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A mi si me importa Visibilización del embarazo infantil y adolescente

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número tres es garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas y todos en todas las edades y entre las metas incluye garantizar, para el 2030, el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluidos los de planificación de la familia, información y educación, y la integración de la salud reproductiva en las estrategias y los programas nacionales.

Entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muy tristemente México ocupa el primer lugar en embarazo infantil y adolescente, con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad.

En el mundo, la tasa global de embarazos precoces (entre 15 y 19 años) se ubica en 46 nacimientos por cada 1000 niñas; en América Latina y el Caribe llega a 66.5 nacimientos por cada 1,000. Nuestro indicador nacional únicamente es superado por las cifras del continente Africano. En África occidental, por ejemplo, la cifra es de 115 nacimientos cada 1.000 mujeres, en África subsahariana, la cifra es de 200 cada 1.000 mujeres, la más elevada del mundo. República Centroafricana, Níger, Chad, Angola y Malí encabezan la clasificación.

Este problema tiene una mayor incidencia en los países de ingresos medianos y bajos y en la población de esas naciones, que se encuentra en los segmentos más desfavorecidos educativa y económicamente.

En México, 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Es así que de acuerdo con estos datos, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años.
Como resultado, las madres adolescentes están expuestas a situaciones de mayor vulnerabilidad y a reproducir patrones de pobreza y exclusión social.

El embarazo en niñas y adolescentes es un fenómeno multifactorial pero sin duda la falta de la apropiada educación y comprensión de la sexualidad, los tabúes y frenos sociales, el limitado o nulo acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, son factores preponderantes que potencian éstas dramáticas cifras.

El Gobierno de la República ha desarrollado la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), producto del trabajo conjunto de 16 dependencias.

El objetivo general de la ENAPEA es reducir el número de embarazos en niñas y adolescentes en México con absoluto respeto a los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos. Sus dos grandes metas son: a) Reducir el embarazo en adolescentes es una de las principales metas de la ENAPEA. Para ello, se plantea disminuir a cero los nacimientos en niñas de 10 a 14 años y reducir en un 50% la tasa especifica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años para el año 2030.

Pero en realidad no podemos esperar a que sea el gobierno quien solucione este problema que se origina en la célula básica de la sociedad, la familia, todos podemos y debemos contribuir a que México sea mejor y una estrategia en la cual todas y todos podemos contribuir es aumentar la visibilidad del embarazo en la infancia y adolescencia, sus factores determinantes y consecuencias, así como a los grupos más afectados, mediante datos desglosados, informes cualitativos y testimonios.

A mi si me importa, por eso en este primer artículo que escribo para BIOÉTICA PARA TODOS quiero invitarles a dar más énfasis en la visibilidad del embarazo adolescente, porque parece a veces que se normaliza, que va a ocurrir y que no podemos hacer nada. Necesitamos contar la historia y también el impacto del embarazo en la vida de las niñas y adolescentes.

Se habla mucho de la interrupción legal del embarazo pero poco se habla de la atención a esta problemática y por supuesto el aborto no puede ser un método anticonceptivo.

Lamentablemente esta problemática no escandaliza tanto como la falta de gasolina y siguen llegando niños que deberán enfrentar la vida en situaciones de suma desventaja.

Esta situación no es un problema que compete únicamente a la familia del recién nacido, es un problema social que nos compete a todos.

Autor: Álvaro Alarcón Tabares

El Autor Álvaro Alarcón Tabares es maestro en Derechos Humanos por la CNDH y maestro en Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac.

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