Twitter response:

Etiqueta: Ética

El mejor y el mayor interés del paciente
El mejor y el mayor interés del paciente

Con frecuencia se requiere analizar los casos que comporten un dilema bioético desde alguna de las metodologías de la Bioética Clínica para poder tomar las decisiones que se conciban como correctas y éticas según cada caso particular y no resulta menos frecuente que el bioeticista, al hacerlo, se enfrente a la interrogante sobre el punto de vista desde el cual se deberán emitir las recomendaciones, es decir, si éstas deberán hacerse basándose en la estimación personal del bioeticista y, por ende, en sus propios juicios y valores o bien desde la óptica del paciente que requiere un escudriñamiento más profundo de otros juicios y valores. En términos más exactos, hablaríamos del difícil ejercicio de ponerse en el lugar del otro y decidir desde su jerarquía axiológica.

Así, hay quienes afirman que la objetividad plena es imposible ya que, el bioeticista percibe el caso desde su propia concepción antropológica y ética y por más que haga el esfuerzo de ponerse en el lugar del paciente, nunca lo logra del todo debido a que cada persona tiene sus propias ideas y valoraciones. Por otra parte están los que sostienen que el bioeticista no sólo puede si no que debe emitir recomendaciones basándose en la cosmovisión del paciente y no en la suya, es decir, optando por el “mejor y mayor interés del paciente” aún a pesar de que la opción pudiera no ser la que él/ella elegiría si se encontrara en la misma situación que el paciente.

Así pues, si se analizan las diversas metodologías para el análisis de los casos desde la Bioética Clínica únicamente la propuesta por Bernard Lo propone establecer y analizar los valores de los profesionales de la salud por encima de los valores de los pacientes, esto con la finalidad de que el profesional de la salud no entre en conflicto con actos o procedimientos que comprometan su moral interna. La mayoría de las metodologías, proponen, con diferentes términos, analizar el caso desde el paciente mismo obedeciendo a lo que, en la literatura norteamericana, se denomina “patient’s best wishes”, es decir, el mejor y mayor interés del paciente.

Ahora bien, cabe decir que pensar en el mejor y mayor interés del paciente puede no ser, necesariamente, la máxima de defender su vida a toda costa o continuar tratamientos que no se consideran benéficos para el paciente sólo porque están indicados. A veces, incluso, el mejor y mayor interés del paciente puede ser no iniciar un tratamiento, maniobra, terapia o medicamento; de aquí la importancia de analizar con precaución, como lo hacen la mayoría  de las metodologías, la circunstancia que rodea al paciente: desde su condición y posibilidades de mejora y sobrevivencia, hasta su entorno familiar y social, pasando por si situación económica y su bagaje cultural y religioso considerando siempre que, si se encontrara en todo este análisis, un elemento que afectara considerablemente la salud física, mental o emocional del paciente y la comprometiera, habría que atenderlo y darle prioridad sobre otros.

Por lo anterior resulta imprescindible analizar el caso desde varios ángulos para detectar posibles condiciones que, quizá no sean los motivos principales por los que se discute el caso o por los que se solicitó la consulta de un bioeticista pero sí lo suficientemente fuertes para ver afectada la vida y la calidad de vida del paciente.

En conclusión, si bien es absolutamente imposible obtener la total objetividad de parte de un bioeticista, es imprescindible que se analice todo el entorno del paciente para contar con más elementos que brinden ámbitos de objetividad para tomar aquellas decisiones que más le convengan al paciente, no a la familia, no al profesional de la salud, no a la institución y por supuesto que no al bioeticista si no al paciente mismo dada su enfermedad o condición pero también dado su entorno. El mejor y el mayor interés siempre será del paciente y sólo de éste. 

Autor: Dra. Ma. Elizabeth de los Rios Uriarte

El significado de ser padre
El significado de ser padre

Mucho se ha hablado del equilibrio que tiene que lograr la mujer entre su familia y su trabajo, sin embargo, estoy convencida que la lucha por este equilibrio es también tarea del hombre. Incluso, valdría la pena preguntarnos ¿hasta dónde tiene el hombre asumida su propia misión en la familia?

Antes de continuar, cambiaré las palabras de hombre y mujer, por las de papá y mamá. Hecho esto, diré que en nuestro país seguimos pensando y viviendo el viejo modelo de pareja en la que el papá es el proveedor o abastecedor económico de su familia, y es quien delega funciones, entre las cuales se encuentra el que la mamá sea quien debe educar a los hijos.

Sin embargo, tanto el padre como la madre de familia pueden dirigir su trabajo a robustecer su YO, a tener popularidad, dinero, a amar su profesión por encima de todas las cosas, o realizarlo buscando el bien de su familia.

En este sentido, considero que el trabajo debe estar subordinado a la familia y no situarlos al mismo nivel, ya que el motor del trabajo es la familia, pero el motor de la familia es mucho más amplio, es el amor.

De hecho, importa menos fracasar en el trabajo si la persona continúa siendo admirada y apoyada por su propia familia. En cambio, una vez rota la familia se incrementa la probabilidad de fracasar también en el trabajo.

Esto lo digo porque los hijos necesitan, desde que nacen, el apoyo y apego de su padre. La excesiva presencia del padre en el trabajo, no justifica su ausencia en la vida de familia. Hoy en día, esto es un punto importantísimo y considero que muchos de los padres actuales ni siquiera se han planteado el problema.

Se ha demostrado que la ausencia física del padre puede hacer mucho más daño psicológico a su hijo que la natural ausencia que se produce cuando el padre muere.

Algunas de las consecuencias – estudiadas por expertos- ante la ausencia del padre pueden ser: disfunciones cognitivas, déficits intelectuales, privación afectiva, inseguridad, baja autoestima o mal desarrollo de la identidad sexual

Recuerdo lo que dice Aquilino Polaino, gran psiquiatra y profesor universitario, al señalar que: “algunos de mis alumnos tienen problemas y no los tendrían, seguro estoy de ello, si hubieran tenido el necesario afectivo y efectivo contacto con su respectivo padres varones….en muchos de ellos se advierte el hambre de paternidad, que sólo puede satisfacerla su propio padre”.

También en la Universidad de Valencia se ha investigado al respecto. Ahí se llevó a cabo un estudio entre niños de siete y catorce años, preguntándoles cuáles eran las dos cosas que los hacía más felices; casi un 90% contestó: estar con mis papás y tener hermanos.

Reconozcamos que muchas veces los papás estamos inmersos en el trabajo con la idea de generar bienes materiales, pero nos olvidamos de estar con los hijos, en especial, es el hombre quien se pierde de ese gran valor y satisfacción que da el ser un auténtico padre de familia.

En el matrimonio y en el hogar hay dos cabezas que pueden alternarse, suplirse, complementarse, delegarse, o actuar simultáneamente según convenga a los hijos y a la familia.

Sin duda, más allá de la parte económica lo que realmente nos debe importar es el patrimonio vital, esto es, las vivencias que desde niños guardamos en el corazón y que recordamos por siempre.

De ahí que puede ser interesante preguntarnos ¿Qué nos gustaría que nuestros hijos recordaran de nosotros como padres, de la educación que les estamos dando? O simplemente ¿Qué recuerdos tenemos de nuestro papá?

Si tu respuesta no es tan clara, ahora es el momento de hacer cambios que nos haga replantear el significado de la paternidad, vale la pena intentarlo ¿no crees?

Autor: Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.

Contacto: lucia@gmail.com

Sitio web: www.lucialegorreta.com

Facebook: Lucia Legorreta

La clonación y el problema moral
La clonación y el problema moral

Hoy en día, con el avance de la tecnología y los grandes descubrimientos científicos en términos médicos es posible clonar a un ser vivo al gusto, digo esto porque hay personas que pagarían por clonar a su mascota, la desventaja de este procedimiento es que es ineficiente, ya que no pueden desarrollarse a su máximo potencial y hay envejecimiento prematuro debido a la edad relativa de los cromosomas tomados. Estaría bien, por la nostalgia y el cariño que se tuvo a un ser vivo que formó parte de nuestras vidas, pero jugar y experimentar con la naturaleza no lo encuentro éticamente correcto. Ya metiéndonos en el caso de la clonación terapéutica, creando el embrión para producir células madre con fines experimentales, para avanzar en la medicina y así poder crear alguna cura, el problema de esto es que al clonar las células se pueden formar células cancerosas por la mutación que se da por el mismo procedimiento, esto puede ser un gran obstáculo para lograr algún fin en específico.

Debido a que la sociedad aún no está muy informada en este tema y por la controversia que se ha generado a través de los años de que si son éticamente correctos estos procedimientos o no lo son… Un punto que me parece interesante es que si se clona a un ser humano ¿qué pasa con él? Se dice que este ser clonado no contará con un alma, ya que la persona “original”, al ser concebida por métodos naturales, sí cuenta con una, e igual forma ¿la persona clonada valdría lo mismo que la persona original, o sólo sería creada como “conejillo de indias” para mantener vivo y salvo de quién fue clonado? Un tema de controversia, apoyado por unos y repudiado por otros. Aún estamos en la base de lo que puede llegar a ser un gran avance científico y médico o una atrocidad y “violación” a la vida per sé.

Autor: Germán Mendoza Hernández

La clonación: éticamente aceptable?
La clonación: éticamente aceptable?

El universo como un todo y en su conjunto tiene una infinidad de seres vivos únicos e irrepetibles variando por especies, el ser humano desde sus primeros tiempos se ha cuestionado una pregunta que hasta el día de hoy no puede ser contestada con exactitud, ‘’cual es el origen de la vida’’.

Ante dicho cuestionamiento y con el fin de lograr una igualdad entre los seres vivos, el hombre ha buscado procedimientos para el perfeccionamiento del ser humano; pero es éticamente correcto el buscar procedimientos para conseguir individuos perfectamente idénticos, ante tan grande pregunta sería analizarlo desde las corrientes de la bioética principalmente desde las dos que más se contraponen que sería el personalísimo y el sociobiologismo, la primera mencionada no le da lugar para poder pensar si sería aceptada ya que la corriente personalista busca la dignidad humana y a la persona como un todo, pero contraponiéndose con dicha corriente el sociobiologismo está a favor ya que busca el perfeccionamiento del hombre.

Muchos podrían tener una infinidad de buenos argumentos y aunque fuera válida la clonación desde un marco legal las repercusiones al futuro es algo en lo que poco se pregunta, desde el trato, quien sería sujeto a las obligaciones que generaría el clon, hasta cómo se debería denominar a dicha persona y desde qué momento. Porque si bien sabemos el proceso para la clonación sería transmitir el ADN de una persona a un embrión y que este se reproduzca desde un vientre, tal y como se hace en la fertilización In vitro, es algo que a la luz de la ciencia va avanzando muy rápidamente pero desde el punto de vista legal y ético es algo que muy poco se cuestiona.

Autor: Milton Carlos Guerrero Pérez

Madres trabajadoras:  Una gran fuerza
Madres trabajadoras: Una gran fuerza

Mamá, una de las primeras palabras que aprendemos a decir al crecer.   Los datos nos indican que en México residen 40.8 millones mujeres mayores de 15 años, de las cuales 71.6% han tenido al menos un hijo.    Es decir: siete de cada diez.

A lo largo de la historia las madres han jugado un papel fundamental en la sociedad.  Cada vez vemos a más padres involucrados en la educación de los hijos, pero sigue siendo la mujer la principal educadora.

Los niños pequeños necesitan la guía de ellas para aprender cómo cuidar de sí mismos, y muchas veces es el papel de la madre enseñar habilidades básicas de la vida a sus hijos. Parte de esto es andar creando límites para los niños puedan seguir o protegerse.

La evidencia psicológica ha demostrado que, si la relación entre la madre y el niño es fuerte, entonces ese niño tiene más probabilidades de crecer con una vida estable y feliz. Los niños que no reciben el amor y el cuidado de sus madres tienen una mayor probabilidad de tener problemas de fijación y las cuestiones de seguridad emocionales. Además de dar a luz o en su caso adoptarlos, las madres dan a luz a niños que crecen un día para convertirse en miembros contribuyentes de la sociedad.

Muchas madres hacen grandes sacrificios para sus hijos. Y hoy en día el papel de la madre se ha diversificado mucho, ya sea por decisión de mantener una carrera profesional, por las necesidades económicas o por las diversas razones que las impulsen hoy en día muchas mujeres no solo se encargan de la crianza de sus hijos, sino que también son parte de la fuerza laboral.

Si eres una mamá que está educando sola y que trabaja fuera de casa,  te recomiendo algunas medidas que pueden ayudarte:

– Padre y madre al mismo tiempo:   hombres y mujeres tenemos diferentes formas de educar, por lo que es recomendable encontrar figuras paternas cercanas que puedan ayudarte en situaciones especiales o periódicas.   Puede ser el abuelo, un tío, hermano o primo que te apoyen para tocar temas de estudios, sexualidad, amigos o posibles peligros.

– Habla mucho con tus hijos:  explícales porque sales a trabajar y estás menos tiempo con ellos.   Háblales de cómo te sientes, de tus alegrías y tristezas;  preocupaciones y logros.   Para que sepan y vivan esta realidad contigo.

– Establece límites:  aunque estés fuera de casa mucho tiempo es indispensable que en tu hogar existan reglas y límites.    Es fácil caer en el error de compensar el tiempo fuera de casa con regalos, permisos y poca exigencia.

– Dedícate tiempo a ti misma:    las madres trabajadoras se exigen demasiado y se olvidan de su persona.    Es importante que busques distracciones, pasatiempos, diversiones y que no te olvides de lo importante que eres:   visitas al doctor, alimentación, vida espiritual, entre otras.

¿Cuántas madres trabajamos?

Las cifras revelan que el  96 % de las mujeres con hijos participan en la producción de bienes y servicios. En México, por cada 10 horas de carga total de trabajo remunerado y no remunerado realizadas por las mujeres, los hombres realizan 8.3 horas.

Algunos critican a las madres trabajadoras.  Se llevó a cabo un estudio con el que, se comprobó que el ser una madre trabajadora no repercute negativamente en los hijos, todo lo contrario, estos serán los próximos triunfadores del mundo, unos adultos con éxito y un futuro brillante.

De la misma forma las madres que no trabajan y se dedican 100 por ciento al hogar también benefician a sus hijos de formas diversas e importantes, esto sin dejar de tomar en cuenta que ser ama de casa también conlleva tiempo, dedicación y esfuerzo no remunerado económicamente.

No obstante, lo anterior,  sea que la mujer decida ser madre trabajadora o dedicarle todo el tiempo del día a sus hijos, siendo que ninguna de las opciones está exenta de dificultades, beneficios y responsabilidades,   se debe respetar la decisión de las mujeres ya que cada una contribuye de su manera en gran medida al desarrollo de la sociedad.

¡Una gran ovación a las madres, que se merecen toda nuestra admiración y respeto!

Autor: Lucía Legorreta de Cervantes

Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer.

cervantes.lucia@gmail.com  

www.lucialegorreta.com.  

Facebook:  Lucia Legorreta

El Aborto
El Aborto

El aborto actualmente es un tema muy polémico, debido a los puntos de vista que cada persona tiene. Hay personas que están a favor de la vida de un embrión de pocas semanas, mientras que otras piensan que el aborto es la solución para un embarazo con problemas a lo largo de su desarrollo.

En lo personal pienso que una vida se inicia desde el momento de la concepción, esto es ya que cuando una célula está en interacción con otra célula se considera vida, muchos dicen que antes de la séptima semana del embarazo se considera como un saco de células. Según estudios, las mujeres embarazadas aseguran sentir actividad dentro de ellas, aunque no tengan el desarrollo necesario para poder moverse como en una etapa más desarrollada. Al igual se dice que en esta etapa el embrión todavía no desarrolla su sistema nervioso, por lo que este embrión no siente y no es consiente del acto que se está realizando.

Se dice que la persona desde el momento de la concepción tiene derechos, basándose en esto, se dice que al tener la interrupción del embarazo estamos atentando contra dichos derechos. La ley asegura que el aborto es la interrupción del embarazo después de la 12 semana de gestación. La despenalización de la ley ha sido un tema hablado en todo el mundo, ya que dependiendo del lugar donde se quiere realizar se tienen normas que establecen cuales son los requisitos necesarios para llevar a cabo este procedimiento.

Existen situaciones entre la sociedad que las personas creen que se debería de tomar como solución el realizar un aborto, entre estas se encuentran los embarazos no deseados, estos debido a situaciones económicas o problemas personales que lo involucran. Esto tiene soluciones como son apoyos económicos del gobierno o hasta existe la opción de adopción.

Al igual se habla de la situación del embarazo dado como resultado de una violación, pienso que al día siguiente de una violación se debe llevar a atención médica a la mujer y se pueden realizar procedimientos médicos como lavados, entre otros que pueden evitar antes de tiempo la concepción y así posteriormente dar atención psicológica.

Ante esta situación se sabe que el embrión no cuenta con la posibilidad de defender su vida, por lo que yo considero necesario que nosotros podemos protegerla y darle el derecho de vivir y formarse como una persona. Debemos de darle la oportunidad a ese embrión de hacer su vida.

Se deben de hablar igualmente de las consecuencias del aborto en las mujeres tanto física como psicológicamente, se habla de casos donde el aborto no ha sido llevado con el protocolo correcto y las medidas sanitarias necesarias no se han tomado en cuenta, esto da lugar a abortos que han dado como consecuencias problemas como volverse infértiles, rasgaduras en el útero, problemas para embarazarse fácilmente, alteración hormonal y hasta la muerte.

Pero la más importante se considerarían las consecuencias psicológicas que sufren las mujeres después del aborto, esto se da por el trato que se dio al momento de realizarse el procedimiento, la alteración hormonal dando lugar a grandes depresiones que dan lugar a aislamiento a la sociedad y hasta suicidios.

Se debe apoyar la vida ante cualquier situación, dándole derecho a vivir, dándole la oportunidad a ser una persona que posiblemente cambie el mundo y la manera de pensar de todos. Se debe apoyar la vida ante cualquier situación, así como nosotros la tuvimos.

Autora: Isabel Wiechers Fernández del Castillo .

FEMINISMO: ¿Hemos ganado o perdido las mujeres?
FEMINISMO: ¿Hemos ganado o perdido las mujeres?

Durante los últimos años, el papel de la mujer ha cambiado muchísimo. Retrocedamos tres generaciones y veamos cómo las mujeres nacidas en los años treinta, muy pocas trabajaban o estudiaban.  Se casaban muy jóvenes, de catorce o quince años; se dedicaban de lleno a su casa, a su marido, las familias eran más grandes: el promedio de hijos por mujer en los años sesenta, en México, era de siete; no trabajaban a menos que fuera necesario.

Con las mujeres que nacieron en los años cincuenta y sesenta, se inició el cambio: empezamos a estudiar, a formarnos, a trabajar, a votar. Las oportunidades de trabajo y realización se incrementaron en los campos políticos, laborales, económicos y sociales.  Las familias se vieron reducidas a dos o tres hijos: aparece el movimiento feminista y una nueva forma de vida en la cual la mujer compagina familia y trabajo.

Ahora prácticamente las mujeres jóvenes estudian o estudiarán preparatoria, muchas terminarán una carrera y hasta una maestría;  piensan trabajar, hablar varios idiomas, saber de computación, tienen pensado el número de hijos que les gustaría tener (uno o dos máximo); no se quieren casar a temprana edad.  En fin, su vida es muy diferente a la de sus abuelas o la de sus mamás.

El día típico de una mujer ejecutiva o profesionista que está casada y tiene un empleo de gran responsabilidad en una empresa, es mucho más ajetreado y estresante que el de la mujer de hace unas décadas.   Muy probablemente se inicia en las primeras horas de la mañana y no termina antes de las once de la noche. Su trabajo puede incluir varios viajes al mes, comidas o cenas fuera de casa, largos horarios de oficina y por supuesto estar disponible en su celular para cuando la necesiten.

Si bien estas condiciones de trabajo son las mismas para los hombres, para una mujer estas actividades se suman a las responsabilidades de atender el hogar y a los hijos, y en algunas ocasiones a sus propios padres.

Encontramos entonces mujeres luchando día a día por ser buenas profesionistas, esposas, madres, amigas e hijas;  haciendo ejercicio para estar en forma; buscando métodos de belleza para estar guapas y atractivas; asistiendo a reuniones sociales y terminando muchas de ellas totalmente agotadas, estresadas o hasta deprimidas a lo largo de los años.

Por un lado, acepto esta realidad en el cambio de la mujer. Me parece algo maravilloso ya que tenemos más oportunidades que antes; pero por otro lado, percibo el gran riesgo que tenemos de caer en un desequilibrio de vida, que nos lleve a descuidar nuestra esencia como mujeres, como madres y como esposas.

¿Quién inventó eso del Feminismo?, me preguntaba una amiga, si hace unos años estábamos tan contentas, y ahora resulta que tenemos que ser súper mujeres: hacer de todo y hacerlo bien.

La liberación femenina ha traído, sin duda, muchos beneficios. No obstante, en este camino se han perdido algunas ventajas, tales como el tiempo libre, la serenidad y vivir con más sencillez.

¿Dónde está aquella mamá tranquila y en paz a la que encontrabas en su casa por las tardes?  ¿Dónde está aquella esposa que estaba al pendiente de las necesidades de su cónyuge?  ¿Dónde está aquella mujer que vivía feliz y serena?

Como todo en esta vida,  el equilibrio es lo más deseable.  Estoy convencida de que no podemos y no queremos volver a las condiciones de hace tiempo, pero tampoco me convence la vida que nos estamos auto imponiendo.

Vivamos un Feminismo en equilibrio. Esto implica el realizarnos como mujeres en el campo laboral, pero también realizarnos como mujeres en el campo familiar y personal y no permitir que este dizque feminismo nos llene de ideas absurdas de competir con los hombres y hasta de vivir peleados con ellos.

Recobremos nuestra feminidad, ¡para que resurjan los caballeros de antes! El sentirnos protegidas por un hombre no es señal de debilidad, dejémonos consentir y conquistar por ellos, y comprobaremos cuánto más felices podemos ser. 

Autor: Lucía Legorreta de Cervantes Presidenta Nacional de CEFIM, Centro de Estudios y Formación Integral de la Mujer. cervantes.lucia@gmail.com www.lucialegorreta.comFacebook:  Lucia Legorreta

Bioética con enfoque a la violencia de género
Bioética con enfoque a la violencia de género

Empezaremos por mencionar la definición de género: El Diccionario de la Real Academia Española define «género» (del latín genusgeneris) como «conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes .

El género, por tanto, puede usarse tanto para definir a personas de sexo masculino como femenino. Por lo tanto actualmente género :”Son las diferencias entre hombres y mujeres que responden a una estructura cultural, social y psicológica y no a condiciones biológicas” la cual es muy radical y deja de lado la base biológica en lo que suele llamarse «femenino o masculino”.

La bioética «es el conjunto de conocimientos científicos que estudian la transformación tecnológica de la medicina y es, además, la respuesta racional a los problemas morales, políticos y sociales que plantean las formas de atención a la salud humana, con la única finalidad de producir beneficio en las intervenciones biomédicas». Actualmente su campo se ha ensanchado y relacionado con las humanidades y las ciencias psicológicas y sociales.

Por lo que la bioética consiste en un diálogo interdisciplinario entre ética y vida, entre filósofos humanistas y profesionales en salud que promueva un movimiento socio-cultural entre los ciudadanos.

Cuando hablamos de bioética es necesario tomar en cuenta conceptos claves fundamentales, como son la autonomía, el bienestar y la justicia.

Es importante y necesario hablar sobre la problemática, de género ya que por  mucho tiempo, ha existido la desigualdad entre hombre y mujer, donde esta última ha sido marginada  y colocada en un plano inferior en relación al hombre . En la actualidad, se esta trabajando en los conceptos de equidad de género y que se fomente el desarrollo de la mujer en todas las áreas.

Existe una gran desigualdad entre hombres y mujeres y estas muchas veces son reforzadas en el hogar, por instituciones sociales, jurídicas, religiosas y políticas. A la mujer se le ha subordinado y desvalorizado  teniendo menos oportunidades .

Las mujeres en nuestra sociedad padecen opresión de formas muy distintas, algunas basadas en  raza, etnia, orientación sexual y clase socioeconómica. Por lo que es necesario comprometerse en transformar la sociedad de tal manera que se elimine la opresión en todas sus expresiones.

El sexismo es evidente, por ejemplo la violencia y las  agresiones sexuales ejercidas contra las mujeres, lo cual tiene como consecuencia daños físicos y psicológicos Asimismo, la desventaja económica que las mujeres padecen en el ámbito laboral, en donde el salario promedio que ganan ellas es menor a dos terceras partes del salario promedio de un hombre, como en la adquisición de cargos laborales tanto legal, político, financiero, cultural y militar.

Para poder eliminar todo lo antes planteado es necesario analizar y actuar sobre los siguientes puntos tomando en cuenta la base de los principios de la bioética:

Respeto a la persona

  • Respeto a la vida de la mujer.
  • Defender su dignidad y su valor como persona.
  • Adoptar medidas legislativas que prohíban toda discriminación contra ella.
  • Eliminar prejuicios sobre su inferioridad.
  • Suprimir la trata de mujeres y la explotación de la prostitución.
  • Elección del cónyuge por libre albedrío y matrimonio con pleno consentimiento.
  • Defender los derechos de la mujer y facilitar su acceso a todos los niveles e instancias de toma de decisiones.
  • Defender su derecho a no ser sometida a tratos crueles o degradantes.

Beneficencia

  • Acceso a alimentación adecuada de acuerdo con los ciclos de vida y condiciones especiales como el embarazo.
  • Promover la prevención y un sistema oportuno y de calidad para el cuidado de la salud de la mujer.
  • Protegerla durante el embarazo, con atención médica e información sobre planificación familiar.
  • Prevenir y erradicar la violencia física, sexual y psicológica contra las mujeres.

Justicia

  • Igualdad de derechos, oportunidades y responsabilidades, fomentando la redistribución de roles, en los cuales las mujeres no sólo estén relegadas a lo privado mientras los hombres dominen en lo público.
  • Erradicar el analfabetismo y lograr el acceso equitativo y no discriminatorio a la educación.
  • Facilitar su acceso a puestos de responsabilidad que ofrezcan la posibilidad de inspirar las políticas de las naciones y promover soluciones innovadoras para los problemas económicos y sociales.

Conclusión

Al sentar las bases de una sociedad sobre los principios de la bioética, permitiremos  que las personas, de acuerdo con su género, se desarrollen en un ambiente armónico, equilibrando lo biológico, lo psicológico y lo social.

Bibliografía

http://kolectivoporoto.cl/wp-content/uploads/2015/11/Varios-Mujer-Mujeres-y-Bio%C3%A9tica.pdf

https://psicologiaymente.com/miscelanea/estructura-ensayo

http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252015000400011

Autor: Ricardo Soto Ladrón de Guevara

El no nacido y sus derechos esenciales.
El no nacido y sus derechos esenciales.

El ser humano debe ser reconocido y protegido desde el momento mismo de su concepción y hasta su muerte natural; esta es la postura de la Iglesia Católica y la de la bioética personalista. Esta sencilla postura era la que defendían hasta fecha reciente los códigos de ética médica y las legislaciones de la mayor parte de los países civilizados.

Múltiples estudios médicos demuestran que la unión del óvulo con el espermatozoide da origen a la primera célula del nuevo ser, es decir el huevo, bajo condiciones de normalidad. Éste a su vez posee los 46 cromosomas con toda la información genética necesaria y suficiente propia de una nueva persona obteniendo así su propia individualidad e identidad, por completo diferente a la de la madre gestante. Toda la esencia humana ha pasado por el proceso inicial de la unión de un óvulo con un espermatozoide y desde ese mismo instante se le infunde el alma, de tal modo que se convierte en un nuevo ser humano en formación, con los mismos derechos de cualquier persona por el hecho de ser.

El Código Civil Mexicano otorga al concebido y al aún no nacido los siguientes derechos, que son por demás trascendentales:

1.- Derecho a heredar y recibir donaciones.

2.- Detener y modificar las obligaciones alimentarias de la sucesión hasta su nacimiento.

3.- Suspender la partición de la herencia.

Por lo tanto, para ser sujeto de lo anterior es preciso tener personalidad jurídica ya que tales cualidades implican derechos patrimoniales. El no nacido tiene de forma absoluta todos los mismos derechos del hombre.

La Iglesia Católica afirma: “El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona desde su concepción, desde ese momento se le deberán de reconocer sus derechos de persona, entre los cuales está en primer lugar el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida”. Por esa razón deben rechazarse y condenarse todas las acciones y formas de pensar que desprecian la vida humana en cualquiera de sus etapas, así como todas las prácticas que atenten contra la integridad y la dignidad del ser humano.

En todo ser humano, el mundo entero se recapitula y cobra sentido y al mismo tiempo el cosmos es trascendido y traspasado. En todo hombre está encerrado el sentido del universo y todo el valor de la humanidad: la persona humana es una unidad, un todo y no una parte de un todo.

Autor: Dr. Jorge Adrián Chuck Sepúlveda
Médico Pediatra y Bioéticista
Guadalajara, Jalisco
jorgeadrianchuck@hotmail.com

Bioética: La Visión Laica y Católica
Bioética: La Visión Laica y Católica

Con el progreso de la sociedad y, sobre todo, de las nuevas tecnologías que atribuyen al hombre la posibilidad de intervenir en la evolución del estudio y el medio ambiente, muchos académicos han planteado el problema de la regulación del desarrollo de los estudios científicos tanto en la fase de investigación. tanto en la de uso.

Sin embargo, ninguna fórmula o definición puede llevar a identificar lo que es correcto o incorrecto que es válido para todos los individuos de todos los tiempos y lugares. A menudo, las decisiones se toman más por el conformismo a las tradiciones culturales y los contextos socioeducativos que por una reflexión crítica sobre ellas.

Entre estas oportunidades se encuentra la investigación de las propias creencias y las respuestas éticas personales a la luz de los demás, asumiendo una actitud tolerante para contribuir a un intercambio de opiniones entre los seres humanos.

Para reflexionar sobre las cuestiones éticas planteadas por el progreso científico que condujo a nuevas situaciones y nuevos contextos, nació la bioética.

El término «bioética» fue utilizado por primera vez en 1970 por el oncólogo estadounidense Van Rensselaer Potter, en su artículo «Bioerhics». El concepto de supervivencia «, que creía que debía crearse una nueva disciplina que contuviera tanto el conocimiento biológico como los valores humanos:» Elegí la raíz orgánica para representar el conocimiento biológico, la ciencia de los sistemas vivos; y la ética para representar el conocimiento del sistema de valores humanos «. Potter entendió la bioética como una ciencia cuyo campo de acción debería haber sido el hombre, pero también todas sus intervenciones en la vida en general.

El campo apropiado de la bioética debe referirse a las nuevas condiciones en las cuales el nacimiento, la muerte y el cuidado de los seres humanos ocurren. Su naturaleza es multidisciplinaria porque incluye diversos temas como biología, medicina, filosofía, derecho, religión.

Los temas relacionados con la bioética son numerosos, de hecho, sus temas típicos son los relacionados con el aborto, la furia terapéutica, la anticoncepción, el uso de células madre, la clonación, la eutanasia, la ingeniería genética, la procreación. asistida, ensayos clínicos de medicamentos, esterilización, suicidio, trasplante de órganos.

Con el paso de los años, la bioética se convierte en una verdadera disciplina y se adentra plenamente en el campo de la ciencia, diversificándose de acuerdo con los valores de quienes la desarrollan: se crean dos corrientes principales, la bioética laica representada por la noción de calidad de vida como el valor de La existencia humana y la bioética católica de origen religioso se centran en el concepto de dignidad humana como valor fundacional y, por lo tanto, en lo sagrado de la vida.

Bioética Laica

La bioética secular subyace a la responsabilidad humana de tomar decisiones sobre el comienzo y el final de la existencia de uno: la llamada «ética de la disponibilidad de vida, el individuo debe ser libre de elegir, en situaciones particularmente difíciles, de acuerdo con Sus consideraciones, sus creencias.
La bioética secular no quiere ser antirreligiosa, sino más simplemente ligera: «ser laicos, por lo que no implica agnosticismo ni ateísmo, sino solo la exclusión de premisas metafísicas o religiosas que dicen ser válidas para todos».
En esencia, la laicidad indica la doctrina de aquellos que no están limitados a una adhesión genérica a los valores del espíritu crítico y la tolerancia, sino que razonan independientemente sobre la hipótesis de la existencia de Dios y no creen:

1) o en la existencia y conocimiento de dios,
2) ni en las criaturas del hombre y del mundo,
3) ni en un proyecto divino de cosas,
4) o en un valor trascendente de la persona,
5) ni en lo sagrado de la vida ni en la bondad intrínseca de la vida,
6) ni en su absoluta inviolabilidad e indisponibilidad,
7) o en una verdad que precede o dirige la libertad,
8) ni en una ley moral natural,
9) ni en una ley eterna de Dios,
10) ni en los preceptos éticos absolutos capaces de actuar como una base objetiva o inmutable de nuestro comportamiento.

En otras palabras, como observa el Papa Benedicto XVI, «hablamos de pensamiento secular, de moral laica, de ciencia secular, de política secular. De hecho, en la base de la concepción hay una visión divulgativa de la vida, el pensamiento y la moralidad: una visión, es decir, que trasciende la razón pura, para una ley moral de valor absoluto, vigente en todos los tiempos y situaciones «.

Hoy en día, la bioética secular es un conjunto de visiones ideológicas diferentes, sin embargo, incluso en medio de estas diferencias es posible identificar algunos valores que contribuyen a definir el enfoque «laico» de la bioética y distinguirlos de aquellos inspirados por las religiones. Para los laicos, el pluralismo es un valor fundamental que debe indicarse y expandirse para su conocimiento. Otros aspectos que unen e identifican los criterios de aplicación a la bioética son:

  • – La centralidad de la autonomía y la libertad individual en las decisiones relativas a la vida y la muerte, en el sentido de que no debe haber límites a la voluntad de autodeterminación y auto-manipulación;
    – El valor atribuido a la calidad de vida;
    – La disponibilidad de vida en relación con las convicciones personales y, por lo tanto, la plena autonomía en la toma de decisiones del hombre para elegir cómo vivir y cómo morir en comparación con las órdenes sagradas o profanas preestablecidas y, en consecuencia, el derecho a aceptar o rechazar el tratamiento después de la información apropiada.
    En Italia, la bioética recibió un documento de referencia en el «Nuevo manifiesto de la bioética laica» presentado en Turín el 25 de noviembre de 2005. Este documento presenta los principios fundamentales en los que se basa la bioética secular:
    – El principio de calidad de vida, la vida no siempre vale la pena vivirla. En ciertas situaciones debe ser posible.

Modificado o interrumpido. Para garantizar este derecho, el principio de autodeterminación y autonomía individual debe ser protegido, respetando los espacios elegidos por otros, lo que a su vez conduce a una elección liberal.

  • – Una sociedad puede llamarse liberal cuando sus ciudadanos tienen la libertad de ejercer su autonomía y todas las posiciones morales se consideran dignas de igual respeto.
    – El principio de autonomía, cada individuo tiene igual dignidad y no debe ser una autoridad superior para arrogar el derecho a elegir para él las preguntas relacionadas con su salud y su vida.
    – El principio de imparcialidad, que es garantizar a cada individuo igual acceso a la atención médica.
    – El principio de la separación de la moralidad de la ley, donde los principios morales se basan en la participación voluntaria de los individuos en el desarrollo, especialmente en el campo biomédico, el legislador debe intervenir solo en los casos en que exista una lesión contra otros. los individuos.
    – El principio del derecho a la calidad de vida, representado por el estado de bienestar físico, mental y social para vivir una vida agradable, productiva y significativa.

El concepto de calidad de vida no se remonta solo a los debates sobre el final de las circunstancias de la vida, sino también al comienzo de la vida humana y durante su curso.
La vida no es sagrada, ni en el sentido biológico ni en el sentido biográfico, lo que puede considerarse sagrado, en el sentido de intocable e inalienable, es el derecho del individuo a la libre determinación con respecto a la esfera de los demás. En este caso, el individuo tiene el derecho de decidir por sí mismo el criterio que determina cuándo una vida es decente y biológicamente funcional.

Con respecto al principio de autodeterminación, que inspira la bioética secular, las palabras de Demetrio Neri son interesantes: «Este principio nos da a cada uno de nosotros el derecho de definir y redefinir por nosotros mismos el estilo de vida que intentamos seguir, los valores que queremos decir. compartir junto con el derecho de poder tomar decisiones que afecten su vida de manera independiente y libre de interferencias externas. Como autónomos (y excepto por sus limitaciones personales, como la edad temprana o la enfermedad mental), toda persona tiene derecho a respetar las decisiones que toma para gobernar su vida de acuerdo con los valores que comparte y su propia visión del bien.

Naturalmente, este derecho encuentra una limitación en el derecho igualitario de los demás y, por lo tanto, es muy apropiado, sobre esta base, establecer límites a las acciones que cada uno de nosotros puede realizar para realizar nuestro plan de vida. Estos límites se refieren a acciones, pero no al derecho a la autodeterminación en sí mismo: nadie puede reclamar el derecho a decidir en mi lugar lo que es bueno para mí «.

En conclusión, se puede decir que el enfoque secular parte de ciertas suposiciones como la defensa del principio de autonomía y el respeto a la autodeterminación limitada solo a la posibilidad de cualquier daño a terceros que implique una desigualdad entre los ciudadanos basada en el principio. según el cual mi libertad debe ser garantizada por otros y, a su vez, garantizar la libertad de los demás.

La bioética secular ve «en el progreso del conocimiento la fuente principal del progreso de la humanidad, porque es sobre todo del conocimiento que se deriva la disminución del sufrimiento humano.

Cualquier limitación a la investigación científica impuesta en nombre de los prejuicios que esto podría conllevar para el hombre equivale a perpetuar el sufrimiento que podría evitarse «.

Bioética Católica

Mientras que el fundamento de la bioética secular es la calidad de vida y la libertad del individuo, en el católico está el principio de la dignidad y lo sagrado de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Este principio se basa en el hecho de que cada persona era buscada por Dios para sí misma a imagen y semejanza del Dios vivo y santo, lo que hace que la vida de cada persona no esté disponible ni en la fase inicial (ejemplo de práctica de aborto) ni en la fase terminal. (con la suspensión de la nutrición e hidratación artificiales y, por tanto, con eutanasia o «suicidio asistido»).

De acuerdo con la bioética católica, la vida es un regalo que el ser humano solo debe manejar con cuidado y atención, el único de quien se puede disponer es Dios: «la vida que Dios ofrece al hombre es un regalo con el que Dios comparte algo de sí mismo con el su criatura «.

El principio de que el hombre fue creado a la imagen de Dios ha sido cuestionado por muchos estudiosos para apoyar las posiciones del Magisterio de la Iglesia Católica sobre los problemas planteados por la evolución de la ciencia en el campo de la medicina: «Dios, sea personal, délo todo». dignidad del hombre: esta dignidad es esencial, se refiere al significado más profundo de la vida humana y, por lo tanto, no puede ser disminuida o anulada por nada ni por nadie. De estas premisas deducimos que ni siquiera malformaciones físicas y alteraciones.

Los psíquicos, por muy serios que puedan ser, pueden debilitar el valor de la vida humana, hasta el punto de hacer que pierda el derecho que es fundamental para todo hombre: el derecho a la vida «.

El concepto de «inviolabilidad» y de «inmutabilidad» de la vida tiene algunas consecuencias en el campo de la biomedicina: el precepto de no matar que dirige y regula las decisiones de los médicos, trabajadores de la salud y miembros de la familia que enfrentan situaciones extremas y complicadas. Se puede encontrar un ejemplo en el contexto de los problemas planteados, en la opinión pública, por el aborto y la eutanasia, que siempre deben resolverse en favor de la vida: en el caso del aborto no es legítimo recurrir a él, incluso en presencia de personas graves. El riesgo de la salud de la madre o de la eutanasia no se justifica ni en situaciones de gran sufrimiento ni en casos de reflexión voluntaria y consciente.

El derecho a salvaguardar la vida es una prioridad sobre todo como una entidad sagrada no disponible para el hombre.

Básicamente, los principios inspirados en los documentos del Magisterio católico que tratan estos temas se pueden resumir de la siguiente manera:

– El principio de la indivisibilidad del significado unitivo y procreativo del acto conyugal, el don de la vida humana debe realizarse en el matrimonio a través de actos específicos y exclusivos de los cónyuges de acuerdo con las leyes inscritas en sus personas y en su unión.
– Principio donde lo que es técnicamente posible no es moralmente admisible. Este principio se aplica particularmente a la fertilización asistida, especialmente en el campo de la investigación embrionaria no terapéutica.

El juicio moral sobre los métodos de procreación artificial reconoce que el embrión desde su concepción ya es un ser humano y su manipulación es una ofensa al carácter sagrado de la vida humana, y las palabras de Evangelium Vitae son prueba de esto: «Incluso el Diversas técnicas de reproducción artificial, que parecen estar al servicio de la vida y que se practican con esta intención muchas veces, realmente abren la puerta a nuevos ataques contra la vida.

Más allá del hecho de que son moralmente inaceptables, ya que disocian la procreación del contexto integralmente humano del acto conyugal, estas técnicas registran altos porcentajes de fracaso: no concierne tanto a la fertilización, como al desarrollo posterior del embrión, expuesto En riesgo de muerte en general, tiempos muy cortos.

Además, los embriones a veces se producen en mayor número de lo que es necesario para la implantación en el útero de la mujer y estos supuestos «embriones supernumerarios» se suprimen o se usan para investigaciones que, bajo el pretexto del progreso científico o médico, en realidad reducen la vida. humano a un simple «material biológico» que puede ser libremente disponible «.

Según el orden moral católico, ningún acto puede ser legal si representa una manipulación del embrión:
– La inseminación artificial heteróloga no se ajusta a las propiedades objetivas e inalienables del matrimonio (el niño, como imagen viva del amor paterno, puede descubrir su identidad y sus orígenes paternos para reconstruir su identidad personal solo en el matrimonio y especialmente en Su indisolubilidad).
– La maternidad sustitutiva es moralmente inadmisible porque es contraria a las obligaciones de una madre para con su hijo porque

Ofende su dignidad y su derecho a ser concebido, llevado en el útero, traído al mundo y educado por padres vinculados en matrimonio.

– El sufrimiento debido a la infertilidad matrimonial, mientras representa un sufrimiento para los cónyuges que no tienen hijos, no puede ser una justificación, de hecho, la Iglesia pide tener en cuenta que el matrimonio, entendido como vida conyugal, no pierde valor en la hipótesis de no Hay procreación. En este caso, el amor puede darse a través de la institución de adopción porque la relación entre el adoptado y el adoptante es tan fuerte, íntima y duradera que no es inferior a la basada en la pertenencia biológica.

– En el recurso al aborto, la Iglesia lo define como un «asesinato» que no puede justificarse bajo ninguna circunstancia y por cualquier motivo, incluso si sirve para salvar la vida de las mujeres: la vida es un regalo y, como tal, debe ser defendida.
La posición oficial de la Iglesia en la relación entre moralidad y bioética es muy clara en la Encíclica Veritatis Splendor: «la relación entre fe y moralidad brilla en todo su esplendor en el respeto incondicional que se debe a las demandas irreprimibles de la dignidad personal de cada hombre, aquellas necesidades defendidas por normas morales que prohíben sin excepción las intrínsecamente malas acciones. La universalidad y la inmutabilidad de la norma moral se manifiestan y, al mismo tiempo, protegen la dignidad personal, es decir, la inviolabilidad del hombre, en cuyo rostro resplandece el esplendor de Dios. La inaceptable de las teorías éticas teleológicas Se confirma el consecuencialista y el proporcionalista, que niegan la existencia de normas morales negativas sobre el comportamiento determinado y válido sin excepción.

Particularmente elocuente en el hecho del martirio cristiano, que siempre ha acompañado y sigue acompañando la vida de la Iglesia «.

Y nuevamente: «Ante las normas morales que prohíben el mal intrínseco, no hay privilegios ni excepciones para nadie. (…) Así, las normas morales, y en primer lugar las negativas que prohíben el mal, manifiestan su significado personal y social y su fuerza: protegiendo la dignidad personal inviolable de cada hombre, sirven para preservar el tejido social en sí. El desarrollo humano y su recto y fructífero «.

El más alto principio moral que debe respetarse según la Iglesia es el de «no matar», lo que determina la condena, sin apelación, del aborto y la eutanasia: «la elección deliberada de privar a un ser humano inocente de su vida es Siempre es malo desde el punto de vista moral y nunca puede ser lícito como un fin o como un medio para un buen fin. De hecho, es una grave desobediencia a la ley moral, de hecho a Dios mismo, autor y garante de ella; Contradice las virtudes fundamentales de la justicia y la caridad. Nada ni nadie puede autorizar el asesinato de un ser humano inocente, feto o embrión, ya sea niño o adulto, anciano, enfermo, incurable o agonizante.

Además, nadie puede solicitar este gesto homicida por sí mismo o por otro que haya sido confiado a su responsabilidad, ni puede consentir explícitamente o implícitamente. Ninguna autoridad puede imponerlo o permitirlo legítimamente «.

Las leyes que no protegen la vida humana, en cualquier momento, deben ser rechazadas y obstaculizadas por cualquier persona: «las leyes que autorizan o favorecen el aborto y la eutanasia, por lo tanto, se colocan de manera radical no solo contra el bien del individuo, pero también contra el bien común y, por lo tanto, carecen completamente de validez legal auténtica. (…) De ello se desprende que cuando una ley civil legitima el aborto o la eutanasia, deja de ser una verdadera ley civil, moralmente obligatoria «.

Estos principios de la Iglesia y su influencia en las decisiones de los legisladores y políticos italianos se han visto en la aprobación de las leyes sobre el divorcio y el aborto, la procreación asistida y el proceso legislativo de la ley de eutanasia propuesta. .

Según la Iglesia, la ciencia y la tecnología deben respetar los criterios fundamentales de moralidad, es decir, deben estar al servicio del hombre, de sus derechos inalienables, pero sobre todo de acuerdo con el plan y la voluntad de Dios.

Conclusiones

El contraste entre la bioética secular de la calidad de vida y la bioética católica de lo sagrado de la vida ha llevado a un contraste insuperable entre las dos éticas: «el contraste entre la bioética católica y la bioética laica se ha desarrollado, en gran medida artificialmente. Es una polémica de algunos centros y académicos oponerse a una visión abierta y respetuosa de las elecciones de todos, lo que sería lo secular, la visión católica indicada como cerrada e intolerante, inaceptable en una sociedad pluralista y heterogénea como la nuestra. La oposición entre la bioética católica y la bioética secular es, por lo tanto, engañosa y ficticia «.

El contraste entre la bioética católica y la bioética laica puede reducirse con una elaboración teórica lo más cercana posible a las muchas realidades en que vivimos, teniendo en cuenta las diferencias reales que caracterizan la La sociedad y no se basa únicamente en el deseo de imponer principios generales que se afirmarán para todos sin distinción alguna.

Solo una comparación constante y real entre modelos de diferentes valores puede evitar la prevaricación de algunas corrientes ideológicas sobre las otras, lo que permite colocar en la perspectiva correcta los diversos problemas que la ciencia y la salud deben enfrentar dentro de ellos.

Necesitamos dejar tanto espacio como sea posible para que un individuo se desarrolle de acuerdo con sus aspiraciones personales, creencias y valores, pero también con la conciencia y la necesidad de establecer límites solo cuando existe la posibilidad de causar daño a otros.

Solo a través del diálogo se puede favorecer una actitud que tenga en cuenta las diferencias y que no se oculte tras intenciones y voluntades inexistentes, el diálogo «contribuye a la realización personal y la fertilización mutua entre las tradiciones de la humanidad que ya no pueden vivir». Estado de aislamiento, separados entre sí por muros de desconfianza mutua «.

Nuozzi Lorenzo