la fecundación, y esta alteración puede ser irreversible.  En este artículo utilizaré el término infertilidad para los dos conceptos.

La infertilidad que sufren algunas parejas puede tener diversas causas aunque se sabe que el 20% de las parejas suelen presentar una infertilidad idiopática, es decir, que no tiene causa conocida. Entonces, el primer paso para lograr tener un hijo es buscar un diagnóstico certero.

La fecundación asistida, también llamada fecundación artificial, no es propiamente una terapia para curar la infertilidad, sino una técnica para lograr una fecundación y un embarazo. La expresión “fecundación asistida” agrupa a la Inseminación Artificial, que se lleva a cabo dentro del cuerpo de la madre, y a las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA), que se llevan a cabo fuera del cuerpo de la madre. A esta distinción hay que añadir la que proviene del origen de los gametos: Homóloga, cuando los dos gametos proceden de la pareja y heteróloga, cuando al menos uno de los gametos no procede de la pareja.

Ahora bien, cuando se analiza éticamente cualquiera de estas técnicas hay que tener en cuenta dos distinciones generales: la presencia o no de la técnica en el acto mismo de la concepción, y la relación biológica entre los padres y el concebido. Cada técnica ofrece además sus aspectos particulares a tener en cuenta a la hora de hacer un juicio ético.

La inseminación artificial, se lleva a cabo mediante una inyección intravaginal de líquido seminal. Dicho en otras palabras, se trata de un sencillo proceso que consiste en depositar semen en el fondo de la vagina de una mujer que se encuentra en su periodo fértil. Como ya lo mencioné, esta técnica puede ser homóloga (con el semen de la pareja) o heteróloga (con el semen de un donante).

En cuanto a las implicaciones éticas de esta técnica, la Sociedad Italiana de Medicina Social ( en el Congreso celebrado en Salice Terme el 28 de junio de 1959) adoptó, con respecto a la inseminación artificial la siguiente posición: se considera lícita la inseminación artificial intraconyugal (homóloga), y por el contrario, se considera ilícita y éticamente inadmisible, la inseminación artificial heteróloga.

Por otro lado, la fecundación in vitro o extracorpórea consiste en reproducir, con técnicas de laboratorio, el proceso de fecundación del óvulo que normalmente ocurre en la parte superior de las trompas de Falopio, cuando obstáculos insuperables impiden que este fenómeno se realice dentro del útero. En otras palabras, la concepción se realiza en el laboratorio, y el embrión obtenido es transferido a la mujer para que continúe su desarrollo en el útero hasta su nacimiento.

Esta técnica implica la manipulación de embriones humanos en un laboratorio, la existencia de embriones sobrantes congelados, que muchas veces son utilizados en diversos campos de la investigación y en la propia FIV, para superar los límites actuales, ya que se trata de una técnica con una eficiencia muy baja.

Por último, cabe señalar que el legítimo deseo de tener un hijo debe de basarse en la responsabilidad de encontrar las mejores condiciones para su concepción, nacimiento y desarrollo como persona. En estos casos el fin no justifica los medios. Como toda técnica médica la FIVET tiene un fin bueno, pero no se puede justificar este fin sin considerar los aspectos éticos de los medios que utiliza, es por ello que se deben analizar con detenimiento las ventajas y desventajas de esta técnica para determinar si los medios son adecuados.

Autor: Dora García Fernández

Explotación sexual infantil y adolescente en el sector de los viajes y el turismo
Explotación sexual infantil y adolescente en el sector de los viajes y el turismo

“La explotación sexual de la infancia constituye una de las realidades más
escandalosas y perversas de la sociedad actual”
Papa Francisco

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 16 es Promover sociedades justas, pacíficas e incluyentes y una de sus metas es poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas y de ECPAT (End child prostitution, child pornography and trafficking of children for sexual purposes) cerca de dos millones de niñas, de entre cinco y quince años, son introducidas anualmente en el comercio sexual en todo el mundo. Si bien es cierto que el aberrante flagelo de la Explotación Sexual Infantil es mucho mayor en Asia, recientemente ha crecido de manera alarmante en América Latina.

Los especialistas afirman que lo que excita y estimula a los depredadores sexuales es la fragilidad de los cuerpos de los niños y niñas y el dominio total sobre sus víctimas, además de la proliferación de la pornografía infantil en internet y el aumento de enfermos de SIDA, esta razón impulsa a los “clientes” a buscar servicios sexuales de personas de menor edad.

Las causas del incremento de la problemática en América Latina evidentemente son multifactoriales y tremendamente complejas, involucra factores familiares, culturales, políticos, demográficos y socioeconómicos, sin embargo podemos considerar como las principales causas el aumento de la pobreza y la desigualdad, las migraciones del campo a la ciudad y de las ciudades pequeñas a las grandes metrópolis y la migración hacia Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, la disfunción de la familia, la falta de protección y respeto a los derechos de la niñez y el ver a la mujer como un objeto y a los hijos como una propiedad. Pero de todos estos factores ninguno contribuye más a fortalecer ésta lacra cómo la corrupción policial y de los funcionarios públicos que tienen la encomienda y el mandato de proteger, promover, respetar y garantizar los derechos humanos. Aunado a este escenario la inexistencia de leyes específicas y su débil aplicación y la negación de la problemática por parte de la autoridades ponen de manifiesto la fragilidad institucional de países como República Dominicana, Cuba, Colombia y México y envía un mensaje de bienvenida a depredadores y pederastas.

De acuerdo con el informe ‘La trata de personas en el Sector Turístico’ de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) 36% de las personas que visitan México con el propósito de tener sexo con menores de edad provienen de Estados

Unidos y Canadá, el 64 % restante incluye en porcentajes mayores ciudadanos de Inglaterra, Holanda y Alemania.

En América Latina, la invisibilidad de la problemática es la mejor aliada de traficantes, proxenetas y abusadores de menores, cómo anécdota personal quiero contarles que a principios de este año conversé con una alta funcionaria del Gobierno Federal que ha trabajado con al menos tres Presidentes de México y durante la conversación minimizó la explotación sexual de niñas niños y adolescentes en el sector de los viajes y el turismo, probablemente por la vergüenza que representa para el gobierno se tiende a ignorar y al no existir oficialmente no es necesario erradicarla.

En ese sentido celebro que hace un par de meses México endureció la pena para quién cometa el delito de turismo sexual infantil, esto aunado al combate a la corrupción seguramente contribuirá a generar un efecto disuasorio al igual que en el Sureste Asiático.
El escritor español José Luis Olaizola cuenta que en su primer viaje a Tailandia conoció a una pequeña niña que no llegaba a los catorce años. Se llamaba Ama. Ella prendió fuego al burdel en el que vivía atrapada sin salida. Cuando la policía la detuvo y el juez la interrogó ella respondió: -“Sería feliz de morir abrasada si conmigo moría también el dueño del burdel”.

Considero que para contribuir a erradicar la explotación sexual infantil en el sector de los viajes y el turismo es necesario que todos los actores, la iniciativa privada, el gobierno y la sociedad civil sumemos esfuerzos teniendo como guía el interés superior del menor y, como en cualquier comercio ilegal, combatir tanto la oferta cómo la demanda.

Álvaro Alarcón Tabares es maestro en Derechos Humanos por la CNDH y maestro en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac.

Twitter: alvaroalarcon_

Instagram: alvaroalarcon_

El mejor y el mayor interés del paciente
El mejor y el mayor interés del paciente

Con frecuencia se requiere analizar los casos que comporten un dilema bioético desde alguna de las metodologías de la Bioética Clínica para poder tomar las decisiones que se conciban como correctas y éticas según cada caso particular y no resulta menos frecuente que el bioeticista, al hacerlo, se enfrente a la interrogante sobre el punto de vista desde el cual se deberán emitir las recomendaciones, es decir, si éstas deberán hacerse basándose en la estimación personal del bioeticista y, por ende, en sus propios juicios y valores o bien desde la óptica del paciente que requiere un escudriñamiento más profundo de otros juicios y valores. En términos más exactos, hablaríamos del difícil ejercicio de ponerse en el lugar del otro y decidir desde su jerarquía axiológica.

Así, hay quienes afirman que la objetividad plena es imposible ya que, el bioeticista percibe el caso desde su propia concepción antropológica y ética y por más que haga el esfuerzo de ponerse en el lugar del paciente, nunca lo logra del todo debido a que cada persona tiene sus propias ideas y valoraciones. Por otra parte están los que sostienen que el bioeticista no sólo puede si no que debe emitir recomendaciones basándose en la cosmovisión del paciente y no en la suya, es decir, optando por el “mejor y mayor interés del paciente” aún a pesar de que la opción pudiera no ser la que él/ella elegiría si se encontrara en la misma situación que el paciente.

Así pues, si se analizan las diversas metodologías para el análisis de los casos desde la Bioética Clínica únicamente la propuesta por Bernard Lo propone establecer y analizar los valores de los profesionales de la salud por encima de los valores de los pacientes, esto con la finalidad de que el profesional de la salud no entre en conflicto con actos o procedimientos que comprometan su moral interna. La mayoría de las metodologías, proponen, con diferentes términos, analizar el caso desde el paciente mismo obedeciendo a lo que, en la literatura norteamericana, se denomina “patient’s best wishes”, es decir, el mejor y mayor interés del paciente.

Ahora bien, cabe decir que pensar en el mejor y mayor interés del paciente puede no ser, necesariamente, la máxima de defender su vida a toda costa o continuar tratamientos que no se consideran benéficos para el paciente sólo porque están indicados. A veces, incluso, el mejor y mayor interés del paciente puede ser no iniciar un tratamiento, maniobra, terapia o medicamento; de aquí la importancia de analizar con precaución, como lo hacen la mayoría  de las metodologías, la circunstancia que rodea al paciente: desde su condición y posibilidades de mejora y sobrevivencia, hasta su entorno familiar y social, pasando por si situación económica y su bagaje cultural y religioso considerando siempre que, si se encontrara en todo este análisis, un elemento que afectara considerablemente la salud física, mental o emocional del paciente y la comprometiera, habría que atenderlo y darle prioridad sobre otros.

Por lo anterior resulta imprescindible analizar el caso desde varios ángulos para detectar posibles condiciones que, quizá no sean los motivos principales por los que se discute el caso o por los que se solicitó la consulta de un bioeticista pero sí lo suficientemente fuertes para ver afectada la vida y la calidad de vida del paciente.

En conclusión, si bien es absolutamente imposible obtener la total objetividad de parte de un bioeticista, es imprescindible que se analice todo el entorno del paciente para contar con más elementos que brinden ámbitos de objetividad para tomar aquellas decisiones que más le convengan al paciente, no a la familia, no al profesional de la salud, no a la institución y por supuesto que no al bioeticista si no al paciente mismo dada su enfermedad o condición pero también dado su entorno. El mejor y el mayor interés siempre será del paciente y sólo de éste. 

Autor: Dra. Ma. Elizabeth de los Rios Uriarte

La clonación y el problema moral
La clonación y el problema moral

Hoy en día, con el avance de la tecnología y los grandes descubrimientos científicos en términos médicos es posible clonar a un ser vivo al gusto, digo esto porque hay personas que pagarían por clonar a su mascota, la desventaja de este procedimiento es que es ineficiente, ya que no pueden desarrollarse a su máximo potencial y hay envejecimiento prematuro debido a la edad relativa de los cromosomas tomados. Estaría bien, por la nostalgia y el cariño que se tuvo a un ser vivo que formó parte de nuestras vidas, pero jugar y experimentar con la naturaleza no lo encuentro éticamente correcto. Ya metiéndonos en el caso de la clonación terapéutica, creando el embrión para producir células madre con fines experimentales, para avanzar en la medicina y así poder crear alguna cura, el problema de esto es que al clonar las células se pueden formar células cancerosas por la mutación que se da por el mismo procedimiento, esto puede ser un gran obstáculo para lograr algún fin en específico.

Debido a que la sociedad aún no está muy informada en este tema y por la controversia que se ha generado a través de los años de que si son éticamente correctos estos procedimientos o no lo son… Un punto que me parece interesante es que si se clona a un ser humano ¿qué pasa con él? Se dice que este ser clonado no contará con un alma, ya que la persona “original”, al ser concebida por métodos naturales, sí cuenta con una, e igual forma ¿la persona clonada valdría lo mismo que la persona original, o sólo sería creada como “conejillo de indias” para mantener vivo y salvo de quién fue clonado? Un tema de controversia, apoyado por unos y repudiado por otros. Aún estamos en la base de lo que puede llegar a ser un gran avance científico y médico o una atrocidad y “violación” a la vida per sé.

Autor: Germán Mendoza Hernández

La clonación: éticamente aceptable?
La clonación: éticamente aceptable?

El universo como un todo y en su conjunto tiene una infinidad de seres vivos únicos e irrepetibles variando por especies, el ser humano desde sus primeros tiempos se ha cuestionado una pregunta que hasta el día de hoy no puede ser contestada con exactitud, ‘’cual es el origen de la vida’’.

Ante dicho cuestionamiento y con el fin de lograr una igualdad entre los seres vivos, el hombre ha buscado procedimientos para el perfeccionamiento del ser humano; pero es éticamente correcto el buscar procedimientos para conseguir individuos perfectamente idénticos, ante tan grande pregunta sería analizarlo desde las corrientes de la bioética principalmente desde las dos que más se contraponen que sería el personalísimo y el sociobiologismo, la primera mencionada no le da lugar para poder pensar si sería aceptada ya que la corriente personalista busca la dignidad humana y a la persona como un todo, pero contraponiéndose con dicha corriente el sociobiologismo está a favor ya que busca el perfeccionamiento del hombre.

Muchos podrían tener una infinidad de buenos argumentos y aunque fuera válida la clonación desde un marco legal las repercusiones al futuro es algo en lo que poco se pregunta, desde el trato, quien sería sujeto a las obligaciones que generaría el clon, hasta cómo se debería denominar a dicha persona y desde qué momento. Porque si bien sabemos el proceso para la clonación sería transmitir el ADN de una persona a un embrión y que este se reproduzca desde un vientre, tal y como se hace en la fertilización In vitro, es algo que a la luz de la ciencia va avanzando muy rápidamente pero desde el punto de vista legal y ético es algo que muy poco se cuestiona.

Autor: Milton Carlos Guerrero Pérez