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Etiqueta: Bioética para todos

Una Navidad diferente
Una Navidad diferente

¿Acaso pensaste el pasado 31 de Diciembre al desear a tus seres queridos un feliz 2020 que ocurriría todo lo que nos ha tocado vivir?.  Yo tampoco. De lo que si estoy convencida es que esta Navidad será muy diferente a las pasadas.

¡Ojo!, no estoy diciendo que será peor que los anteriores, simplemente será diferente. Hemos aprendido muchas lecciones de vida que podemos poner en práctica estas fiestas.

Lo más importante en nuestra vida son las relaciones humanas, sobretodo con nuestros seres queridos.  Aunque no podamos abrazarlos o besarlos, podemos decirles con palabras o con una carta lo importante que son para nosotros, y lo mucho que los queremos y necesitamos.

Si por alguna circunstancia, estás peleado con algún familiar o amigo cercano; si hace meses o años que no te hablas con esa persona, es momento de dejar atrás rencores y resentimientos y limar asperezas.  Toma el teléfono, habla con ellos, y perdónalos. El perdón es el mejor regalo que te puedes dar esta Navidad.

Y que decir de los regalos a los que estamos acostumbrados:  dar y recibirlos.  Una gran enseñanza de esta pandemia y confinamiento ha sido que podemos vivir con muy pocas cosas materiales, solo las necesarias, no las superfluas.  Sugiero, dejar los regalos materiales a un lado, y a cambio dar un pequeño detalle, una carta o simplemente una sincera felicitación.

Lo más probable es que sean muy pocos los brindis de Navidad de las empresas; escasas las cenas con amigos cercanos y seguramente no tendremos las tradicionales posadas.

¿Por que no? este año destinar este dinero, que acostumbramos gastar en las fiestas o regalos navideños, a aquellas familias que están pasando momentos difíciles, que han perdido el empleo, o más duro aún han pérdido a un ser querido.

Me gusta esta Navidad diferente: menos gastos, regalos, fiestas, reuniones, y más reflexión, solidaridad, detalles, perdón y amor hacia los cercanos y también hacia los lejanos.

Te invito a centrarte y pensar lo que SI tienes en tu vida en estas fiestas: salud, trabajo, familia, bienestar, y dejar a un lado aquello que NO tendremos por el momento.

Estoy segura de que esta Navidad diferente, nos hará sentirnos mejores personas y más felices.

Te deseo una muy feliz Navidad en compañía de tus seres queridos!  Te agradezco tu compañía a lo largo de este año tan especial  y te mando un fuerte abrazo virtual con mucho cariño!

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

Bioética ¿para qué?
Bioética ¿para qué?

Dra. María Elizabeth De los Rios Uriarte

Profesora e investigadora de la Facultad de Bioética

Universidad Anáhuac México

La pandemia por COVID en el mundo ha descubierto la frágil seguridad de la razón humana y nos ha abierto los ojos para darnos cuenta de que necesitamos acompañar la medicina y la técnica de una reflexión ética que nos permita tomar decisiones orientadas hacia salvaguardara aquellos valores que nos son más importantes: la vida, la dignidad, la integridad y la autonomía.

Decisiones sobre la asignación de recursos escasos, inicio o retiro de tratamientos o procedimientos médicos, consideraciones éticas para aminorar los sufrimientos de los pacientes terminales, etc, son sólo algunos de los ejemplos que dejan al descubierto la necesidad de contar con principios que dirijan nuestra conducta humana.

Ante estos escenarios de dudas inquietantes, la bioética cobra un papel preponderante pues, al ser una ciencia interdisciplinaria, convoca al diálogo para buscar soluciones integrales y orientar la toma de decisiones éticas.

Esta disciplina se remonta hasta 1927 cuando el teólogo protestante Fritz Jahr acuña el término Bio-Ethik para referirse a la ética del comportamiento humano pero no es si no hasta 1971 cuando el oncólogo holandés Van Ranssaeler Potter en su obra “Bioethics: bridge to the future” lanza a la fama el término de bioética para hacer referencia a la genuina preocupación por el cuidado del medio ambiente.

Con el paso del tiempo, la evolución del término ha ido centrándose en aquellas preguntas que giran en torno a las ciencias de la salud y de la vida en relación al comportamiento humano, es decir, la Bioética funge como brújula para orientar el qué hacer de los seres humanos frente a la vida y la salud.

Si bien es cierto que existen varios modelos de pensamiento en Bioética y que ésta, al considerar en su análisis los aspectos contextuales de cada país y de cada persona, no es menos cierto que, en términos generales, la Bioética permite la reflexión sobre lo que es bueno y ético y sobre lo que no lo es y, con ello, impulsa a elegir lo primero por encima de los segundo.

La complejidad de la Bioética radica en su método pues, de suyo, es una interdisciplina en donde confluyen, al menos, tres ciencias: la medicina, la filosofía y el derecho. Es por ello que hoy en día existen instituciones académicas que brindan programas de formación sólidos en esta materia y que han luchado contra los estigmas tradicionales que intentan rebajar el riguroso y sistemático estudio de esta interdisciplina a meras elucubraciones subjetivas.

En México, la Bioética ha ido cobrando fuerza gracias a los esfuerzos de la Comisión Nacional de Bioética y las instituciones educativas, concretamente, desde 2011 cuando se adiciona el artículo 41 bis y se reforma el artículo 98 de la Ley General de Salud para establecer la exigencia de que todas las instituciones de salud cuenten con un Comité Hospitalario de Bioética que deberá operar regularmente, estar conformado por personas que tengan formación previa, ser interdisciplinario y renovarse cada tres años.

Lo anterior ha sido un esfuerzo loable para impulsar la Bioética en el país; no obstante, aún tenemos que hacer más: necesitamos seguir preparando bioeticistas profesionales para llevar la bioética a la cama de los pacientes, estar a lado de médicos, pacientes y familias para coadyuvar a tomar las decisiones que salvaguarden la vida y a dignidad de los enfermos y que sean capaces de brindar respuestas rápidas y eficaces ante los dilemas éticos que los tiempos actuales presentan.

La necesidad de recurrir a la Bioética ha sido evidente en los últimos meses dada la complejidad de los cursos de acción a nivel sanitario. La demanda es altísima, la posibilidad de cubrirla aún escasa. ¿Asumiremos el reto cultural, económico y profesional de prepararnos e impulsar la Bioética en México?

Los niños y la muerte.
Los niños y la muerte.

Escuché hace poco a un padre decir:  ha muerto mi madre y no sé como decírselo a mi hija que tiene seis años.   No quisimos que la viera y le hemos dicho que está de viaje y ella pregunta con frecuencia acerca de cuando viene la abuela pues tenía muy buena relación con ella.

Nos preparamos para la muerte de un ser querido, pero no nos preparamos para ayudar a nuestros hijos en este tema.

Es importante explicar en forma clara a nuestros hijos lo sucedido.  No es bueno decir que la persona fallecida se ha ido de viaje, ni decir que se ha dormido.   Ambas afirmaciones crean en los niños la idea de que esa persona retornará de su viaje o despertará de su sueño.

Se sabe además de algunos niños que temen dormirse porque han identificado el sueño con la muerte.   No se debe temer al uso de palabras como muerte o muerto que, en los niños darán una idea clara de lo que ha sucedido.

No es bueno abundar en detalles sobre cómo se produjo la muerte del ser querido, la explicación debe ser breve y clara.

Se debe estar atento y escudriñar los sentimientos de los niños ya que, los más pequeños, suelen tener la sensación de ser culpables de la muerte del ser querido.   Se les debe explicar en forma clara que lo que ellos hayan dicho o pensado no ha provocado la muerte del ser querido.

Los niños, según sus edades, entienden la muerte de diversas maneras.  Por lo general lo chicos no entienden el significado de la muerte hasta los tres años.

Entre los tres y los cinco años suelen considerar a la muerte como un estado reversible y temporal. Después de los cinco años entienden que la muerte es un estado definitivo, pero hasta los diez años no creen que pueda pasarles a ellos.

Luego de los diez años suelen entender que la muerte es un estado definitivo y que necesariamente todos llegamos a ella.  Claro que esto no es matemático y muchos de los niños que ya han pasado por la triste experiencia que significa perder a un ser querido, suelen ser muy adelantados en la comprensión de este fenómeno.

No debe impedirse que participen del velatorio y sepelio, aunque tampoco se les debe obligar a participar de ello.   En el caso de que ellos quieran hacerlo, se les debe explicar con anterioridad lo que van a ver en ese momento.

Al participar de estos eventos les damos la posibilidad de experimentar la sensación de una despedida definitiva.

No debemos temer llorar delante de nuestros hijos, ellos comprenderán y nos acompañarán en el dolor, pero debemos evitar las situaciones de gritos escandalosos y signos de desesperación, pueden dejar en ellos una imagen sumamente negativa y desesperanzada.

Si los niños sienten deseos de expresar su dolor, no debemos impedirlo.   Quizás lo mejor es ayudarles a que lo hagan comunicándoles que nosotros también compartimos esa pena.     Cuando el dolor no se exterioriza puede manifestarse de maneras no conscientes  (pesadillas, dificultades en la escuela, entre otros)

Los niños se sienten mas consolados con un abrazo que con palabras sentidas.

Si se tiene fe y se cree en la vida eterna, la cuestión será más sencilla, menos penosa.   Porque esa separación definitiva, se transforma en la esperanza de reunirnos con la persona amada al final de nuestros días.

Un niño entiende perfectamente esto, lo que le parece una injusticia es que después de esta vida no haya nada.   No olvidemos que los niños al ser más puros, tienen más facilidad para llegar a las verdades esenciales del ser humano.

Muchas veces a los que nos crea un problema es a los padres, porque no vivimos de acuerdo con la verdad de que después de esta vida hay otra.

Se les quiere ocultar a los hijos la verdad sobre el destino del hombre y lo único que se consigue es hacerles daño a ellos y, de paso a nosotros.

La educación en los momentos duros de la vida es muy importante,   nuestros hijos deben saber y nosotros demostrarles que no todo es color de rosa, y que habrá situaciones dolorosas y tristes.

Como padres debemos de aprender a hablar de la muerte con naturalidad desde que nuestros hijos son pequeños.   Recordemos que lo único que tenemos seguro en nuestra vida todos los seres humanos es que vamos a morir.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

Incremento de violencia en México el desempleo
Incremento de violencia en México el desempleo

Por: Nelia Diaz Ortega

México es el hogar de aproximadamente 126.2 millones de personas, es uno de los pocos países del mundo que concentra un gran número de especies animales en su territorio; posee numerosas especies endémicas, contiene más de la mitad del total de ecosistemas que existen en el mundo, se hablan 69 idiomas, cuenta con reservas y recursos naturales privilegiados. Es un país lleno de cultura y tradiciones inigualables, de paisajes increíbles, de construcciones emblemáticas e históricas, tiene una gastronomía exquisita, entre muchas otras cosas, pero, a pesar de ser un lugar mágico, no todo es perfecto; una de las mas grandes problemáticas que asechan al país es la violencia, por si fuera poco, la crisis sanitaria está agravando aún más la situación.

Sin duda alguna lo que más distingue a México de otros países es su gente, el carácter de un mexicano es algo único, tiene un sentido del humor extraordinario, ni hablar cuando se trata de arreglar algo, la creatividad del mexicano es inalcanzable, no se diga de la unión con su familia y sus raíces o del empeño que siempre pone para salir adelante ante cualquier situación. México es un país lleno de hombres trabajadores, que luchan día con día para llevar el pan a su mesa, está lleno de personas con calor que se contagia, de patriotas llenos de orgullo y sentimiento por su nación y su bandera, sin embargo, México también es un país dolido, cansado de tanta injusticia y corrupción, harto de los constantes asesinatos y secuestros que se viven día con día, de estudiantes desaparecidos y madres golpeadas, de robos y asaltos, de prensa vendida y gobierno impune.

A través del tiempo México ha sido un país violento, como nación se ha visto envuelta en una gran cantidad de conflictos, como La Guerra Anglo-Española, La Independencia de México, La Guerra de los Pasteles, La Guerra de Estados Unidos o La Intervención Francesa, por mencionar algunas con otros países, pero particularmente, también nos hemos tropezado con lamentables hechos como la Revolución mexicana, la muerte de Colosio, la matanza de Tlatelolco, los 43 de Ayotzinapa, entre otros. Todo esto ha quedado plasmado en los libros, pero hoy México está escribiendo otra historia, hoy se viven por día (solo en la Ciudad de México) 48 asesinato dolosos, 3 feminicidios, 248 robos, 51 mujeres agredidas sexualmente y otros tantos que no restan importancia. Los cuales en algunas regiones y por algunos ciudadanos, son consideradas como algo común, como si esto fuera parte de la realidad y no se pudiera evitar. “La huella que ha dejado la violencia a lo largo de la historia no puede obviarse y menos aún en los espacios donde vivimos cotidianamente” (García González, 2014, p.106).

Para entender el problema desde la raíz, mencionaremos algunos de los hechos considerados como precursores de violencia en México, entre los cuales se encuentran: la corrupción, crimen organizado, autodefensa, actores estatales, la desigualdad, el desempleo, falta de oportunidad a jóvenes, ineficacia de autoridades, impunidad, tráfico de armas y narcomenudeo. Aun que son varias las causas y los tipos de violencia que se presentan, como se mencionó anteriormente, se analizara principalmente las consecuencias directas que el desempleo genera y como estas estan siendo agravadas, considerando que en los últimos meses se registra un mayor índice de desempleo debido a la pandemia del COVID-19, el cual también ha llegado a los mercados de valores y economías de todo el mundo, siendo gravemente afectadas y por desgracia, México no ha salido exento de repercusiones.

A principios del año en curso, en México la tasa de desocupación se aproximó al 3.7% de la población económicamente activa. Otra de las problemáticas es que la mayoría del mercado laboral mexicano no es estable, durante el tercer mes del año se registró que el 57.11% de los trabajadores son informales. Además, las cifras indican que 20 de cada 100 trabajadores se encuentran laborando de manera vulnerable, ya sea porque tienen jornadas laborales muy cortas o ingresos inferiores a los establecidos en el esquema de salarios mínimos.

La Secretaria de Hacienda decreto el 6 de mayo del presente año que, debido al confinamiento y al bajo flujo de personas para evitar contagios, se han perdido aproximadamente 667,000 empleos. Se puede observar la gráfica 1 en donde se muestra la pérdida de empleo registrada en abril del año 1994 a 2020.

Las empresas han disminuido la producción, los consumidores se limitan a comprar solo productos esenciales como consecuencia de la misma crisis, el turismo ha reducido significativamente. Estos sucesos no solo afectan individualmente a la población, sino que también afectan la economía de todo el país porque existe una reducción de la principal fuente de ingresos de la federación, como se muestra en la tabla 1.

La mala noticia y lo que se trata de exponer, es que cuando una persona no encuentra empleo, empieza a ubicarse en actividades ilícitas que le permitan obtener ingresos de forma fácil y rápida. Según un estudio realizado por Forbes, el desempleo es una de las razones más directamente relacionado con el robo y algunos delitos catalogados como menores. Y mientras que en todo el mundo la cifra de delitos ha disminuido debido al confinamiento, ya que se piensa que, entre menos personas en las calles, menos transporte y menos comercios abiertos, habrá menos oportunidades para delinquir, en México han aumentado y se estima que cuando se vuelva a la realidad, aumentara todavía más.

En el fondo de los problemas sociales que actualmente estamos observando, existen regímenes dictatoriales, fuertes desigualdades sociales y evidentemente un enorme desempleo. Además de que, si las empresas notan que logran operar eficientemente con poco personal, tal vez una gran cantidad de empleados no logren recuperar su empleo después de la pandemia. Sin lugar a dudas, el gran reto es restituir las plazas de trabajo perdidas y generar mejores condiciones de vida para la población. De no atenderse de inmediato este problema, se seguirán presentando brotes de violencia e inestabilidad, porque ante esta situación, el mexicano, desesperado, ha dejado de pensar y actuar como mexicano.

Comienza a buscar una solución; esto debido a que el gobierno no le da una, o también porque en muchos casos es probable que no haya tenido la educación suficiente, y por ende tampoco oportunidades que lo ayuden a salir de la problemática.

Por otro lado, el confinamiento también ha afectado directamente a cierto sector de la población incrementando la violencia doméstica, en abril se presentaron más de 20,000 llamadas al 911 en todo el país por esta causa, haciendo que muchas mujeres se encuentren en peligro y situaciones de vulnerabilidad en el lugar donde se supone más seguras deberían estar.
La respuesta al incremento de la violencia se ha complicado más que en situaciones normales, ya que las organizaciones encargadas de dar respuesta y actuar contra los abusos están desempeñando otras tareas, que supone el mismo combate de la pandemia. El gobierno envió a policías locales, a la Guardia Nacional y al ejército a vigilar y hacer cumplir las medidas de confinamiento. Sin embargo, el coronavirus no es la mayor causa de muerte en México, la ola de violencia ha provocado casi 10 veces más muertos que el COVID-19.

El primer paso hacia un país más fuerte es la formulación de una visión compartida y un entendimiento común sobre el país y sobre los esfuerzos de recuperación. “La antropología filosófica, y en particular la tomista, ha insistido sobre la unicidad del acto existencial y de la forma substancial en el individuo humano” (Sgreccia, 1997, p. 407).

México ha demostrado ser un país resiliente, que sabe y logra salir adelante sin importar las circunstancias. Sigamos ese modelo y a la vez tratemos de ser más solidarios con los demás y ayudar a los que menos tienen, ya que el 43.8% de la población vive en pobreza, mientras dos terceras partes de la riqueza del país está concentrada solo en el 10% de los habitantes. “La solidaridad es una verdadera y propia virtud moral, no un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común” (Pontificio Consejo Justicia y Paz, 2005, p. 12). Considerando como bien común la suma de los bienes de todo el cuerpo social, no la de cada sujeto en particular. Con una finalidad colectiva e indivisible que solo juntos es posible alcanzar. Es el deber de cada integrante de la sociedad, según las propias capacidades y posibilidades apoyar este movimiento y también tratar de reactivar la economía.

Para así, lograr superar o disminuir el porcentaje de desempleo y con ayuda de los valores, las virtudes y la educación, de la mano, resolver una de las más grandes problemáticas del país como lo es la violencia. “Buscar la paz implica tener confianza en el ser humano, por lo cual, las normas éticas no pueden escapar del testimonio de la realidad” (García González, 2014, p.111). Esa certeza de que las cosas podrían ser de otra manera puede no ser una realidad muy lejana. Pero el cambio está en cada ciudadano, aplicando también la postura filosófica utilitarista, la cual nos dice que “la elección moral debe ser basada en la obtención del mayor bienestar factible, de apoyar las preferencias y de minimizar los sufrimientos, para el mayor número de individuos” (Tarasco, 2009, p. 9).

México puede cambiar el final de esta historia, ha comprobado anteriormente que unido es imparable. En el 2017 se demostró sin lugar a duda, la forma en que la gente participó y tomó la iniciativa, ayudando a salvar muchas vidas y evitando nuevas tragedias fue única. La resiliencia nos llama a aprender de estos y los nuevos retos para enfrentarlos cada vez de mejor manera. Para ello, resulta de enorme valor la conciencia de cada mexicano. El término vida humana se entiende en sus expresiones corporales, psicológicas y espirituales, y ciertamente se debe

atribuir el deber del respeto a todas estas dimensiones, en otras palabras, debemos respetar nuestro país y a cada ciudadano. La suma de sus esfuerzos en cada barrio, escuela y comunidad es indispensable para seguir avanzando en este camino como país. El compromiso de la comunidad y la inclusión de los grupos vulnerables son clave para construir una conciencia y un plan de gestión ante cualquier circunstancia de crisis. Pero, para lograr una sociedad resiliente, debemos considerar el pasado, entender su historia y tomar en cuenta los escenarios futuros derivados de la transformación social. “Se trata, pues, de rescatar y hacer visibles estos procesos para impulsar una nueva forma de enfrentar la realidad, sin los prejuicios arraigados que cancelan las posibilidades en torno a la paz. Con ello, si queremos la paz preparémonos para ella, escuchémosla, evitemos ser sordos ante sus lamentaciones” (Erasmo, 2000, p. 392).

CONCLUSIÓN

México sin duda alguna, se enfrenta a un gran desafío en la búsqueda de la disminución de la violencia y el desempleo, que como se expuso anteriormente son una problemática que viene asechándolo desde hace tiempo, pero ahora toca evitar que se expanda. Como país, México se ha doblado muchas veces, pero nunca se ha partido. No importa el color del gobierno o sus propuestas, la bandera es la misma y lo único que ha hecho que México siempre logre salir adelante es el sudor de cada mexicano y el empuje de sus corazones. Voltear hacia enfrente y sentir la unión y poder que ser mexicano significa, llena de grandeza, de orgullo y eso es lo que realmente define a México, no las cifras, ni sus problemas, ni el gobierno, ni el virus.

La imaginación para la paz no es ilusoria y trata de desenmascarar la falsa realidad al proyectar situaciones superiores y mejores. Justo así se construyen modelos de sociedad proyectadas, sugiriendo modelos de sociedades no violentas, sociedades pacíficas que censuran y reprueban a la sociedad beligerante presente. Es una mirada ética sobre el mundo que imprime la convicción de posibilidades mejores. Aun en los cielos más sombríos, el horizonte que aparece e impulsa para seguir adelante es aquel que irrumpe en la realidad y procede con una imaginación creadora continua, ante las lógicas belicistas. La superación y trascendencia de los conflictos y situaciones de violencia permiten lograr la paz. La violencia, en general, va mermando la capacidad de transformación de los conflictos debido a que “vuelve pesimista a la gente” (Galtung, 1998, p. 112). De ahí que reconstruir las heridas y los efectos de la violencia,

reconciliarnos con el mundo, restañarlo y resarcirlo imaginativamente permite construir una sociedad menos violenta y ratificará la posibilidad de hacer las paces (García González, 2014, p.121).

La ética: Principal elemento de la vida, El COVID-19 como actual enemigo.
La ética: Principal elemento de la vida, El COVID-19 como actual enemigo.

Por : Eduardo David Velasco Dávalos  y Samantha Lilián López Gómez

  Actualmente una de las problemáticas que más se vive en nuestro país es la deficiencia que hay en el funcionamiento y eficacia del sistema de salud pública, tomando en cuenta la disparidad de las posibilidades económicas y la escasez de recursos que la gran mayoría de la población tiene. Debemos estar conscientes de que este tema no es nuevo ya que en los últimos años ha generado diferentes problemas que hoy en día se han visto más expuestos.

La actual Pandemia del COVID-19 ha situado a México en una posición donde el sistema de salud pública queda al descubierto, por lo que surgen los siguientes cuestionamientos ¿se puede priorizar pacientes por encima de otros? ¿vale más la vida de un adulto que puede ser económicamente activo que la de un señor de la tercera edad? , lo que desafortunadamente pone en una situación difícil a nuestros profesionales de la salud ya que se han visto en la necesidad de recurrir a estas prácticas debido a la gran demanda y por los pocos recursos con los que cuenta nuestro sistema de salud, pensando en lo que supuestamente es óptimo para la situación cuando la realidad debería ser completamente otra. Siendo éticos esto puede cambiar.

       Hoy en día sabemos que la situación en nuestro país no entra en los criterios para poder considerarla normal, la actual pandemia mundial ocasionada por el nuevo coronavirus (COVID-19) le ha dado un giro drástico al mundo entero, tanto la economía como la sociedad están de cabeza, sufriendo las consecuencias que cualquier problema imprevisto puede tener y que hablando estrictamente sobre los problemas que implican la salud de la población pueden conllevar limitaciones más abruptas y complejas para la misma que al momento de buscar cuidar y preservar un aspecto esencial de la vida se tienen que adoptar ciertos sacrificios y estrategias que afectan otros aspectos de ésta y conlleven a actuar de manera que no es considerada éticamente correcta.

Desafortunadamente en los últimos años se ha presentado un incremento notable en algunos problemas del país, tales como la pobreza o el desempleo, pero no podemos dejar de lado el inminente problema que existe en el sector de salud, la Secretaría de Salud se ha visto envuelta en problemáticas de gran importancia recientemente como es la falta de capital y los desabastos que ha originado en las diferentes instituciones de salud. La pandemia del coronavirus llegó a México en un momento poco favorable en el que las debilidades del sistema de salud se han visto aún más expuestas, el rápido incremento de los casos de esta nueva enfermedad ha superado la capacidad de muchos hospitales tanto en el sector público como privado y el número del personal de salud como médicos y enfermeros, también se ha visto sobrepasado por el número de pacientes. Esto no sólo refleja un problema directamente en la práctica y en el manejo de la situación, sino que también ha llevado a muchas personas a un extremo en donde tienen que tomar decisiones drásticas en cuanto a la vida de las personas, aquí es donde podemos hacernos preguntas de suma importancia como ¿Se pueden priorizar algunos pacientes por encima de otros? ¿Vale más la vida de un adulto que puede ser económicamente activo que la de un adulto de la tercera edad? Todas estas preguntas están hechas con un único fin, ir más allá de la práctica inmediata de la medicina y de las estrategias actuales de salud y sobre todo pensar en los pacientes como personas, teniendo una visión futura que sólo tomar en cuenta el presente.

Lamentablemente muchos profesionales de la salud se han visto en esta situación de haber tomado decisiones apresuradas y radicales sobre la vida y la dignidad de algunos pacientes, pero si nos enfocamos a revisar a fondo todas las características del ser humano como persona y todos los aspectos que esto involucra, la decisión deja de ser tan complicada.

        ¿Qué es el COVID-19 y por qué es tan peligroso para la salud?

La actual pandemia es ocasionada por un virus perteneciente a una amplia familia de los llamados coronavirus, estos son causantes de diferentes enfermedades de las vías respiratorias, desde resfriados comunes hasta insuficiencias respiratorias graves, una característica importante de estos es que son zoonóticos, es decir, pueden transmitirse entre animales y humanos. Algunos de estos virus han sido responsables de enfermedades como el síndrome respiratorio de medio oriente (MERS-CoV) o el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), en este caso el virus llamado SARS-CoV2 (de las siglas en inglés severe acute respiratory syndrome coronavirus 2) ocasiona la enfermedad catalogada como COVID-19 (de las siglas en inglés coronavirus disease of 2019).

Esta enfermedad tiene las mismas características que cualquier otra que involucre la afectación de las vías respiratorias, por lo que se presenta con los mismos síntomas: fiebre, tos seca y cansancio, congestión nasal, dolor de cabeza y dolor de garganta, estos síntomas suelen comenzar de forma repentina y leve pero con el tiempo puede agravarse hasta llegar a presentar una dificultad para respirar. El contagio es principalmente por el contacto con el virus y cualquier zona del cuerpo que tenga mucosas y de esta manera un acceso directo al organismo, la conformación estructural del virus es muy similar a la de los genes del humano por lo que ingresa de manera muy fácil al organismo, de ahí el peligro que representa, aunado a que tanto la enfermedad como el virus que la ocasiona eran desconocidos en el mundo hasta el inicio de su brote en la ciudad de Wuhan en China, por lo que no se cuenta con ningún antecedente de tratamientos o vacunas para poder contrarrestarlo.

        La actual situación

Como se ha visto México se encuentra en una situación poco favorable con respecto al COVID- 19, el número de casos hasta hoy son más de 35,000 personas y seguirán aumentando con el paso de los días, esto genera una suma preocupación para el resto del país. Es por ello la importancia de analizar el sistema de salud con el que contamos hoy en día los mexicanos,

desde hace algunos años se conoce que ha existido un mal manejo en cuanto a los recursos económicos que dispone el gobierno para la inversión en el sector público de Salud, por lo que en los hospitales esto se ha visto reflejado con un desabasto de medicamentos, con conflictos en el desvío de recursos financieros en la compra de equipo e insumos médicos, entre otras situaciones. Pero ¿Cómo es que se llegó a esta crisis en el Sector de salud? Esto es una de las cuestiones que causa mayor conflicto, debido a la falta de transparencia por parte de las distintas autoridades, ya que hay que recordar que la decisión no sólo es tomada por uno sino por un conjunto, por lo que México es uno de los países que destina menos porcentaje de PIB hacia el sector de salud.

Actualmente esta problemática se ha visto mucho más expuesta frente a la pandemia, debido a que los profesionales de la salud desde un principio no contaban con el equipo de seguridad necesario para poder atender a los pacientes con COVID-19 y por supuesto el gobierno les ha negado la prueba de detección de dicha enfermedad, esto ha generado inconformidades en ellos ya que anteponen su seguridad y la de sus familias. Además de que día con día se encargan de preservar la salud de los pacientes, es indispensable recordar que los médicos, enfermeros y todo el personal de salud juegan un rol sumamente importante, no debemos olvidar que también son personas que arriesgan su vida por los demás, que tienen derecho a la salud, entonces

¿Dónde queda su derecho a la salud? Todos los individuos con respecto al artículo 4º constitucional tienen “derecho a la protección de la salud, donde se tiene que brindar un sistema digno y completo” (Secretaría de Salud, 2015, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). Por lo que en este caso se estaría violando sistemáticamente este derecho y no sólo el de los profesionales de salud sino también de cada uno de los pacientes que son atendidos por ellos. Y es en donde nos damos cuenta de que el que más viola los derechos humanos es el propio hombre.

Aunque se esperaba que las cifras fueran positivas en cuanto a la curva de contagios, esto no fue así por lo que México ahora enfrenta otra cuestión que es la alta demanda hospitalaria, esto conlleva a que los mismos médicos tomen decisiones de índole ética en escenarios más complejos y esto los puede orillar a actuar de manera que para algunos no es considerado éticamente correcta. Es donde a partir de esto, se pueden discutir distintos puntos como:

La asignación de los ventiladores en los pacientes es una situación en la que se implica una decisión muy difícil hoy en día, ya que al encontrarnos en una fase donde el número de casos incrementan, se necesita priorizar pacientes con respectos a otros, aquí es donde surgen los siguientes dilemas éticos ¿Se puede priorizar la vida de una persona sobre otra? ¿Vale más la vida de alguien económicamente activo que de una persona de la tercera edad? ¿Por qué le darían el respirador a alguien con más posibilidades de vivir? Cabe recalcar que todo ser humano tiene derecho a la vida y que este es inalienable, todos contamos con los mismos derechos sin importar la religión, raza, etc.

“El motivo por el que la vida humana debe ser respetada se basa sobre todo en el hecho de que la vida humana, en su integridad y globalidad, y por ello mismo en realidad biológica, pertenece a la persona con la que constituye una unidad orgánica existencial” (Tarasco M., 2017)

Es importante recalcar que los criterios tomados en cuenta no siempre resultarán éticos para todos, por ejemplo:

En medicina de emergencias, existe un mecanismo de atención de desastres o de accidentes con víctimas múltiples que se denomina triage, que significa “clasificación”, de esta manera ejecutando un protocolo de evaluación rápida se determina quienes tienen mayores posibilidades de sobrevivencia y quiénes por su condición presente o subyacente, no. Actualmente se están elaborando guías de criterios éticos que pretenden apoyar la labor de seleccionar pacientes para la asignación de recursos escasos (Profesora e Investigadora: De los Ríos Uriarte María Elizabeth, 2020)

Por ello se ha generado una situación de gran controversia para muchos, ya que buscan involucrar la edad de los pacientes como uno de los criterios establecidos, esto nos sitúa a tener una actitud utilitarista y en parte sociobiologista porque se reduce la dignidad de la persona y el derecho a la vida, mientras que si se toman criterios absolutos esto reduciría aún más las posibilidades de no poder salvar más vidas ante esta situación. Sin embargo, algunos médicos han tomado en cuenta otros criterios como: la autonomía del paciente, su estado general de salud y la gravedad de la enfermedad, ya que para los casos graves de COVID-19 no resulta nada fácil la reanimación debido a que puede generar secuelas importantes para pacientes con estado de salud delicado, entonces se recomienda optar por cuidados paliativos. Por lo que entra uno de los principios de la ética que es “No todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable”.

De esta manera se ha visto implicada la labor de todos los profesionales de la salud ya que, pese a las recomendaciones, son ellos quienes toman las decisiones de forma espontánea y con la falta de recursos de los hospitales en los que se encuentran resulta complicado, esto ha orillado a que lleven una gran carga moral conforme a las medidas que han tomado frente al COVID-19. Es de suma importancia recordar que ningún ser humano tiene la capacidad de decidir sobre quién puede vivir, la vida es una ley moral natural del ser, por lo que uno de los principios de la bioética corresponde a la inviolabilidad de esta.

Probablemente sin la falta de recursos, las decisiones que se tienen que tomar ante esta situación serían más aceptables, pero no sólo influye esto, sino la relevancia de un ser humano ético en la sociedad, que posea valores, virtudes y una conciencia moral recta y verdadera, es decir, que no juzgue, sino que ésta obligue a actuar de forma concreta, ya que nos lleva a discernir entre lo bien y lo mal. De esta manera al tener implícita la ética en nuestras vidas podemos determinar nuestras acciones con respecto a nuestros pensamientos y así proveer soluciones a las diversas situaciones que se suelen presentar.

        Conclusión

Finalmente, después de haber revisado diferentes puntos acerca de la actual problemática ética/médica que enfrentamos ante la pandemia del COVID-19 podemos darnos cuenta que no es algo simple ni sencillo de lo que estamos hablando, el hecho de poner a unas personas y su vida sobre otras refleja la falta de ética que se tiene en la sociedad, no sólo por parte del personal médico si no de todas las demás personas que aun estando al pendiente no hacen nada al respecto. Siendo objetivos y con base en todos los principios de la bioética todo lo que está pasando no tiene justificación alguna, la manera en la que se nos presentan las cosas es meramente utilitarista y no debemos de ir por ahí.

Viéndolo así la solución es muy evidente, dejando de lado que una opción muy favorable sería el apoyo y el desarrollo de la infraestructura del sector salud para poder evitar estas situaciones desde un principio, la mejor solución es que todos debemos de tener presenta la ética y ser éticos, podríamos basarnos en el imperativo categórico de Kant y actuar de manera que nuestro actuar pueda considerarse una ley universal, ver los actos no solo como cosas que pasan, pensar en estos viendo los diferentes factores para que sean actos éticamente correctos, de esta manera y guiándonos por el personalismo todo sería más sencillo, cualquier dilema de esta índole no tendría porque afectarnos, si todos somos éticos esto no tendría que afectarnos en lo más mínimo. Pero esto no debe entenderse como un cambio que aparecería por sí solo, es muy importante que todas las escuelas se tomen enserio el plan de estudios que tienen y que impartan de manera adecuada los contenidos necesarios para que con el tiempo la sociedad crezca con personas basadas en la ética y que de esta manera la gente cada vez sea más capaz de discernir lo que se debe de hacer en casos como al que nos enfrentamos actualmente.

Referencias bibliográficas:

Referencias escritas:

1.- Dra. Tarasco M. (2017) Diversas Posturas Filosóficas que Influyen en el Razonamiento Bioético, Capítulo 8. Ciudad de México.

2.- Dra. Tarasco M. (2017) Diversas Posturas Filosóficas que Influyen en el Razonamiento Bioético, Capítulo 9. Ciudad de México.

3.- Sgreccia, M. E. (2017). Manual de bioética. Ciudad de México.

4.- De los Ríos Uriarte M. E. (2020). Ética en el triage. Ciudad de México.

Referencias electrónicas:

1.- Coronavirus COVID-19 Informe técnico. (2020). Recuperado de 11 de mayo del 2020, desde https://www.portalfarma.com/Profesionales/campanaspf/Asesoramiento- salud-publica/infeccion-coronavirus-2019-nCoV/Documents/Informe-tecnico- Coronavirus.pdf.

2.- COVID-19. gob.mx. (2020). Recuperado de 11 de mayo del 2020, desde https://coronavirus.gob.mx/covid-19/.

3.- Coronavirus disease (COVID-19). Who.int. (2020). Retrieved 10 May 2020, from https://www.who.int/westernpacific/emergencies/covid-19.

Infidelidad financiera
Infidelidad financiera

¿Eres infiel financieramente hablando? Si estás casada o vives con alguien ¿le mientes a tu pareja sobre lo que realmente te costó el vestido nuevo? o al pagar el supermercado ¿escribes el cheque por un monto mayor para recibir el cambio en efectivo y dices que gastaste todo?, ¿tienes alguna tarjeta de crédito o débito, o quizá una cuenta de ahorro, cuya existencia desconoce tu pareja?

Este tipo de conductas son más comunes de lo que imaginamos. Según un estudio aplicado en los Estados Unidos, la mitad de las parejas, en ese país, esconden al otro su verdadera situación económica y financiera. Incluso un 82% de los encuestados ha ocultado, alguna vez, alguna compra a su pareja.

Cuando un hombre y una mujer se casan, usualmente resienten perder su autonomía, en cuanto a la forma de gastar su dinero, ya que llevan años satisfaciendo sus propias necesidades y gustos sin necesidad de dar explicaciones. Sin embargo, una vez casados, la situación es distinta.

A lo largo de nuestra vida de matrimonio, hay ciertos eventos financieros o etapas de transición que son un gatillo en la relación. Es importante reconocer estos eventos y no ignorarlos o negarlos, ya que pueden ser causa de un rompimiento, pero si se manejan correctamente representan una oportunidad de crecer y mejorar el nivel de comunicación, confianza y seguridad en la relación. Estos son:

  • Comprometerse o vivir juntos, que puede llevar consigo: un acuerdo prenupcial, forma de manejar el dinero y las aportaciones de cada uno.
  • Casarse, que puede implicar los gastos de: boda, luna de miel, o del inicio de una vida en pareja.
  • Nacimiento del primer hijo, que son los gastos de: embarazo, parto y del nuevo bebé. También el pensar si ella dejará su empleo o regresará a trabajar.
  • Perder el empleo: en ambos integrantes y que impacta tanto en lo emocional como en lo financiero.
  • Crisis de la mediana edad: cuando alguno o los dos deben retirarse.
  • Una enfermedad o una situación crónica: ya sea en los cónyuges, hijos o algún familiar cercano.
  • Divorcio: además del efecto emocional, tiene un precio económico.
  • Padres ancianos: cuando deben hacerse cargo de ellos.

Uno de los puntos más importantes para establecer una relación duradera es hablar abierta y francamente con la pareja de temas financieros. De aquí la importancia de establecer citas de dinero, en las cuales se hable del ingreso de ambos, de cómo piensan gastarlo y ahorrarlo, y ¿por qué no?, en establecer para cada uno una cantidad para gastos personales.

 En su libro Financial Infidelity, Bonnie Eaker Weil, relaciona la actitud que, tanto un hombre como una mujer, tiene hacia el dinero, con la forma de expresar sus afectos y sentimientos. Así, distingue varias personalidades:

  • El avaro: guarda el dinero sólo para él, esperando que su pareja realice los gastos fuertes. Desea tener grandes cantidades de dinero. Estas personas no son afectuosas, no muestran sus sentimientos y hablan poco.
  • El controlador: controla el gasto llevando cuentas exactas del ingreso y el egreso. Esto daña mucho la relación y, en la parte emocional, se controlan tanto que se quedan solos.
  • El impulsivo despilfarrador: no puede controlar sus gastos ni sus deudas, tampoco tiene control de sus impulsos emocionales; es irresponsable con las tarjetas y cambia de humor bruscamente.
  • El que esconde y espía: no se sabe si tiene dinero, esconde las cuentas y lo que compra. Emocionalmente son personas reprimidas y pasivo-agresivas.
  • El que se sabotea: tiene deudas fuertes, pierde el trabajo o lleva a la ruina su negocio. Provoca crisis en las relaciones y le cuesta trabajo tener intimidad.
  • La persona abierta y segura: no le da miedo hablar de dinero.

Lo anterior me lleva a reflexionar que los problemas que se tiene, como pareja, en relación al dinero, son sólo un síntoma de lo que realmente está sucediendo en nuestra relación.

Y es que lo importante de la infidelidad financiera no es el costo del dinero, sino las razones de fondo por las cuales no le tenemos plena confianza a nuestro esposo, o bien, nosotras mismas no somos lo suficientemente confiables. Esta situación, con el paso de los años, puede volverse cada vez más dañina y llegar a enfermar una buena relación si no se habla a tiempo.

¡Nunca es tarde para hacer algo! No permitamos que el dinero nos aleje o separe y recuerda que:

“No se puede mantener viva la llama del amor, sin confianza ni esperanza” (Pacoyo).

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com. Facebook:  Lucia Legorreta

Hacia una cultura de la vida
Hacia una cultura de la vida

Dra. María Elizabeth De los Rios Uriarte
Profesora investigadora de la Facultad de Bioética
Universidad Anáhuac México

Uno de los grandes avances en materia curativa para el COVID han sido los tratamientos con el plasma de los pacientes recuperados que ayudan a generar los anticuerpos para hacerle frente al virus en una persona infectada. Este tratamiento, aunque prometedor, resulta difícil no por los aspectos técnicos si no por una escasa cultura de la donación de órganos en nuestro país.

El Centro Nacional de Trasplantes reporta que si bien la cultura de la donación ha mejorado en los últimos años, aún existe una gran demanda de órganos, células y/o tejidos que asciende a las 21,500 personas en lista de espera de los cuales, el 67% lo están en espera de un riñón que es el órganos con mayor demanda al que le siguen las córneas con aproximadamente 7,200 personas en espera de las mismas.

¿Cómo fortalecer una cultura de la donación de órganos? Algunas ideas pueden apoyar la reflexión:

1.- La donación de órganos es un tema que debe ser abordado previamente con la familia por quien desea hacerlo. Esto quiere decir que, el momento de vulnerabilidad en que una persona y su familia se encuentran con emociones encontradas debido a una muerte que se prevé muy próxima no es buen tiempo para pensar en donar ya que la razón se obnubila y sólo puede pensar en la recuperación o en el dolor de la ausencia del ser querido. La decisión, además de ser tomada de forma previa debe compartirse con la familia ya que, al momento de fallecer, si hay posibilidad de donar órganos, será ésta la que deba otorgar su consentimiento para proceder a la extracción de los mismos. De no contarse con la autorización de la familia, no se puede proceder y, desafortunadamente, en no pocas ocasiones sucede esto y los órganos se pierden. Hablar, por ende, de este tema cuando ni la vida de uno ni la de los seres queridos están en juego es el mejor escenario para favorecer la donación.

2.- Hay que considerar que los trasplantes pueden ser realizados de pacientes vivos a otros pacientes vivos o bien de pacientes fallecidos a pacientes vivos. En el primer caso sólo se pueden donar los órganos pares que no pongan en peligro la vida o funcionalidad del donante (riñones por ejemplo). En el segundo caso, sólo se puede proceder si se ha decretado el fallecimiento del paciente bien sea por criterios de paro cardiorespiratorio o por muerte. Jamás se deberá coercionar a la familia para que de su consentimiento antes de ser declarado fallecido el paciente ya que se pudieran presentar conflictos de interés; sin embargo, se puede crear una conversación previa entre la misma familia como dijimos anteriormente.

3.- Muy importante es resaltar la idea de que todo trasplantes deberá ser altruista y voluntario. Lo anterior deja fuera la posibilidad de comerciar con los órganos o de que el donante dé su consentimiento siendo coercionado o manipulado por otra persona. El acto de donación es un acto completamente libre que no debe desvirtuarse por necesidades urgentes o por condicionamientos económicos y/o profesionales.

4.- Existen muchos tabús que hace desistir a las personas de donar sus órganos, ente ellos, que, al momento de entregar el cadáver, éste quedará destazado como si hubiera sido sometido a un acto de carnicería eufórica. Esto no es cierto ya que los órganos se extraen con incisiones limpias que después se suturan y ningún miembro del cuerpo se mutila en el proceso. Los rituales funerarios propios de cada familia pueden realizarse de la misma forma que si no se hubieran donado los órganos del finado. No hay razón para desistir imaginando posibles deformaciones del cuerpo a causa de la extracción de los órganos.

5.- La trascendencia de una donación puede ser exponencial, es decir, la vida que se puede dar a partir de una persona fallecida que decide donar sus órganos puede favorecer hasta a diez personas considerando viables todos sus órganos (pulmones, riñones, intestino, válvulas cardíacas, córneas, huesos, tejidos, etc).

6.- La posibilidad de que una muerte pueda traer vida para alguien más es, en sí misma, bella y loable. Mediante la donación de órganos no sólo se salvan vidas si no que se recuperan funciones que hacen posible que las personas se reinserten a su vida y a su familia de nueva cuenta y puedan disfrutar estándares muy altos de calidad de vida. La donación de sangre permite la extracción del plasma que está teniendo efectos positivos en la recuperación de pacientes infectados por COVID.

Así, desde la simplicidad de una donación de sangre hasta la complejidad de una donación de un órgano, cuidarnos unos a otros es un deber que protege y alienta una cultura de la vida y de la solidaridad.

¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos?
¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos?

Siempre he pensado y he tratado de vivir con la convicción de que ayudar a los demás no es un mérito sino una responsabilidad.   Hemos nacido en un país maravilloso:  con grandes bellezas y oportunidades, pero también con una gran desigualdad social, ante la cual no podemos cerrar los ojos y menos dejar de hacer algo.

¿Qué tanto nos ayudamos los mexicanos unos a otros?, ¿qué tanta conciencia tenemos de la responsabilidad social hacia aquellos que tienen menos que nosotros? .   No me cabe la menor duda de que cuando se han presentado enormes desastres naturales: temblores, inundaciones, huracanes,  la ayuda incondicional de los mexicanos surge de inmediato.

Sin embargo, en el día a día, ¿qué tan solidarios somos?, ¿qué tanto de nuestro tiempo, dinero y esfuerzo se destina a los más necesitados?

Para muestra haré referencia a una investigación realizada en nuestro país y publicada en el libro México solidario,   la cual cuantificó el número de voluntarios, personas solidarias y las horas que trabajan;  así como las características y motivaciones principales que llevan a esos hombres y mujeres a apoyar a otros, participando ya sea en organizaciones de la sociedad civil o bien en forma individual.

En México se cree que quienes aportan más trabajo voluntario son personas de ingresos medios y altos con una situación relativamente holgada.   Esto fue desmentido en el estudio, ya que las personas de los diferentes sectores del país colaboran por igual en acciones solidarias, independientemente de su capacidad económica;  asimismo, los de menor escolaridad aportan más tiempo y esfuerzo que los que tienen más estudios.

Las acciones solidarias que prefieren los mexicanos son a favor de la iglesia, la escuela y los vecinos;  ofreciendo en primer lugar trabajo físico, seguido por actividades de enseñanza y al final recolección de fondos.    Quienes pertenecen a un credo religioso se inclinan un poco más a la realización de acciones solidarias.

Es interesante saber que este tipo de actividades se efectúan mayormente fuera de las instituciones o grupos organizados;  es decir, la mayoría de la ayuda hacia los demás es de forma individual o en grupos informales.

Ahora bien,  el tiempo dedicado al trabajo voluntario varía de persona a persona.   Existen los llamados voluntarios intensos que se calcula es el 8% de los mexicanos, trabajan todos los días en este tipo de actividades dedicando aproximadamente la mitad de su tiempo a ayudar a otros.

Los voluntarios típicos que tienen una dedicación constante a las actividades solidarias, que va de dos o tres veces por semana a una vez cada quince días, que representa un 9% de su tiempo.

Por último, el tercer perfil de los actores solidarios corresponde a aquellos a los que se nombra infrecuentes o esporádicos, que dedican a estas labores desde una vez por mes a varias veces al año.   Aproximadamente 1.7 días laborales anuales.

En resumen, el promedio de días por mexicano que se dedica a realizar alguna actividad filantrópica es de 27 al año, que también es lo equivalente a 2.2 días por mes, y si extendemos esa cantidad al 40% de toda la población mexicana mayor de 18 años, tendríamos que aproximadamente 23 millones de personas estarían aportando cada una un promedio de 2.2 días labores por mes.

¿Es suficiente?   En lo personal me parece que el tiempo por mexicano en apoyo de otros es muy poco, partiendo de la base de los 112 millones de mexicanos que somos.     Como mencioné al principio, no es mérito ayudar a otros para ponernos una palomita y calmar nuestra conciencia, es toda una responsabilidad social hacia aquellas personas que no hicieron nada diferente a nosotras, y que sin embargo tienen menos que el resto.

La actividad y el trabajo voluntario tienen implicaciones profundas para la sociedad mexicana.   Favorece la construcción de lazos de amistad, conocimiento de otras personas y situaciones, la experiencia de la generosidad y la reciprocidad, la adquisición de nuevas habilidades, experiencias de trabajo, además de la satisfacción personal y el gusto de percibido tanto en lo individual como en lo grupal.

¿Cómo ayudar entonces?   Con las cualidades, tiempo y circunstancias que tengas en este momento.  Los campos son muchos:  niños, ancianos, discapacitados, enfermos, personas solas, adicciones y otras, que necesitan de un poco de tu tiempo, de tu cariño, de tu compañía.  La ayuda no solo es asunto de dinero.

Te invito a reflexionar:   si en vez de ser 23 millones de mexicanos lo que ayudan a los demás, logramos ser el doble o hasta el triple,  definitivamente México cambiaría y sería mejor.  Pongamos un granito de arena cada uno, ya que los más beneficiados al darnos a los demás seremos nosotros mismos.

Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.com.   Facebook:  Lucia Legorreta

“La corrupción como problema ético”
“La corrupción como problema ético”

Autor: Orlando Daniel Higuera Manjarrez

El tema de la corrupción, como lo expongo en el desarrollo en el presente artículo, es una realidad que sin duda alguna define a la sociedad mexicana, es importante hacer un discernimiento respecto a los motivos y características de los actos de corrupción que inciden en nuestro país y dentro de nuestra sociedad.

La finalidad de la ética es crear un criterio propio de cómo debo actuar, analizar cada circunstancia, analizar factores y campos de acción y tomar la decisión que racionalmente sea la mejor. Es por esto por lo que es importante hacer este tipo de ejercicios en los que podemos analizar un tema de tanto interés y tan común como lo es la corrupción desde una perspectiva ética, de manera tal que logremos aplicar todas las medidas necesarias para el mejor desarrollo de nuestra vida moral.

La corrupción es uno de los temas de moda en nuestro país en los últimos años, no significa que antes no existiera, es una práctica tan usada, tan arraigada en nuestra sociedad que se ha vuelto parte de esta. El presidente Peña Nieto alguna vez aseguró que la corrupción se ha vuelto parte de la idiosincrasia de los mexicanos y la lucha contra la misma se ha transformado en un estandarte, en una insignia que atrae a un gran número de simpatizantes por su familiaridad y sentido de pertenencia con el concepto mismo.

¿Qué es la corrupción? Según el portal de la Secretaría de la Función Pública, organismo encargado de su combate: Consiste en el abuso del poder para beneficio propio. Puede clasificarse en corrupción a gran escala, menor y política, según la cantidad de fondos perdidos y el sector en el que se produzca.

Corrupción a gran escala: La corrupción a gran escala consiste en actos cometidos en los niveles más altos del gobierno que involucran la distorsión de políticas o de funciones centrales del Estado, y que permiten a los líderes beneficiarse a expensas del bien común.

Actos de corrupción menores: Los actos de corrupción menores consisten en el abuso cotidiano de poder por funcionarios públicos de bajo y mediano rango al interactuar con ciudadanos comunes, quienes a menudo intentan acceder a bienes y servicios básicos en ámbitos como hospitales, escuelas, departamentos de policía y otros organismos.

Corrupción política: Manipulación de políticas, instituciones y normas de procedimiento en la asignación de recursos y financiamiento por parte de los responsables de las decisiones políticas, quienes se abusan de su posición para conservar su poder, estatus y patrimonio.

De estos tres conceptos, el que más llama la atención es el de “Actos de corrupción menores”, ¿menores?, este mal es tan palpable que esta definición se puede interpretar como “actos de corrupción cotidianos”. ¿En verdad es parte de nuestra naturaleza?, eso significaría que no se puede cambiar, que es un instinto del cual no podríamos huir y que de nada vale luchar por detener estos actos.

En el instinto intervienen dos factores esenciales: el sentimiento y el conocimiento, pero es un conocimiento sensible, ya que no tiene fin, es algo innato. Por esto, la corrupción no se puede concebir como parte de nuestra naturaleza, sino como parte de nuestro entorno.

La naturaleza ha dado a cada ser existente una forma normativa de comportarse, a lo cual se le llama “naturaleza”, sin embargo, la naturaleza humana por su capacidad auto determinativa carece de definición. Al utilizar la razón y la libertad podemos llegar a ser personas y crea su propia naturaleza. Pero de igual manera, vimos que, al ser un espíritu encarnado, el hombre puede dirigirse y configurarse por medio de sus actos a la semejanza de los ideales más nobles; de no ser así, podríamos asemejarnos a las bestias.

Desmembremos esto enfocándonos en el tema que nos atañe; existen tres tipos de libertad: física, ética y de elección. El ejercicio de la libertad es lo que define nuestra naturaleza, el hombre tiene la posibilidad de obrar de una u otra manera según su voluntad, virtudes o capacidad. En cuanto a los actos de corrupción, en la mayoría de los casos es una elección, si bien sabemos que en nuestro país es algunas veces imposible conseguir algo sin caer en estos actos, la mayor parte se ve motivada por la coerción de los mismos servidores públicos que deberían atender sin mayor interés que el de cumplir su deber.

Es esto mismo lo que ha creado una cultura de corrupción que si bien es deleznable, se ha vuelto necesaria. Todos hemos sido parte en menor o mayor medida de la aceptabilidad de esta práctica y para algunos es cuestión de tiempo. Puede ser disfrazado de una intención noble como acceder a bienes y servicios básicos en ámbitos como hospitales, escuelas, departamentos de policía y otros organismos.

Imaginémonos a la madre que quiere que su hijo consiga atención más rápida en el hospital, pero se ve impedida por los procesos burocráticos y decide “dar un extra” para conseguirlo, o a cualquier persona que va tarde a una reunión y lo detiene un oficial de tránsito y da la famosa “mordida”.

Desde estos casos “nobles”, hasta el caso en el que un juez libera a un criminal comprobado porque este le llegó al precio no hay mucha diferencia, solo una falsa moral. Grandes o pequeños, los actos de corrupción siempre buscan mismo fin: el beneficio propio.

La opinión general considera a la corrupción como un problema jurídico, pero es sin duda un problema ético. Las acciones humanas son de libre albedrio, cuentan con una característica esencial como la voluntad. Así que es ineludible la responsabilidad de todos, tanto del funcionario o persona que ostenta un poder o cargo público que acepta o fuerza este acto, como el civil que lo acepta o busca.

La corrupción es un vicio, un hábito moralmente malo que ha echado raíces dentro de nuestra sociedad. La única forma de combatirlo es desde su centro, a través de la creación de nuevos hábitos que partan de una repetición de actos que nos alejen de esta práctica, de una educación y de impulsar una nueva cultura en la que no se pueda permitir.

 Para concluir, nos va a tomar mucho tiempo poder cambiar esos vicios que hoy por hoy se han impregnado tanto en nuestra sociedad, fueron creados a través de años y años de práctica incesante de un acto moralmente malo como lo es la corrupción. Debemos empezar por nosotros mismos, buscar la perfección de nuestros actos a través del ejercicio de nuestro intelecto y voluntad, todo con la firme convicción de nutrir nuestra vida moral.

Bibliografía:

Cuidados paliativos: del curar al cuidar.
Cuidados paliativos: del curar al cuidar.

Cuidados paliativos: del curar al cuidar.

Autor: Dra. Ma. Elizabeth de los Ríos Uriarte

Profesora e investigadora de la Facultad de Bioética

Universidad Anáhuac México

La OMS estima que, anualmente, 40 millones de personas requieren cuidados paliativos en el mundo y de ellos, sólo el 14% reciben dicha asistencia. Las razones pueden obedecer a razones económicas, culturales o ambas pero, en cualquier caso, se ha evidenciado la carencia en este rubro de atención médica en los últimos meses y la crisis actual nos invita a fortalecer las estrategias de salud pública con enfoque en las enfermedades incurables que requieren un abordaje distinto.

Los cuidados paliativos, según la OMS es el: “enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales”. Su historia data de la Edad Media con la figura de los hospicios que albergaban peregrinos que llegaban, en muchas ocasiones, enfermos. Posteriormente su surgimiento público se remonta hacia 1967 con el Hospicio St. Christopher en Londres fundado por Cicely Saunders.

Los cuidados paliativos son entonces un tipo de atención médica enfocado ya no en el curar si no en el cuidar, de ahí que, etimológicamente, su raíz venga de “pallium” que significa manto aludiendo al acto de aliviar o asistir. Así, los cuidados paliativos entran en el proceso de enfermedad cuando ésta resulta incurable y avanzada dejando al enfermo en una situación terminal.

En México los cuidados paliativos cobran auge a partir de la reforma al artículo 166 Bis de la Ley General de Salud en 2009 en donde se procura atención médica a los pacientes diagnosticados en etapa terminal para garantizarles una muerte natural.

Ahora bien, es preciso entender que si bien se ha contemplado esta posibilidad como parte fundamental del derecho a la salud, no hay una eficiente puesta en práctica de los mismos en el sistema de salud, en parte, por razones económicas que implican invertir en la formación en este campo así como en unidades hospitalarias y medicamentos para asistir a los pacientes, pero, por otro lado,  hay una razón más de fondo que es cultural y tiene que ver con el poco entendimiento y los muchos mitos que se han generado en torno a los cuidados paliativos.

Por mencionar algunas de estas falsas creencias está, por ejemplo, la idea de que los cuidados paliativos son para el “final de la vida”; esto es incorrecto puesto que pueden ser administrados desde el inicio del diagnóstico y hasta por meses antes de ocurrir el momento del fallecimiento, por ende, no hay que esperar a que al paciente el queden horas de vida para acudir a ellos si no que hay que remitirlos desde el momento del diagnóstico inicial, lo que me lleva a mencionar que otro gran mito es creer que no sirven para nada, esto obedece a que, cuando la muerte está próxima y es cuestión de horas, los síntomas que presenta el paciente son muchos y muy variados y, en general, de muy difícil control, por lo que a veces el equipo de cuidados paliativos tarda mucho en encontrar los medicamentos apropiados y en las dosis específicas para cada paciente.

Otro aspecto que es muy importante a considerar es que no sólo alivian el dolor como generalmente se les ha asociado si no que constituyen una estrategia de atención integral al enfermo y a su familia de tal manera que, además de brindar la asistencia médica, acompañan los aspectos psicológicos, emocionales y espirituales del paciente y de su familia ayudando en el proceso de entendimiento y aceptación de la enfermedad y de la muerte.

A pesar de su inmensa bondad y pertinencia, aún falta mucho por hacer para impulsar una cultura que acoja los cuidados paliativos con agrado, un gobierno asigne un presupuesto a este rubro de atención, así como más políticas públicas que fortalezcan su puesta en práctica y su exigencia como derecho humano.