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¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos?
¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos?

Siempre he pensado y he tratado de vivir con la convicción de que ayudar a los demás no es un mérito sino una responsabilidad.   Hemos nacido en un país maravilloso:  con grandes bellezas y oportunidades, pero también con una gran desigualdad social, ante la cual no podemos cerrar los ojos y menos dejar de hacer algo.

¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos unos a otros?, ¿qué tanta conciencia tenemos de la responsabilidad social hacia aquellos que tienen menos que nosotros? .   No me cabe la menor duda de que cuando se han presentado enormes desastres naturales: temblores, inundaciones, huracanes,  la ayuda incondicional de los mexicanos surge de inmediato.

Sin embargo, en el día a día, ¿qué tan solidarios somos?, ¿qué tanto de nuestro tiempo, dinero y esfuerzo se destina a los más necesitados?

Para muestra haré referencia a una investigación realizada en nuestro país y publicada en el libro México solidario,   la cual cuantificó el número de voluntarios, personas solidarias y las horas que trabajan;  así como las características y motivaciones principales que llevan a esos hombres y mujeres a apoyar a otros, participando ya sea en organizaciones de la sociedad civil o bien en forma individual.

En México se cree que quienes aportan más trabajo voluntario son personas de ingresos medios y altos con una situación relativamente holgada.   Esto fue desmentido en el estudio, ya que las personas de los diferentes sectores del país colaboran por igual en acciones solidarias, independientemente de su capacidad económica;  asimismo, los de menor escolaridad aportan más tiempo y esfuerzo que los que tienen más estudios.

Las acciones solidarias que prefieren los mexicanos son a favor de la iglesia, la escuela y los vecinos;  ofreciendo en primer lugar trabajo físico, seguido por actividades de enseñanza y al final recolección de fondos.    Quienes pertenecen a un credo religioso se inclinan un poco más a la realización de acciones solidarias.

Es interesante saber que este tipo de actividades se efectúan mayormente fuera de las instituciones o grupos organizados;  es decir, la mayoría de la ayuda hacia los demás es de forma individual o en grupos informales.

Ahora bien,  el tiempo dedicado al trabajo voluntario varía de persona a persona.   Existen los llamados voluntarios intensos que se calcula es el 8% de los mexicanos, trabajan todos los días en este tipo de actividades dedicando aproximadamente la mitad de su tiempo a ayudar a otros.

Los voluntarios típicos que tienen una dedicación constante a las actividades solidarias, que va de dos o tres veces por semana a una vez cada quince días, que representa un 9% de su tiempo.

Por último, el tercer perfil de los actores solidarios corresponde a aquellos a los que se nombra infrecuentes o esporádicos, que dedican a estas labores desde una vez por mes a varias veces al año.   Aproximadamente 1.7 días laborales anuales.

En resumen, el promedio de días por mexicano que se dedica a realizar alguna actividad filantrópica es de 27 al año, que también es lo equivalente a 2.2 días por mes, y si extendemos esa cantidad al 40% de toda la población mexicana mayor de 18 años, tendríamos que aproximadamente 23 millones de personas estarían aportando cada una un promedio de 2.2 días labores por mes.

¿Es suficiente?   En lo personal me parece que el tiempo por mexicano en apoyo de otros es muy poco, partiendo de la base de los 112 millones de mexicanos que somos.     Como mencioné al principio, no es mérito ayudar a otros para ponernos una palomita y calmar nuestra conciencia, es toda una responsabilidad social hacia aquellas personas que no hicieron nada diferente a nosotras, y que sin embargo tienen menos que el resto.

La actividad y el trabajo voluntario tienen implicaciones profundas para la sociedad mexicana.   Favorece la construcción de lazos de amistad, conocimiento de otras personas y situaciones, la experiencia de la generosidad y la reciprocidad, la adquisición de nuevas habilidades, experiencias de trabajo, además de la satisfacción personal y el gusto de percibido tanto en lo individual como en lo grupal.

¿Cómo ayudar entonces?   Con las cualidades, tiempo y circunstancias que tengas en este momento.  Los campos son muchos:  niños, ancianos, discapacitados, enfermos, personas solas, adicciones y otras, que necesitan de un poco de tu tiempo, de tu cariño, de tu compañía.  La ayuda no solo es asunto de dinero.

Te invito a reflexionar:   si en vez de ser 23 millones de mexicanos lo que ayudan a los demás, logramos ser el doble o hasta el triple,  definitivamente México cambiaría y sería mejor.  Pongamos un granito de arena cada uno, ya que los más beneficiados al darnos a los demás seremos nosotros mismos.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta